Existen sólo dos grupos en este mundo: los que aman “Lost in Translation”
Ninguno de estos dos personajes, interpretados por Bill Murray y Scarlett Johansson, sabe con seguridad quiénes son ni qué están haciendo con su vida, y justo así continúan a lo largo de todo el rodaje de la película, sin hacer nada realmente especial frente a la cámara que la realizadora de “Perdidos en Tokio” pone frente a ellos. El efecto que Coppola construye entre el espectador y la pantalla es el de adentrarnos en las escenas íntimas de su creación para que
respiremos su mismo aire, sintamos su misma soledad y encarnemos su desorientación; siendo ésta la parte que molesta a muchos de sus detractores.*
Justo estos silencios largos, las tomas fijas y los diálogos escasos son los que nos permiten admirar con mayor atención el paisaje, experiencia que inicia desde que una voz en off se oye para darnos la bienvenida a Tokio. Posteriormente se abre la toma sobre las calles de la capital japonesa, iluminando la noche a través de los cansados ojos de Bob Harris. Y así, hasta el final, recorremos con ellos los distintos sitios en los que se pierden para encontrarse el uno con el otro, hasta que con una mirada indescriptible, Bob se despide de Charlotte en medio de una ciudad atestada sobre la que ella lo abraza para decirle adiós con los ojos llorosos.

*Las despedidas más tristes en la historia del cine
Si tuvieras la oportunidad de hacer un viaje a Japón, sería increíble pararte sobre las mismas calles por las que estos dos también lo hicieron durante el viaje que los hizo encontrarle sentido a sus vidas. Así que nosotros te daremos la ruta exacta para recorrer este país al estilo de “Lost in Translation”, sólo te falta comprar un boleto de avión.
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La ciudad principal de este recorrido es Tokio y dentro de él dos coloridos distritos, llamados Shinjuku y Shibuya.

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En Shinjuku encontrarás todos los edificios característicos de cualquier zona de negocios, además del color e iluminación de la industria del entretenimiento que también alberga Shinjuku. Dentro de este lugar se encuentra la estación del ferrocarril de Japón por la que los protagonistas de la película llegaron al “Park Hyatt Tokyo”, hotel donde se hospedaron Charlotte y Bob, además de ser uno de los hoteles más lujosos de la ciudad y con la mejor vista.

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Ahí mismo podrás pasar tus noches, al igual que Bob, en el bar “New York”, que está en el último piso del hotel.

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Por último, tienes que visitar el Templo de Shinkuju, lugar que Charlotte visita al inicio de la película, aunque muy probablemente no veas ningún monje durante tu visita.
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Después, casi en la entrada de Shinjuku, pero ya sobre Yasukuni Dori, podrás mirar hacia arriba para ver las fachadas de los edificios con letreros de neón que se muestran en repetidas ocasiones en la película.

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Ahora tienes que llegar a Shibuya para encontrarte con las enormes multitudes que siempre se ven alrededor de Scarlett y Bill en “Perdidos en Tokyo”. Para llegar ahí sólo tienes que viajar tres estaciones al sur del distrito anterior, Shinjuku, sobre la línea Yamanote Line del metro japonés.

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El karaoke que tanto disfrutaban Bob, Charlotte y sus amigos está justo a cinco minutos a pie de la estación Shibuya. Muy cerca del “Karaoke-kan” también está el restaurante de sushi Ichikan, sobre la calle Daikanyama, donde la pareja cenó una noche.

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Por otro lado, edificaciones irónicas de Tokyo se muestran com parte de los planos bajo la dirección de Coppola, por ejemplo, la Torre Tokyo y el Puente Arcoiris a Odaiba.

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Las únicas escenas que se grabaron fuera de la zona urbana de Tokio fueron en las que vimos a Bob jugando golf frente al Monte Fuji y durante el viaje de Charlotte a Kyoto

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Arriba del tren bala, Charlotte pasa el Monte Fuji y el complejo de aguas termales de la costa de Atami.
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Al bajar del tren en Kyoto, ella visita la Capilla de Heian y el Templo de Nanzenji, este último es la construcción donde vemos a una pareja de recién casados con el traje tradicional durante la cinta.

“Lost in Transalation” puede ser tu película favorita o no, pero nadie puede negar que la ambientación que la ciudad de Tokio le dio a esta cinta fue impresionante, la iluminación, lo alto de sus edificios, las enormes multitudes sobre las calles y la perfección de sus paisajes son lo que hacen imperdible este recorrido basado en el ojo de Coppola.
A pesar de que alrededor de esta directora se construyen ideas y opiniones muy opuestas, vale la pena conocer su trabajo para crearnos un opinión propia que no se rija por los comentarios de los demás, puedes leer sobre Las mujeres de Sofía Coppola para entender más de su filosofía fílmica o puedes analizar “María Antonieta”, la poética visual de Sofía Coppola para comprender mejor la estética de sus producciones.

