Hay un encanto especial en viajar dentro de tu propio país. No solo se trata de kilómetros recorridos, sino de esa sensación de reencontrarte con algo que ya conocías… pero que te sorprende igual. Algo así como mirar con nuevos ojos un lugar familiar. En México, ese impulso de conocer lo nuestro se ha convertido en un movimiento enorme: cada vez más personas aprovechamos los fines de semana largos para escaparnos, descansar, reconectar con nuestros paisajes y descubrir pueblos que quizá ni sabíamos que existían.
Acorde con los datos más recientes de Airbnb, este pequeño ritual de escapadas nacionales ya no es una tendencia pasajera: es un fenómeno que está redefiniendo la forma en que viajamos.
Hace ocho años, la mayoría de los viajeros que usaban Airbnb en México eran extranjeros. Hoy, la historia cambió por completo: 7 de cada 10 reservas en la Ciudad de México provienen de nacionales. Solo en 2024, casi un millón de mexicanos se unieron a la plataforma, y cerca del 90% eligió viajar dentro del país.
Lo más emocionante es que ese movimiento está llevando vida, ingresos y experiencias a lugares que nunca habían recibido viajeros por esta vía: más de 50 destinos tuvieron su primera reserva y uno de cada cuatro viajes se dio en zonas rurales. México se está explorando a sí mismo, y eso no solo crea comunidad: transforma economías locales.
Cómo viajamos en invierno (spoiler: en grupo, relajados y con ganas de reconectar)
La temporada invernal es clave para el turismo local y una encuesta de Airbnb lo confirma: 44% de las búsquedas corresponden a viajes en grupo. Viajar se volvió una excusa para compartir: para desconectarse en compañía, para pasar tiempo con la familia, reencontrarse con amigos o simplemente huir del ruido.
Entre las principales motivaciones están relajarse (34%) y visitar a seres queridos (25%). Suena simple, pero estos datos hablan de algo más profundo: buscamos experiencias auténticas, comunitarias y emocionales. Viajar ya no es solo conocer un lugar, sino sentirlo con otros.
Y sí, eso también está moviendo la brújula del turismo. Destinos como Val’Quirico, Zacatlán y Tangolunda crecieron más de 200% en búsquedas para el fin de año. Las escapadas clásicas —Acapulco, Valle de Bravo, Tepoztlán y Mazamitla— siguen fuertes, con un aumento cercano al 38%.
El mapa turístico de México ya no es el mismo: es más diverso, más emocional y mucho más nuestro.
2026: el año en que México recibirá al mundo
Y mientras viajamos por nuestro país y lo redescubrimos paso a paso, México se prepara para algo gigantesco: la llegada del Mundial 2026.
Más allá del fútbol (que ya es muchísimo decir), este evento representa una oportunidad histórica para la hospitalidad mexicana. Se estima que llegarán 591,000 turistas, y alrededor de 90,000 se alojarán en espacios de Airbnb.
Ángel Terral, Director General de Airbnb para México, Centroamérica y el Caribe, lo resumió perfecto:
“2026 será un año histórico para la hospitalidad mexicana. Estamos ante una oportunidad única para mostrar al mundo lo que hace especial a México: la calidez de su gente, su cultura y la capacidad de los anfitriones para hacer sentir a todos como en casa.”
El impacto será enorme:
- 558 millones de dólares en facturación total
- 21,000 empleos respaldados
- 25 millones de dólares generados para anfitriones mexicanos
- Ganancia promedio de 1,300 dólares por anfitrión durante los 39 días del torneo
Pero lo más emocionante viene después: se proyecta que 65% de los visitantes regresará, generando 239 millones de dólares adicionales y 8,800 nuevos empleos. Airbnb permitirá dispersar el turismo hacia destinos cercanos, multiplicando el impacto para más comunidades.
Un cierre con la mirada puesta en lo que viene
México cierra 2025 con un turismo local vibrante, creativo y profundamente conectado con su gente. Viajamos más, viajamos distinto y viajamos mejor. Y ahora, además, estamos a punto de recibir al mundo entero.
Si algo nos han enseñado estas escapadas de fin de semana —esas donde metemos todo en una mochila y salimos a descubrir— es que México nunca se termina de conocer. Y quizá por eso estamos tan listos para lo que viene.
El Mundial es una ventana, pero también un abrazo enorme hacia afuera: una invitación para que millones vean lo que nosotros ya sabemos… que México, viajado desde adentro o desde afuera, siempre deja ganas de volver.
