En Los Altos de Chiapas, a 2,260 metros sobre el nivel del mar y a casi media hora de San Cristóbal de las Casas, se encuentra San Juan Chamula: un pequeño pueblo donde viven los Chamulas, la comunidad tzotzil que vive en los alrededores de la Iglesia de San Juan Bautista y sigue cultivando sus propias tradiciones, como el trueque y un sistema de usos y costumbres autónomo para la impartición de justicia. Aunque se dice que es un “pueblo sin ley”, los habitantes de esta comunidad ejercen su propia autoridad.
En este municipio libre, en lugar de policías, hay un grupo de hombres con chalecos de borrego y palos de madera. Ellos se encargan de proteger el pueblo y el lugar más importante que se encuentra en él: la iglesia de San Juan Bautista, donde tienen lugar ritos que dejan en evidencia el sincretismo de la religión católica con las tradiciones prehispánicas. Hay santos y otras figuras de deidades judeocristianas, además de botellas de Coca Cola y pox, una bebida de maíz fermentado. Y también sacrificios de gallos y gallinas.
En su estudio sobre las comunidades tzotziles en Chiapas, David Montoya de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM explica que el pelo de oveja tiene que ver con la connotación masculina que tiene el vello corporal: “Portar una vestimenta con el vello largo y brilloso es indispensable para aquellos que disponen de un nivel jerárquico elevado. Exhibir una superficie corporal con estas cualidades no debe parecer extraño, ya que la correspondencia entre el poder y el vello es una idea compartida con otros pueblos de tradición mesoamericana, pero que ha sido poco explorada en esta región”.
La iglesia de San Juan Bautista
En su interior no se permite tomar fotografías, pero los visitantes pueden observar ahí dentro parte de los ritos del pueblo, incluido el uso del Pox y la Coca Cola como una bebida sagrada y ceremonial. Pero no se permite a los visitantes tomar fotografías. Muchas personas tienen la creencia de que pierden el alma si alguien les toma una foto y es por eso que es una mejor idea abstenerse de documentar en imágenes. Sin embargo, como explicó Marco Antonio Izquierdo Kuntz a través de la Secretaría de Cultura, aunque es un privilegio presenciar las tradiciones de San Juan, hay que hacerlo siempre con respeto.
“Como no se participa de sus rituales, como no se tiene su visión y no se vive en su mundo, es difícil que comprendamos lo que sucede en cada acto”, dice Izquierdo Kuntz sobre las tradiciones chamulas y la prohibición de que estas sean fotografiadas o filmadas. “Nuestra visión, entonces, nos puede mentir y podemos malinterpretar sus actos”.
En Los Altos de Chiapas, a 2,260 metros sobre el nivel del mar y a casi media hora de San Cristóbal de las Casas, se encuentra San Juan Chamula: un pequeño pueblo donde viven los Chamulas, la comunidad tzotzil que vive en los alrededores de la Iglesia de San Juan Bautista y sigue cultivando sus propias tradiciones, como el trueque y un sistema de usos y costumbres autónomo para la impartición de justicia. Aunque se dice que es un “pueblo sin ley”, los habitantes de esta comunidad ejercen su propia autoridad.
En este municipio libre, en lugar de policías, hay un grupo de hombres con chalecos de borrego y palos de madera. Ellos se encargan de proteger el pueblo y el lugar más importante que se encuentra en él: la iglesia de San Juan Bautista, donde tienen lugar ritos que dejan en evidencia el sincretismo de la religión católica con las tradiciones prehispánicas. Hay santos y otras figuras de deidades judeocristianas, además de botellas de Coca Cola y pox, una bebida de maíz fermentado. Y también sacrificios de gallos y gallinas.
En su estudio sobre las comunidades tzotziles en Chiapas, David Montoya de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM explica que el pelo de oveja tiene que ver con la connotación masculina que tiene el vello corporal: “Portar una vestimenta con el vello largo y brilloso es indispensable para aquellos que disponen de un nivel jerárquico elevado. Exhibir una superficie corporal con estas cualidades no debe parecer extraño, ya que la correspondencia entre el poder y el vello es una idea compartida con otros pueblos de tradición mesoamericana, pero que ha sido poco explorada en esta región”.
La iglesia de San Juan Bautista
En su interior no se permite tomar fotografías, pero los visitantes pueden observar ahí dentro parte de los ritos del pueblo, incluido el uso del Pox y la Coca Cola como una bebida sagrada y ceremonial. Pero no se permite a los visitantes tomar fotografías. Muchas personas tienen la creencia de que pierden el alma si alguien les toma una foto y es por eso que es una mejor idea abstenerse de documentar en imágenes. Sin embargo, como explicó Marco Antonio Izquierdo Kuntz a través de la Secretaría de Cultura, aunque es un privilegio presenciar las tradiciones de San Juan, hay que hacerlo siempre con respeto.
“Como no se participa de sus rituales, como no se tiene su visión y no se vive en su mundo, es difícil que comprendamos lo que sucede en cada acto”, dice Izquierdo Kuntz sobre las tradiciones chamulas y la prohibición de que estas sean fotografiadas o filmadas. “Nuestra visión, entonces, nos puede mentir y podemos malinterpretar sus actos”.
