No sé a quién se le ocurrió decir que el francés es el lenguaje del amor. Seguro en esa época donde absolutamente cualquier trampa de seducción era caracterizada por la exquisitez sonora de París, fue que se gestó esta idea necia y hasta cierto punto cansada. Un mito que de escucharse hoy sólo remitiría a ese señor gordo con traje barato, colonia amaderada, bigote y mirada desagradable que intenta conquistar a niñas de 20 años. Afortunadamente esos clichés han sido superados.
Afortunadamente hora podemos advertir que el francés es la lengua que busca al tiempo perdido, que se pregunta por los sueños, que cuestiona a la filosofía del siglo XIX y que colapsa a los tríos amorosos del planeta Tierra.

Es decir, si hoy todavía quieres ir a París con la esperanza de que esta ciudad te inspire lo suficiente como para vivir un romance cinéfilo, de esos que parece sólo existen en los sueños de la Nouvelle Vague, algo te está haciendo falta, algo debería conducirte a preguntar “¿Qué estoy perdiendo de vista?”. A la ciudad más romantizada de Francia te recomendamos que le veas y le visites no con los ojos del cine de oro, sino con la mirada de alguien consciente de este mundo y sus exigencias, cambios, conflictos y grandiosidades contemporáneas.
Toma en cuenta que ir a la Ciudad Luz no es comer baguettes y fumar todo el día, ni hacer un picnic frente a la Torre Eiffel cada atardecer. No puedes llegar a esta urbe con la firme convicción de hablar como en las viejas películas de Godard, ni como te enseñaron en tus clases de francés con cassettes de 1970. Ir hoy a Francia reclama que tengas un vocabulario renovado y plenamente reflexivo de lo que sucede tanto en la lengua, como en la vida diaria de esta nación.

También porque, toma en cuenta, si llegas a una de las ciudades más sofisticada del mundo y que de hecho se ufana por ello, no puedes hacerlo hablando en inglés, ¿qué clase de ofensa es ésa para su grandioso idioma? Para no cometer ninguno de los errores ya mencionados y tampoco caer en el cliché de “trés bien” (muy bien), expresión que en realidad no dicen tanto los franceses como hemos creído por años.
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–Ayúdate para la pronunciación dando click aquí e ingresando la expresión que necesites–
Empecemos con lo sencillo e imprescindible para tu supervivencia en tierras galas:
Parlez-vous anglais? = ¿Hablas inglés?
Pouvez-vous m’aider? = ¿Puedes ayudarme?
C’est combien? = ¿Cuánto cuesta?

Je vais prendre… = Voy a tomar… (Orden en café o restaurante)
Il y a… = Allí está…
Je ne comprends pas = No entiendo
Je ne sais pas = No lo sé
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También considera esas frases que te ahorrarán un problema o salvarán de un conflicto:
Pas de problème! = ¡No hay problema! (Literal)

C’est pas grave! = No hay problema / No es importante
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Y ahora unas expresiones clave para hacer más natural tu habla:
C’est super! = ¡Está increíble!
Allez-y = Adelante (como permiso o concordancia)
On y va? = ¿Vamos?
Ça marche = Eso funciona
C’est vrai? = ¿Es verdad? (equivalente a “¿Es en serio?” como muestra de asombro, interés y complicidad

C’est sympa = Está bien
Bien sûr. = Claro / Por supuesto
C’est-à-dire… = Quiero decir…
En fait… = De hecho…
Pas du tout = No del todo
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Siempre estarán el ya clásico voilá y el fantástico oh là là que pueden saltar en cualquier plática; estos sí, aunque los franceses lo nieguen, nunca se irán de sus costumbres lingüísticas y son totalmente útiles para más de una situación. Incluso en aquellas donde parece que no tienen sentido. Para aliviar el resto de tus dudas en la lengua, también puedes ver esas Películas en Netflix que debes ver para aprender a hablar francés y 10 libros que necesitas leer si te interesa perfeccionar tu francés.
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Fuente:
Traveler
Fluent U

