¿Qué es lo primero que se viene a la mente con la palabra vacaciones?
Para la mayoría, se trata de la combinación perfecta entre sol, arena y mar en un ambiente de relajación, dejando atrás todo el estrés cotidiano y el frenético modo de vida en las grandes urbes. Algunos más imaginan una casa de campo, una estancia tranquila en la localidad que los vio nacer, para celebrar fiestas o simplemente volver a recorrer los callejones donde crecieron y reencontrarse con los amigos.
Montaña, bosque, desierto o nieve, sea cual sea el ideal que se instala en la mente nada más escuchar esa palabra, la mayoría lo relaciona con momentos agradables, divertidos, románticos, aventureros e inolvidables. Las vacaciones tienen la premisa fundamental de olvidar la rutina, el trabajo, la escuela y todas las obligaciones que agobian a diario para realizar todo lo que el absurdo rigor de la vida actual impide.
Este espacio de recreación también puede utilizarse para recuperar la memoria histórica perdida, no sólo como turista, sino como individuo consciente, producto social del pasado y potencial transformador de la realidad actual. La vida no es color rosa y no hay por qué negar la realidad en el tiempo libre. Atrévete a conocer algunos de los sitios que guardan historias de horror, muerte y tragedia visitados por millones de turistas alrededor del mundo:
Auschwitz, Polonia

Un sitio sombrío de la historia contemporánea causó heridas tan profundas en la sociedad europea, que aún siguen abiertas. El campo de concentración de Auschwitz y el de exterminio conocido como Auschwitz-Birkenau fueron dos complejos del Tercer Reich cuyas instalaciones echan por tierra la corriente apologista de los nazis sobre el holocausto y genocidio en Europa. Conoce las vías de tren, cámaras de gas, hornos crematorios, dormitorios y el alambrado que aún se conserva presente como un cruel recordatorio de lo que ocurrió ahí y la importancia de luchar contra todo lo que parezca repetirlo.

–
Chernobil, Ucrania

El accidente nuclear que borró la concepción de “energía limpia” que se tuvo durante mucho tiempo de los reactores de fisión cambió la vida para siempre en Prípiat, la localidad ucraniana ubicada a 10 minutos de la central de Chérnobil. El turismo radioactivo no parece la mejor opción; sin embargo, los más curiosos se dirigen a los límites de la zona del desastre para tomar fotografías de una ciudad perdida y realizar un recorrido breve, de menos de media hora, sin tocar ningún objeto para evitar la radiación, según los guías.

–
Museo de la Resistencia, Líbano

La frontera entre Beirut e Israel, un sitio continuamente azotado por las ambiciones israelíes, inauguró en 2010 un museo que hace honor a la resistencia de la organización Hezbolá en la guerra del Líbano en 2006. El sitio aún mantiene frescos los horrores del conflicto armado gracias a su atracción principal: The Abyss, un complejo circular que alguna vez fungió de campo de batalla con muros derribados, botas y equipamiento militar de hombres caídos en batalla, además de tanques, armas e incluso helicópteros -la mayoría israelíes- con el objetivo de exaltar el heroísmo del grupo paramilitar contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

–
San Juan de Ulúa, México

A unos cuantos kilómetros del puerto de Veracruz, durante el siglo XVI se construyó una fortaleza para custodiar el acceso marítimo a la ciudad. Se trata de un complejo donde se escribieron historias de muerte, sufrimiento y tortura. El fuerte de San Juan de Ulúa se utilizó como un espacio de sometimiento a los indios que negaban el catolicismo. Más tarde, se convirtió en la cárcel más despiadada de la Nueva España. Entre las paredes húmedas y podridas, algunas celdas llevaban el nombre de lo que ahí ocurría a los prisioneros: el infierno, el purgatorio o el limbo, según su castigo. A orillas del mar, los tiburones esperaban por la muerte o bien, las gaviotas y cangrejos se hacían de un festín de los cuerpos en descomposición.

–
Isla del Diablo, Guyana Francesa
A miles de kilómetros de París, el esplendor de la cultura francesa se nubla conforme –irónicamente– aparecen tres islas tropicales en el Atlántico, bordeando la costa. En la porción de tierra que se ubica más al norte, Napoléon III ordenó construir el centro penitenciario más cruel de toda Francia. Las aguas cristalinas y tibias desde la Guyana se enturbian conforme se acercan a la Isla del Diablo, un complejo penal donde más de 100 mil almas pasaron sus últimos días. No hacía falta más tortura: el calor, los insectos y las inclemencias del clima tropical terminaban poco a poco con los prisioneros, la mayoría presos políticos. Las excursiones bordean esta isla de la que se cuenta, aún se escuchan los gritos de horror de quienes la habitaron para morir lenta y dolorosamente.

Si quieres conocer más sitios originales y cambiar la lógica de las vacaciones, tómate el tiempo para planificar una escapada a alguno de estos 10 misteriosos lugares en las profundidades del mar. Atrévete a recorrer México y descubre los sitios más emblemáticos que cada estado tiene para ofrecer. Agrega a tu lista estos 32 lugares que debes visitar para decir con orgullo que conoces México.

