Siempre escuché que viajar sola era una de las experiencias más transformadoras que una persona podía vivir. “Te vas a encontrar contigo misma”, “vas a sanar”, “vas a regresar siendo otra”. Y sí, me creí todo eso, así que un día hice las maletas, apagué notificaciones y me lancé al viaje que, según yo, iba a arreglar todo lo que estaba roto por dentro.
Durante los primeros días todo era emoción, caminaba sin rumbo, desayunaba sin prisa, hablaba con desconocidos y sentía que el silencio era una especie de libertad. Pero después de un tiempo, ese mismo silencio empezó a pesar, no sé en qué momento el sonido del mar se volvió más triste que relajante o por qué mirar un atardecer me hizo llorar sin entender exactamente por qué.

Ahí entendí algo que nadie te dice: irte lejos no borra lo que llevas dentro. Puedes cambiar de país, de idioma o de rutina, pero si no enfrentas lo que te duele, el equipaje emocional viaja contigo, me di cuenta de que no necesitaba estar sola para sanar, sino estar presente. Que sanar no se trata de irte a buscar respuestas en otros lugares, sino de aprender a quedarte contigo, incluso cuando no te gusta tanto lo que ves.
Ese viaje me rompió un poco más, pero también me enseñó cosas que no hubiera aprendido de otra forma, aprendí a estar incómoda sin correr, a llorar sin esconderme y a reconocer que sanar no siempre se siente bonito, a veces duele, a veces confunde, a veces solo cansa.
Volví a casa sin la paz que esperaba encontrar, pero con algo más real: entendimiento. Sanar no fue una postal perfecta ni un amanecer frente al mar, fue aceptar que no todo tiene que tener sentido todavía, y que también está bien sentirse perdida por momentos. Porque a veces, el viaje más importante no es el que haces para escapar, sino el que haces para quedarte contigo misma, incluso cuando duele.
Y si quieres escuchar más sobre este tema de las voces de dos viajeros increíbles, entonces escucha el quinto episodio de YOLO, uno de los podcast de Tribu, ¿Estamos viajando o huyendo? Ft. Ode Ruiz & Manu Manuti en Youtube o Spotify.
Por cierto, si te gusta analizar historias de amor ajenas para entender la tuya, únete a Yo en el amor, una comunidad donde hablamos de relaciones reales, corazones rotos, dudas existenciales, apps de citas, vínculos bonitos y todo lo que pasa cuando intentamos querer y que nos quieran.
