Cómo era Tenochtitlán cuando Cortés y los españoles la encontraron

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por noviembre 27, 2019
Cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraron
Cómo era Tenochtitlán cuando Cortés y los españoles la encontraron

1574815220081 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles. 001 - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronLa serie de Hernán ha provocado un renovado interés en la historia de la conquista española, así como del desarrollo de uno de los periodos fundamentales para el desarrollo no sólo de México, sino de Latinoamérica. En la que a través de una gran fotografía, diálogos en los idiomas nativos —náhuatl y maya—, entre otros detalles, se puede revivir lo acontecido hace 500 años aproximadamente.

Sin embargo, la creación de la serie no ha estado exenta de críticas y polémica, como la de la reconstrucción de Tenochtitlán, misma que la producción realizó entre los ejidos de San Gregorio Atlapulco y Xochimilco, un sitio que es un Área Nacional Protegida.
1574814226639 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles arturo contreras - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronEl set de grabación de Hernán. / Foto: Arturo Contreras para Pie de Página.

La construcción de una infraestructura que no está pensada para la producción agrícola o el ecoturismo de bajo impacto incluso provocó que la Secretaría del Medio Ambiente los clausurara, sin embargo, tanto la producción como los ejidatarios han conseguido los permisos necesarios para poder continuar con la grabación de la segunda temporada de esta serie, de acuerdo con el reportaje de Pie de Página.

Sin embargo, más allá de la reconstrucción de la antigua capital del imperio mexica, gracias a las cartas de Cortés, así como las descripciones de Bernal Díaz del Castillo, actualmente podemos saber qué fue lo que vieron, cómo lo vieron y el efecto que tuvo entre los españoles.

En las Relaciones de Hernán Cortés a Carlos V, que son una serie de cartas que el capitán envió al emperador informando sobre lo acontecido en su exploración y consecuente invasión y conquista, se puede saber de primera mano las impresiones de Hernán Cortés y una descripción de cómo era Tenochtitlán.
1574814646437 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles codex mendoza - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronPrimera página del Códice Mendoza, donde se muestra el descubrimiento del lugar donde Tenochtitlán sería fundada. / Foto: Wikimedia Commons.

Antes de arribar a la gran Tenochtitlán, Cortés y sus tropas primero arribaron a Iztapalapa, sitio que en aquel entonces se configuraba como una gran ciudad:

«Tendrá esta ciudad de Iztapalapa doce, o quince mil vecinos la cual está en la costa de una laguna salada grande, la mitad dentro en el agua, y la otra mitad en la tierra firme. Tiene el Señor de ella unas casas nuevas, que aún no están acabadas, que son tan buenas como las mejores de España, digo de grandes, y bien labradas, así de obra de cantería, cómo de carpintería, y suelos, y complimientos para todo género de servicio de casa, excepto mazonerías, y otras cosas ricas, que en España usan en las casas, acá no las tienen. Tiene en muchos cuartos altos, y bajos jardines muy frescos, de muchos árboles, y flores olorosas: asimismo albercas de agua dulce, muy bien labradas, con sus escaleras hasta lo fondo. Tiene una muy grande huerta junto la casa, y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores, y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca77 de agua dulce, muy cuadrada, y las paredes de ella de gentil cantería: y alrededor de ella un andén de muy buen suelo ladrillado, tan ancho, que pueden ir por el cuatro paseándose, y tiene de cuadra cuatrocientos pasos, que son en torno mil, y seiscientos». 

Cortés también observaría otras ciudades durante su paso como Mesicalsingo (Mexicalzingo), así como Huchilohuchico, ahora Churubusco. 


1574814751211 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles 1 - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronLámina del Códice Magliabecchiano que muestra a un sacerdote azteca realizando un sacrificio humano al Huitzilopochtli. / Foto: Enciclopaedia Britannica – Library of Congress.

Por su parte, Bernal Díaz del Castillo describió su paso por Iztapalapa y el camino que guiaba a Tenochtitlán así: 

«Y otro día por la mañana llegamos a la calzada ancha y vamos camino de Estapalapa. Y desque vimos tantas cibdades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grandes poblazones, y aquella calzada tan derecha y por nivel cómo iba a México, nos quedamos admirados, y decíamos que parescía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís, por las grandes torres y cúes y edificios que tenían dentro en el agua, y todos de calicanto. Y aun algunos de nuestros soldados decían que si aquello que vían si era entre sueños. Y no es de maravillar que yo lo escriba aquí desta manera, porque hay mucho que ponderar en ello que no sé cómo lo cuente: ¡ver cosas nunca oídas ni vistas, ni aun soñadas, como víamos!

