Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una emoción que la mayoría de las personas buscan alcanzar a lo largo de toda su vida. A pesar de que sabemos, el ser humano tienen distintos estados de ánimo y es casi imposible que esté feliz todo el tiempo, sí se puede alcanzar un estado de plenitud en el que las sensaciones positivas son las que predominen.
Hace un año, científicos de la Universidad de Wisconsin, le dieron el título de “el hombre más feliz del mundo” a Matthieu Ricard, doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor personal del Dalái Lama.
Este nombramiento se realizó con un estudio en el que monitorearon el cerebro del monje, a quien la BBC le hizo una entrevista en la que reveló sus secretos para llevar una vida feliz.

Practicar meditación
Ricard aseguró que lleva años haciendo meditación, disciplina que de acuerdo a un estudio, es una práctica común en las personas que han demostrado llevar una vida con más satisfacciones.
“Un estudio demostró que las personas que como yo llevan tiempo haciendo meditación, mostraban al meditar una magnitud de activación en ciertas áreas del cerebro sobre la compasión más alta de lo que nunca se había detectado antes en neurociencia”, explicó.
Dejar a un lado las cosas materiales
El monje confesó que vive con muy pocas cosas materiales, y que las ganancias que obtiene de la venta de sus libros, las dona a la caridad.
“Estoy bien porque me siento satisfecho fácilmente con muy poco. Doné toda la recaudación de mis libros y fotografías a causas humanitarias”, relató en dicha entrevista.
Agregó que “Gracias a mi práctica espiritual, personalmente disfruto cada momento de la vida y trato de estar al servicio de los demás”.
Compasión
También explicó que las personas deberían preocuparse más por ayudar a las otras personas y tener compasión con ellos mismos.
“La búsqueda de la felicidad egoísta no funciona, es una situación en la que todos pierden. Uno hace miserable su propia vida mientras hace miserable la vida de todos los demás. El objetivo es traer felicidad a los demás y remediar su sufrimiento y, como beneficio adicional, uno siente una gran felicidad al ser amable y benevolente”, expresó.
Ricard resaltó que como cualquier persona, también tiene momentos de tristeza, ya que es un sentimiento común en todos los seres humanos.
“Es absolutamente normal y deseable estar triste frente a una masacre, una injusticia, una discriminación, un abuso, una injusticia social, la pobreza en medio de la abundancia, la explotación ciega de los animales, etc. Pero esta tristeza debe llevar a una acción compasiva para hacer algo sobre los diversos sufrimientos relacionados”, afirmó.
Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una emoción que la mayoría de las personas buscan alcanzar a lo largo de toda su vida. A pesar de que sabemos, el ser humano tienen distintos estados de ánimo y es casi imposible que esté feliz todo el tiempo, sí se puede alcanzar un estado de plenitud en el que las sensaciones positivas son las que predominen.
Hace un año, científicos de la Universidad de Wisconsin, le dieron el título de “el hombre más feliz del mundo” a Matthieu Ricard, doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor personal del Dalái Lama.
Este nombramiento se realizó con un estudio en el que monitorearon el cerebro del monje, a quien la BBC le hizo una entrevista en la que reveló sus secretos para llevar una vida feliz.

Practicar meditación
Ricard aseguró que lleva años haciendo meditación, disciplina que de acuerdo a un estudio, es una práctica común en las personas que han demostrado llevar una vida con más satisfacciones.
“Un estudio demostró que las personas que como yo llevan tiempo haciendo meditación, mostraban al meditar una magnitud de activación en ciertas áreas del cerebro sobre la compasión más alta de lo que nunca se había detectado antes en neurociencia”, explicó.
Dejar a un lado las cosas materiales
El monje confesó que vive con muy pocas cosas materiales, y que las ganancias que obtiene de la venta de sus libros, las dona a la caridad.
“Estoy bien porque me siento satisfecho fácilmente con muy poco. Doné toda la recaudación de mis libros y fotografías a causas humanitarias”, relató en dicha entrevista.
Agregó que “Gracias a mi práctica espiritual, personalmente disfruto cada momento de la vida y trato de estar al servicio de los demás”.
Compasión
También explicó que las personas deberían preocuparse más por ayudar a las otras personas y tener compasión con ellos mismos.
“La búsqueda de la felicidad egoísta no funciona, es una situación en la que todos pierden. Uno hace miserable su propia vida mientras hace miserable la vida de todos los demás. El objetivo es traer felicidad a los demás y remediar su sufrimiento y, como beneficio adicional, uno siente una gran felicidad al ser amable y benevolente”, expresó.
Ricard resaltó que como cualquier persona, también tiene momentos de tristeza, ya que es un sentimiento común en todos los seres humanos.
“Es absolutamente normal y deseable estar triste frente a una masacre, una injusticia, una discriminación, un abuso, una injusticia social, la pobreza en medio de la abundancia, la explotación ciega de los animales, etc. Pero esta tristeza debe llevar a una acción compasiva para hacer algo sobre los diversos sufrimientos relacionados”, afirmó.
Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una emoción que la mayoría de las personas buscan alcanzar a lo largo de toda su vida. A pesar de que sabemos, el ser humano tienen distintos estados de ánimo y es casi imposible que esté feliz todo el tiempo, sí se puede alcanzar un estado de plenitud en el que las sensaciones positivas son las que predominen.
Hace un año, científicos de la Universidad de Wisconsin, le dieron el título de “el hombre más feliz del mundo” a Matthieu Ricard, doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor personal del Dalái Lama.
Este nombramiento se realizó con un estudio en el que monitorearon el cerebro del monje, a quien la BBC le hizo una entrevista en la que reveló sus secretos para llevar una vida feliz.

