Sabina Berman y la “nomenclatura” trans

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por enero 24, 2022
Sabina berman y la "nomenclatura" trans
Sabina Berman y la "nomenclatura" trans

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Cada vez constato con mayor preocupación el profundo desconocimiento que periodistas y comunicadores en México tienen sobre las identidades trans y los derechos humanos con que deberíamos contar. Y no lo digo sólo por quienes en el ejercicio de un presunto periodismo objetivo dan cabida en sus espacios a discursos discriminatorios, sino por aquellas voces que desde una supuesta lucha por el respeto a las personas trans replican frases y conceptos que refuerzan los prejuicios y estigmas en nuestra contra.

Apenas este fin de semana, la periodista y escritora Sabina Berman publicó una columna titulada “La experiencia trans”, en la que al respecto del enfrentamiento político entre personas trans y grupos transfóbicos señaló: “La meta deseable es quitar las opresiones a todos y cada uno de los grupos oprimidos”.

No podría estar más de acuerdo con Berman. Personalmente agradezco que manifieste su postura en pro de los derechos de las personas trans, luego de que apenas hace unos meses algunas de las voces transodiantes más renombradas de México buscaron un espacio para discutir con la periodista sobre los peligros que los derechos de las personas trans representan para las mujeres cisgénero.

A pesar de las buenas intenciones, me preocupa la construcción argumentativa de Berman, quien asegura de forma incorrecta lo siguiente: 

“Las mujeres trans querían inicialmente iguales derechos que las mujeres biológicas (sic); algunas mujeres biológicas objetaron; las trans entonces se enardecieron y exigieron más un cambio de nomenclatura: que las mujeres biológicas fueran llamadas ‘personas menstruantes’ o ‘gestantes’ o ‘con vagina’, para que no acaparen la categoría de las mujeres”. 

Con esta afirmación, Berman da a entender que las mujeres trans hemos luchado por la imposición de una nomenclatura. Lo cierto es que más allá de una imposición, lo que busca la comunidad trans (mujeres, hombres y personas no binarias) es la posibilidad de nombrarnos a todas, todos y todes:

Cuando hablamos de personas menstruantes, gestantes o con vagina no lo hacemos para lo que la periodista denomina “mujeres biológicas”, sino para incluir en derechos como interrupción del embarazo y menstruación digna a aquellas personas nacidas con vulva pero que no se identifican como mujeres; es decir: hombres trans y algunas personas no binarias.

Al respecto de la falsa idea de que las mujeres trans pretendemos borrar la “dimensión biológica” de las mujeres cisgénero, me parece importante distinguir primero qué entendemos por “biología” y qué por “sexo” y “genitales”.

Las mujeres trans, y personas trans en general, no negamos la dimensión biológica de nuestros cuerpos y de los del resto de las personas; antes bien, consideramos fundamental que exista el reconocimiento de que en función de las características de nuestros cuerpos nos atraviesan violencias diferenciadas, de ahí que sea tan importante, por ejemplo, no marginar a hombres trans y personas no binarias con vulva de aquellos derechos inicialmente ideados para mujeres.

El asunto que reclamamos es que aquello que Sabina Berman llama “dimensión biológica” es propio de todo ser humano. Hay que hacer un esfuerzo por recordar que décadas y décadas de feminismo nos indican que no hay tal cosa como “mujer biológica” u “hombre biológico”, pues las categorías “mujer” y “hombre” son constructos sociales.

Ahora bien. Algo hay de cierto en lo que Sabina Berman señala: los seres humanos tenemos derecho a nombrarnos sin que alguien más nos imponga una “nomenclatura”. En ese sentido, si hay persona alguna que desee llamarse “mujer biológica” u “hombre biológico”, que así lo haga, bajo riesgo de dejar al descubierto que no ha entendido o no ha tenido oportunidad de acercarse a la teoría feminista y a los estudios de género.

Dicho lo anterior, es importante señalar algo que debería resultar obvio: las personas trans (mujeres, hombres, no binarias) somos también seres biológicos. 

Me parece que por más buenas intenciones que se tengan, por más “igualdad de derechos” que se ondee por bandera, estos objetivos no se lograran mientras no seamos capaces de comprender siquiera las violencias que se ejercen desde el discurso. Porque, vale subrayar: hablar de “mujeres biológicas” no es sino colocarnos nuevamente a las mujeres trans como la otredad, lo que está afuera, lo anormal, lo abyecto, lo que hay que incluir muy a pesar de los buenos valores de la sociedad.

Sabina Berman, como tantxs más, afirma estar “harta de la nomenclatura”, sin darse cuenta que de hecho emplea una que sistemáticamente ha borrado y violentado a las personas trans a lo largo de la historia. Esa nomenclatura en la que no se nos reconoce como mujeres u hombres completos; ésa en la que llamarnos de tal modo implicaría un embate contra quienes “naturalmente” han obtenido el derecho divino a ser llamados así desde la cuna.

Como periodistas y comunicadores tenemos la responsabilidad de informarnos sobre aquellos temas que vamos a abordar, más aún cuando se trata de poblaciones vulneradas. Asegurar que en México “la población en general acepta que los trans (sic) vayan normalizando su condición” deja en claro que no se tiene idea de cuál es la realidad que vivimos las personas trans en este país, el segundo con el más alto número de transfeminicidios en el mundo, uno en el que tan sólo en lo que va de enero acumulamos ya tres transfeminicidios. 

Sí, lo que apunta Sabina es cierto: “Donde se polariza, donde un grupo exige el repliegue de otro grupo, viene la guerra”. Habrá que distinguir entre la exigencia de repliegue y la exigencia por ser nombradxs con respeto y dignidad.

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