[…]

Y otra cosa de ver: que podían entrar en el vergel grandes canoas desde la laguna por una abertura que tenían hecha, sin saltar en tierra, e todo muy encalado y lucido, de muchas maneras de piedras e pinturas en ellas, que había harto que ponderar. Y de las aves de muchas deversidades y raleas que entraban en el estanque. Digo otra vez que lo estuve mirando, que creí que en el mundo hobiese otras tierras descubiertas como estas, porque en aquel tiempo no había Perú ni memoria dél. Agora todo está por el suelo, perdido, que no hay cosa»

Mientras que Cortés describió la entrada a Tenochtitlán de esta forma:

«Esta gran ciudad de Temixtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de dicha ciudad, por cualquiera parte que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas de éstas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua, por la cual andan en sus canoas, y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias y bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par».


1574815416848 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles diego rivera mural - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronDiego Rivera, La gran ciudad de Tenochtitlan, 1945. / Foto: Pinterest

De la vista del mercado y el comercio en Tenochtitlán, de acuerdo con Cortés: 

«Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo; donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan, así de mantenimientos como de vituallas, joyas de oro y plata, de plomo, de latón, de cobre, de estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. Véndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada, y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela, papagayos, buharos, águilas, halcones, gavilanes y cernícalos; y de algunas de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas».

Cortés, ahondó mucho más sobre el tipo de mercaderes y mercancías que podían encontrarse, lo cual Bernal Díaz del Castillo también hizo, denotando que los españoles se maravillaron por la gran cantidad de productos que en en la Plaza Mayor se comerciaban: 

«Y desque llegamos a la gran plaza que se dice el Tatelulco, como no habíamos visto tal cosa, quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que en todo tenían. Y los principales que iban con nosotros nos lo iban mostrando: cada género de mercaderías estaban por sí y tenían situados y señalados sus asientos. Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas y plumas y mantas y cosas labradas y otras mercaderías de indios esclavos y esclavas. Digo que traían tantos dellos a vender aquella gran plaza como traen los portugueses los negros de Guinea, e traíanlos atados en unas varas largas con colleras a los pescuezos, porque no se les huyesen, y otros dejaban sueltos. Luego estaban otros mercaderes que vendían ropa más basta y algodón e cosas de hilo torcido, y cacahuateros que vendían cacao. Y desta manera estaban cuantos géneros de mercaderías hay en toda la Nueva España, puesto por su concierto de la manera que hay en mi tierra, que es Medina del Campo, donde se hacen las ferias, que en cada calle están sus mercaderías por sí; ansí estaban en esta gran plaza. Y los que vendían mantas de henequén y sogas y cotaras, que son los zapatos que calzan, y hacen del mismo árbol, y raíces muy dulces cocidas y otras rebusterías que sacan del mismo árbol: todo estaba en una parte de la plaza en su lugar señalado. Y cueros de tigres, de leones y de nutras y de adives y de venados y de otras alimañas, e tejones y gatos monteses, dellos adobados y otros sin adobar, estaban en otra parte, y otros géneros de cosas e mercaderías».


1574815575607 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles 2 - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronLa Conquista de México por Cortés 1521. / Foto: Enciclopaedia Britannica – Jay I. Kislak Collection – Rare Book and Special Collections Divison/Library of Congress, Washington, D.C.