Practicar meditación
Ricard aseguró que lleva años haciendo meditación, disciplina que de acuerdo a un estudio, es una práctica común en las personas que han demostrado llevar una vida con más satisfacciones.
“Un estudio demostró que las personas que como yo llevan tiempo haciendo meditación, mostraban al meditar una magnitud de activación en ciertas áreas del cerebro sobre la compasión más alta de lo que nunca se había detectado antes en neurociencia”, explicó.
Dejar a un lado las cosas materiales
El monje confesó que vive con muy pocas cosas materiales, y que las ganancias que obtiene de la venta de sus libros, las dona a la caridad.
“Estoy bien porque me siento satisfecho fácilmente con muy poco. Doné toda la recaudación de mis libros y fotografías a causas humanitarias”, relató en dicha entrevista.
Agregó que “Gracias a mi práctica espiritual, personalmente disfruto cada momento de la vida y trato de estar al servicio de los demás”.
Compasión
También explicó que las personas deberían preocuparse más por ayudar a las otras personas y tener compasión con ellos mismos.
“La búsqueda de la felicidad egoísta no funciona, es una situación en la que todos pierden. Uno hace miserable su propia vida mientras hace miserable la vida de todos los demás. El objetivo es traer felicidad a los demás y remediar su sufrimiento y, como beneficio adicional, uno siente una gran felicidad al ser amable y benevolente”, expresó.
Ricard resaltó que como cualquier persona, también tiene momentos de tristeza, ya que es un sentimiento común en todos los seres humanos.
“Es absolutamente normal y deseable estar triste frente a una masacre, una injusticia, una discriminación, un abuso, una injusticia social, la pobreza en medio de la abundancia, la explotación ciega de los animales, etc. Pero esta tristeza debe llevar a una acción compasiva para hacer algo sobre los diversos sufrimientos relacionados”, afirmó.
Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una emoción que la mayoría de las personas buscan alcanzar a lo largo de toda su vida. A pesar de que sabemos, el ser humano tienen distintos estados de ánimo y es casi imposible que esté feliz todo el tiempo, sí se puede alcanzar un estado de plenitud en el que las sensaciones positivas son las que predominen.
Hace un año, científicos de la Universidad de Wisconsin, le dieron el título de “el hombre más feliz del mundo” a Matthieu Ricard, doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor personal del Dalái Lama.
Este nombramiento se realizó con un estudio en el que monitorearon el cerebro del monje, a quien la BBC le hizo una entrevista en la que reveló sus secretos para llevar una vida feliz.

Practicar meditación
Ricard aseguró que lleva años haciendo meditación, disciplina que de acuerdo a un estudio, es una práctica común en las personas que han demostrado llevar una vida con más satisfacciones.
“Un estudio demostró que las personas que como yo llevan tiempo haciendo meditación, mostraban al meditar una magnitud de activación en ciertas áreas del cerebro sobre la compasión más alta de lo que nunca se había detectado antes en neurociencia”, explicó.
Dejar a un lado las cosas materiales
El monje confesó que vive con muy pocas cosas materiales, y que las ganancias que obtiene de la venta de sus libros, las dona a la caridad.
“Estoy bien porque me siento satisfecho fácilmente con muy poco. Doné toda la recaudación de mis libros y fotografías a causas humanitarias”, relató en dicha entrevista.
Agregó que “Gracias a mi práctica espiritual, personalmente disfruto cada momento de la vida y trato de estar al servicio de los demás”.
Compasión
También explicó que las personas deberían preocuparse más por ayudar a las otras personas y tener compasión con ellos mismos.
“La búsqueda de la felicidad egoísta no funciona, es una situación en la que todos pierden. Uno hace miserable su propia vida mientras hace miserable la vida de todos los demás. El objetivo es traer felicidad a los demás y remediar su sufrimiento y, como beneficio adicional, uno siente una gran felicidad al ser amable y benevolente”, expresó.
Ricard resaltó que como cualquier persona, también tiene momentos de tristeza, ya que es un sentimiento común en todos los seres humanos.
“Es absolutamente normal y deseable estar triste frente a una masacre, una injusticia, una discriminación, un abuso, una injusticia social, la pobreza en medio de la abundancia, la explotación ciega de los animales, etc. Pero esta tristeza debe llevar a una acción compasiva para hacer algo sobre los diversos sufrimientos relacionados”, afirmó.

