Un lugar tan mágico como Oaxaca de Juárez, siempre tiene tesoros por descubrir, te contamos del Barrio de Jalatlaco en Oaxaca, un trocito muy bohemio de esta parte de México.
De día es un barrio con asombrosos contrastes, vendedores de pan y gaznates recorriendo las calles, amas de casa regando las macetas en sus grandes balcones y ventanales; las campanadas suenan desde la Iglesia de San Matías, un bello ejemplo de la arquitectura del siglo XVIII.
Justo en frente del templo, se localiza la calle de Aldama, donde comercios como cafeterías, restaurantes y algunos negocios tradicionales aparecen entre ventanas ataviadas con macetones y artesanías folklóricas.
Color por todas partes
Cada acera de este barrio de Oaxaca tiene escrita una expresión artística, músicos se dan cita en algunas esquinas o negocios para deleitar con canciones tradicionales; artistas urbanos pintan paredes con enorme fascinación que le dan una personalidad única a Jalatlaco, desde astronautas hasta catrinas bailando en los marcos de las puertas.
Entre tanto atractivo, lo mejor es descubrir los rincones de Jalatlaco, así que presta atención a los detalles. Colibríes pintados en los timbres de las casas, naturaleza muerta que envuelve casas abandonadas, regalando un sitio ideal para tomarte fotos.
Incluso hay calles que se pintan de colores, no sólo por la pintura sino por las enredaderas de flores que se desplazan con ir y venir del viento, sucede lo mismo con cactáceas y árboles de frutas que se asoman muy coquetamente entre los balcones.
Jalatlaco, el barrio bohemio oaxaqueño
Lo ideal es caminar entre cada una de sus calles y sentir la forma en que se conducen, tal como el flujo de un río. Es aquí donde la historia se hace presente y pone en evidencia el pasado del barrio.
Piedras de río en el trazo donde por colinas se desplazaban los cuerpos de agua rodeados de “bancos de arena” (significado de la palabra Jalatlaco) que bajaban de los manantiales de San Felipe, al norte de la ciudad.
Hoy, en ese sitio encontramos parte del río y un puente con arcos que siguen de pie después de tanto tiempo.
El templo que despliega la sorpresa
La fachada del templo, San Matías, es muy sencilla: cantera amarilla, roca, nichos con decoros simétricos a su alrededor y una exquisita torre colorida que resalta entre su estructura. Lo que siempre sucede en Oaxaca es que por fuera los templos son muy discretos y sobrios, pero en el interior se despliega toda la sorpresa.
El coro alto con su órgano y el altar neoclásico principal es digno de admiración, si sales por la puerta lateral encontrarás una tranquila plaza donde puedes sentarte al lado de imponentes árboles.
¡Vayámonos de boda!
Cuando las personas se casan en este sitio y hacen las calendas de bodas (un desfile de baile y canto con las chinas oaxaqueñas, así como invitados “el pueblo) el tumulto avanza y parece que se quedan capturados para siempre, porque a lo largo del barrio encontramos simbolismos de estos bailes típicos.
Por si fuera poco todo esto, desde aquí, Jalatlaco, puedes irte caminando al centro de la ciudad de Oaxaca y seguir explorando más retratos de un pueblo lleno de magia e historia.
¿Listo para la aventura?
*Con información de El Souvenir
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