En Los Altos de Chiapas, a 2,260 metros sobre el nivel del mar y a casi media hora de San Cristóbal de las Casas, se encuentra San Juan Chamula: un pequeño pueblo donde viven los Chamulas, la comunidad tzotzil que vive en los alrededores de la Iglesia de San Juan Bautista y sigue cultivando sus propias tradiciones, como el trueque y un sistema de usos y costumbres autónomo para la impartición de justicia. Aunque se dice que es un “pueblo sin ley”, los habitantes de esta comunidad ejercen su propia autoridad.
En este municipio libre, en lugar de policías, hay un grupo de hombres con chalecos de borrego y palos de madera. Ellos se encargan de proteger el pueblo y el lugar más importante que se encuentra en él: la iglesia de San Juan Bautista, donde tienen lugar ritos que dejan en evidencia el sincretismo de la religión católica con las tradiciones prehispánicas. Hay santos y otras figuras de deidades judeocristianas, además de botellas de Coca Cola y pox, una bebida de maíz fermentado. Y también sacrificios de gallos y gallinas.
En su estudio sobre las comunidades tzotziles en Chiapas, David Montoya de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM explica que el pelo de oveja tiene que ver con la connotación masculina que tiene el vello corporal: “Portar una vestimenta con el vello largo y brilloso es indispensable para aquellos que disponen de un nivel jerárquico elevado. Exhibir una superficie corporal con estas cualidades no debe parecer extraño, ya que la correspondencia entre el poder y el vello es una idea compartida con otros pueblos de tradición mesoamericana, pero que ha sido poco explorada en esta región”.
La iglesia de San Juan Bautista
En su interior no se permite tomar fotografías, pero los visitantes pueden observar ahí dentro parte de los ritos del pueblo, incluido el uso del Pox y la Coca Cola como una bebida sagrada y ceremonial. Pero no se permite a los visitantes tomar fotografías. Muchas personas tienen la creencia de que pierden el alma si alguien les toma una foto y es por eso que es una mejor idea abstenerse de documentar en imágenes. Sin embargo, como explicó Marco Antonio Izquierdo Kuntz a través de la Secretaría de Cultura, aunque es un privilegio presenciar las tradiciones de San Juan, hay que hacerlo siempre con respeto.
“Como no se participa de sus rituales, como no se tiene su visión y no se vive en su mundo, es difícil que comprendamos lo que sucede en cada acto”, dice Izquierdo Kuntz sobre las tradiciones chamulas y la prohibición de que estas sean fotografiadas o filmadas. “Nuestra visión, entonces, nos puede mentir y podemos malinterpretar sus actos”.
En Los Altos de Chiapas, a 2,260 metros sobre el nivel del mar y a casi media hora de San Cristóbal de las Casas, se encuentra San Juan Chamula: un pequeño pueblo donde viven los Chamulas, la comunidad tzotzil que vive en los alrededores de la Iglesia de San Juan Bautista y sigue cultivando sus propias tradiciones, como el trueque y un sistema de usos y costumbres autónomo para la impartición de justicia. Aunque se dice que es un “pueblo sin ley”, los habitantes de esta comunidad ejercen su propia autoridad.
En este municipio libre, en lugar de policías, hay un grupo de hombres con chalecos de borrego y palos de madera. Ellos se encargan de proteger el pueblo y el lugar más importante que se encuentra en él: la iglesia de San Juan Bautista, donde tienen lugar ritos que dejan en evidencia el sincretismo de la religión católica con las tradiciones prehispánicas. Hay santos y otras figuras de deidades judeocristianas, además de botellas de Coca Cola y pox, una bebida de maíz fermentado. Y también sacrificios de gallos y gallinas.
En su estudio sobre las comunidades tzotziles en Chiapas, David Montoya de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM explica que el pelo de oveja tiene que ver con la connotación masculina que tiene el vello corporal: “Portar una vestimenta con el vello largo y brilloso es indispensable para aquellos que disponen de un nivel jerárquico elevado. Exhibir una superficie corporal con estas cualidades no debe parecer extraño, ya que la correspondencia entre el poder y el vello es una idea compartida con otros pueblos de tradición mesoamericana, pero que ha sido poco explorada en esta región”.
La iglesia de San Juan Bautista
En su interior no se permite tomar fotografías, pero los visitantes pueden observar ahí dentro parte de los ritos del pueblo, incluido el uso del Pox y la Coca Cola como una bebida sagrada y ceremonial. Pero no se permite a los visitantes tomar fotografías. Muchas personas tienen la creencia de que pierden el alma si alguien les toma una foto y es por eso que es una mejor idea abstenerse de documentar en imágenes. Sin embargo, como explicó Marco Antonio Izquierdo Kuntz a través de la Secretaría de Cultura, aunque es un privilegio presenciar las tradiciones de San Juan, hay que hacerlo siempre con respeto.
“Como no se participa de sus rituales, como no se tiene su visión y no se vive en su mundo, es difícil que comprendamos lo que sucede en cada acto”, dice Izquierdo Kuntz sobre las tradiciones chamulas y la prohibición de que estas sean fotografiadas o filmadas. “Nuestra visión, entonces, nos puede mentir y podemos malinterpretar sus actos”.