Posteriormente, al ingresar a la ciudad, Cortés describió los templos y las casas a la redonda: 

«Hay en esta gran ciudad muchas mezquitas, o casas de sus ídolos, de muy hermosos edificios, por las colaciones, y barrios de ella: y en las principales de ella hay personas religiosas de su secta, que residen continuamente en ellas: para los cuales, demás de las casas donde tienen sus ídolos, hay muy buenos aposentos. […] y entre estas mezquitas hay una, que es la principal, que no hay lengua humana, que sepa explicar la grandeza, y particularidades de ella: porque es tan grande, que dentro del circuito de ella, que es todo cercado de muro muy alto, se podía muy bien hacer una villa de quinientos vecinos. Tiene dentro de este circuito, toda a la redonda, muy gentiles aposentos, en que hay muy grandes salas, y corredores, donde se aposentan los religiosos, que allí están. Hay bien cuarenta torres muy altas, y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre: la más principal es más alta que la torre de la iglesia mayor de Sevilla. Son tan bien labradas, así de cantería, como de madera, que no pueden ser mejor hechas, ni labradas en ninguna parte, porque toda la cantería de dentro de las capillas, donde tienen los ídolos, es de imaginería, y zaquizamíes: y el maderamiento es todo de mazonería, y muy pintado de cosas de monstruos, y otras figuras, y labores. Todas estas torres son enterramiento de Señores: y las capillas, que en ellas tienen, son dedicadas cada una a su ídolo, a que tienen devoción».

Así como los sistemas de agua de la ciudad, así como de la movilidad a través de Tenochtitlán a bordo de canoas, según cortés: 

«Por la una calzada, que a esta gran ciudad entran, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos casi como un estado, y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se sirven, y beben todos. El otro que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua, en tanto que se limpia; y porque el agua ha de pasar por los puentes, a causa de las quebradas, por donde atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales, tan gruesas como un buey, que son de la longura de los dichos puentes, y así se sirve toda la ciudad».


1574815858722 como era tenochtitlan cuando llegaron los espanoles 3 - cómo era tenochtitlán cuando cortés y los españoles la encontraronMapa de Tenochtitlán publicado en Nuremberg en 1524. / Foto: Aleteia

Por otro lado, Bernal Díaz del Castillo relata el momento en el que Cortés y Moctezuma observaron la grandiosidad de Tenochtitlán desde las alturas del Templo de Huitzilopochtli:

«Y luego [Moctezuma] le tomó por la mano y le dijo que mirase su gran cibdad y todas las más cibdades que había dentro en el agua, e otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en tierra, y que si no había visto muy bien su gran plaza, que desde allí la podría ver muy mejor. E ansí lo estuvimos mirando, porque desde aquel grande y maldito templo estaba tan alto, que todo lo señoreaba muy bien. Y de allí vimos las tres calzadas que entran en México, que es la de Istapalapa, que fue por la que entramos cuatro días había; y la de Tacuba, que fue por donde después salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate, cuando Cuelavaca, nuevo señor, nos echó de la cibdad, como adelante diremos; y la de Tepeaquilla. Y víamos el agua dulce que venía de Chapultepeque, de que se proveía la cibdad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenían hechas de trecho a trecho, por donde entraba y salía el agua de la laguna de una parte a otra. E víamos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas venían con bastimentos e otras que volvían con cargas y mercaderías. E víamos que cada casa de aquella gran cibdad y de todas las más cibdades que estaban pobladas en el agua, de casa a casa no se pasaba sino por unas puentes levadizas que tenían hechas de madera o en canoas».    

Más tarde, Bernal Díaz del Castillo sería también testigo de cómo los canales por los que antes transitaban pronto fueron secados y donde antes hubo agua, lo reemplazaban cultivos de maíz y de cómo el esplendor de la ciudad y los templos que alguna vez vieron y donde caminaron, fueron destruidos y cubiertos por las nuevas construcciones españolas, enterrando así el legado de toda una cultura.

Todas las citas de Hernán Cortés, y Francisco Antonio Lorenzana, Historia de la Nueva España, escrita por su esclarecido conquistador, Hernán Cortés, aumentada con otros documentos y notas, por el ilustrísimo Señor D. Francisco Antonio Lorenzana, Arzobispo de México, Cortés de Miguel Andúgar Miñarro (transcripción), Imprenta de D. Joseph Antonio de Hogel, 1770. Disponible en línea aquí.

Todas las citas de Bernal Díaz Del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, Guillermo Serés (ed.), Biblioteca Clásica de la Real Academia Española. Disponible en línea aquí.

En portada: detalle de Diego Rivera, La gran ciudad de Tenochtitlan, 1945.

*Este artículo fue publicado anteriormente por Beatriz Esquivel el 26 de noviembre de 2019 y ha sido modificado

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