
Hace poco, Ricky Martin compartió en su cuenta oficial de Facebook una publicación sobre las terapias de conversión. Recibió miles de reacciones, compartidas y comentarios; sin embargo, muchos de ellos hacían la pregunta ¿qué son las terapias de conversión?

¿Qué son las terapias de conversión?
También conocidas como ECOSIG (Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género) son ‘tratamientos’ psiquiátricos, psicológicos y hasta espirituales para cambiar la orientación sexual de las personas que se identifican con preferencias diferentes a las heterosexuales.
Estas ‘terapias’ juran que van a ‘curar’ pero en realidad son un tipo de tortura innecesaria para personas de la comunidad LGBTIQ+. Hay diferentes métodos como usar la religión, tener pláticas, ingerir medicamentos usados para tratar desórdenes psicológicos o neurológicos e inyecciones de adrenalina para provocar miedo extremo al proyectarle imágenes de parejas homosexuales (así como lo vimos en la Naranja Mecánica)
Las terapias de conversión no deberían existir
Así como lo dice Ricky Martin, las terapias de conversión son un acto insensible hacia personas de la comunidad LGBTI+ , son tratamientos con premisas falsas que dañan potencialmente a los que las reciben.
Pero no solo son terribles para ellos, sino para la sociedad en general. Alimentan el odio hacia las personas que no son heterosexuales, fomentan un estigma negativo y comparten información falsa que provoca un mayor número de homofobia.
Hay que tener cuidado porque muchos de los que las practican se disfrazan de grupos de ayuda o superación personal. Son un negocio desgraciadamente gigante que está obteniendo sorprendentes ingresos de la sociedad conservadora, fomentando la homofobia.

En 2020, ILGA World publicó un informe donde busca trazarle límites a dichas ‘terapias’ y otras técnicas para intentar modificar la orientación sexual o la decisión de modificar su cuerpo como es el caso de las personas trans.
Esta comunidad es muy vulnerable por los largos años de lucha al que se han enfrentado, buscando siempre una aceptación y que se le reconozca según sus preferencias. Recibir los derechos que les corresponden y por supuesto, dispuestos a enfrentar las obligaciones. Ellos quieren vivir en un mundo armonioso, donde todos seamos empáticos y pongamos al amor por sobre todas las cosas, sabiendo que la violencia, rechazo o terapias de conversión solo los llevan a torturarlos y crearles más complicaciones que las que ya están teniendo internamente.
Seamos solidarios, compasivos, empáticos y comprensivos. Debemos poner el amor como estandarte de vida y frenar este tipo de prácticas que lo único que dejan es una sociedad dividida, llena de odio y conflictos de autodesprecio que muchas veces han terminado de maneras fatales.
Por supuesto son tratamientos ineficaces y crueles porque la comunidad LGBTI+ no está enferma ni tiene algún padecimiento mental. Ningún ser humano necesita medicamentos, religión o pláticas para estar seguro de lo que siente o quién es. No tienen un padecimiento que se pueda ‘quitar’. Ellos son tan humanos como cualquier heterosexual, simplemente se identifican con otras preferencias que las tuyas. Así, como si te gustara el helado de chocolate y a otro el de vainilla, lo mismo sucede con la orientación sexual y no por esa razón vamos a hacer un grupo de odio o tratamientos para que les guste el helado de chocolate y olviden la vainilla.
Las terapias de conversión son una realidad prejuiciosa y sumamente discriminatoria que no debería existir.
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