Don Jon, película de Joseph Gordon protagonizada por él mismo, es la recreación moderna y satirizada de un milenario personaje que múltiples artistas y escritores han desarrollado en obras de teatro, literatura y cine. El seductor, infiel, ególatra e insatisfecho Don Juan que todos conocemos es el protagonista de varias historias en las que alguien siempre resulta lastimado (por lo regular todas las mujeres que intentan domar a esa inconquistable hombre).

Lo sorprendente es que, en realidad, ese Don Juan no es más que un yonqui del amor a quien la insatisfacción crónica –derivada de esa misma adicción– lo ha llevado a obsesionarse con tener numerosas e insanas relaciones. Aunque no lo creas, esa persona que parece inalcanzable e irresistible por la cantidad de parejas que ha tenido y la facilidad para cambiar de una a otra, en verdad es alguien que no puede sobrevivir sin la sensación de cortejar a otros.

Las emociones que surgen en su interior al tratar de conquistar a una o varias personas son las que lo mantienen enfocado y satisfecho. Sin ellas su pasión, no sólo por el sexo y el amor sino por la vida en general, se apagaría hasta adentrarlo en un estado de ansiedad y / o depresión. Tal cual el síndrome de abstinencia abate a un adicto a las drogas o al alcohol, la angustia y desesperación aquejan a un adicto al amor cuando éste no se rodea de posibles conquistas y nuevas parejas sexuales o emocionales.

De acuerdo con Freud, padre del psicoanálisis, un Don Juan se encuentra atrapado en la fantasía edípica de enamorar a su madre, lo cual es obviamente imposible. Esa obsesión lo convierte en un hombre emocionalmente inmaduro, narcisista y codependiente. Lo curioso es que no se vuelve dependiente de una pareja al enamorarse de ella, sino a la sensación de ser idolatrado y pretendido por alguien que podría sustituir a la figura materna que ahora le falta.

Entonces, ¿por qué un Don Juan no se queda con cualquier mujer que le ofrece cariño y seguridad? Una vez que consigue enamorar a la que bien podría sustituir a su madre, él sale corriendo de ahí pues en su inconsciente se trata de una relación incestuosa que nunca podría soportar. Por ello un adicto al amor en potencia siempre se encuentra entre la búsqueda obsesiva y el abandono irracional, pero nunca en la consumación de una relación sentimental saludable y verdadera.

¿Como puedes saber si eres una mujer o un hombre adicto al amor, es decir, un o una Don Juan?
Responde sí o no:

Si contestaste que sí a estas preguntas o a la mayoría de ellas probablemente eres un adicto al amor. Tú sólo estás enamorado del amor, pero ¿por qué? Existen varias teorías, la primera se relaciona con lo que ya mencionamos arriba: el complejo edípico y una codependencia cubierta por una careta de seductor. La segunda podría deberse a que tus niveles de vasopresina y oxitocina son anormalmente bajos en tu cerebro; ambas sustancias son las responsables de provocarte bienestar cuando estás cerca de la persona hacia la que desarrollaste algún apego. Sin ellas no existen sentimientos de fidelidad, cohesión ni confianza, por lo tanto, es imposible mantener una relación que se deshaga de tu título de Don Juan.
Tener múltiples parejas al mismo tiempo o una tras otra no te vuelve un conquistador irresistible, sino un adicto al amor insufrible.

