Las girls esto, las girls aquello, pero… ¿dónde quedó nuestro estilo propio? Habemos algunas personas que ya estamos un poco hartas de las propagandas conservadoras que tendencias como el clean look, pilates girls, y todas estas micro tendencias están poniendo de moda y parece que no tienen fin.
¿Qué son ‘las girls?
En redes sociales, las girls son micro‑tribus virales que empaquetan ropa, rutina y personalidad en una sola etiqueta femenina: clean girl, vanilla girl, mob‑wife girl, tomato girl, etc. Cada una surge en TikTok o Instagram, se alimenta del algoritmo y muere en cuestión de semanas, reemplazada por la siguiente tendencia.
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Una de las preguntas que muchas feministas se hacen alrededor de este tema, es si esta moda es un retroceso para el movimiento, la respuesta a este cuestionamiento depende mucho del punto de vista del que lo estés viendo. Para muchxs activistas la respuesta corta es sí, porque reaviva viejos controles sobre la apariencia y la conducta femenina. Pero hay matices que conviene entender antes de afirmar o negar cualquier declaración.
@yamirootzAlguien más lo siente? O funa? d
Por qué puede sentirse como un paso atrás
Estándares de belleza estrechos y eurocéntricos
Tendencias como clean girl y vanilla girl se venden como “minimalistas” y “naturales”, pero su “look base” suele ser piel clara, sin textura y rasgos caucásicos. Esto deja fuera a la mayoría de mujeres racializadas y a cualquiera con acné, cicatrices o rizos rebeldes.
Conservadurismo disfrazado de lifestyle
Investigadoras de cultura pop ven la clean girl como la “fase previa” a la trad‑wife: una feminidad pulcra, casera y nada amenazante para el statu quo patriarcal.
Capitalismo rosa
Cada micro‑estética empuja nuevos productos—skincare de lujo, activewear, bolsitos neutros—que prometen “ser tu mejor versión”. El ciclo rápido de compra‑descarta beneficia a marcas e influencers, no a tu autonomía.
“Des‑hacer” los avances del feminismo
Angela McRobbie habla de cómo la cultura pop post‑feminista convierte la igualdad en mercancía y delega la “liberación” al consumo individual, drenando la crítica colectiva. Esa lógica se replica cuando pasamos de clean a mob wife a brat en cuestión de meses.
No eres una girl, eres una víctima del capitalismo
No eres la nueva “clean girl” ni la próxima “mob‑wife”, sólo el blanco de un sistema que vive de venderte inseguridades. Las marcas y el algoritmo te dicen qué comprar, cómo vestirte y hasta cuándo cambiar de estilo para que sigas gastando.
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Si tu look viene de una lista que otros hicieron y tu autoestima depende de un carrito de compras, no estás eligiendo: te están usando. Eso no es moda ni identidad; es capitalismo disfrazado de tendencia.
¿Te están quitando tu estilo personal?
Tal vez sin darte cuenta, mientras deslizas en TikTok o Instagram, vas remplazando tus ideas con “uniformes” que otros dictan sobre cómo se tienen que ver las girls. El algoritmo repite lo que mira que te gusta y, cuando menos lo esperas, tu clóset se parece más a un catálogo de micro‑tendencias que a tu historia.
La señal de alerta es sencilla: si todas tus compras parten de lo que “deben” usar las girls y no de lo que te emociona, tu estilo ya no es tuyo. Haz pausa, mezcla, recicla y pregúntate qué te gusta a ti, no a la moda del momento. Recuperar tu sello empieza por ignorar el “must‑have” y volver a escuchar tu propio gusto.

