Cómo reconocer una teoría de la conspiración sin dejarte engañar

Viernes, 22 de septiembre de 2017 15:07

|Alonso Martínez



Todo es una cortina de humo.


Para los –tan llamados– chairos, todo es una cortina de humo. Detrás de cada suceso (un asesinato, una elección o el secuestro de un niño) existe un motivo más grande: los intereses del gobierno. Cualquier detalle es parte de un plan para ocultar un robo más grande, pero... ¿de verdad es así? Miles de posts en Facebook se comparten con teorías y suposiciones sobre hechos que, posiblemente nunca sucedieron y que en realidad son sólo una coincidencia. Claro, existen casos en los que el gobierno esconde sus actividades, pero no es tan astuto ni eficiente como para ocultarse detrás de sucesos que pasan todos los días. Las personas, en lugar ver el engaño que tienen enfrente, se ahogan en historias que, como suenan más complejas, les provocan un impacto mayor.


Este efecto lo vemos en México, pero si miramos hacia Estados Unidos podemos ver el verdadero daño que provocan esas historias, las teorías de conspiración que sugieren que hay algo más complejo detrás de sucesos simples. Alex Jones es un extraño presentador de televisión y radio para el programa InfoWars, el cual ha sido señalado como uno de los responsables de darle mayor credibilidad a Donald Trump y que, de hecho, influye en la forma de pensar del Presidente. Jones, con gritos exasperados en los que sintetiza "la furia del pueblo americano", afirma que China tiene planes para controlar Estados Unidos, que el agua está siendo contaminada para evitar que las mujeres tengan hijos y que, incluso, existe una guerra tóxica silenciosa que podría estarnos debilitando para darle paso a un ataque inminente de otro país. El individuo expulsa locuras, pero no está fuera de sí. Sabe que ese tipo de teorías asusta a las personas, las hace paranoicas y las motiva a realizar cosas ilógicas para que se protejan de una amenaza inexistente; los engaña para venderles productos que, según él, los ayudarán a combatir cualquier tipo de problema.



Ese es uno de los ejemplos más complejos y podríamos creer que casi no hay personas que crean en esas tonterías, pero gracias a esos comentarios Trump ganó popularidad y mantuvo el miedo en las masas. Según un artículo de El País, 12 millones de norteamericanos creen en los reptilianos, aquella raza imaginaria que según se afirma, son una especie de humanoides que se disfrazan y están controlado gran parte del mundo. Se cree que los Obama son unos de ellos y algunos videos (editados de manera mediocre) dan pistas de que están entre nosotros. Otra famosa teoría es la que dice que el hombre nunca llegó a la Luna, sin embargo, se han liberado pruebas suficientes de que sí hubo un alunizaje. Algunas más serían las suposiciones alrededor de la muerte de John F. Kennedy o hasta las hipótesis sobre el 11 de septiembre. Y, claro, es posible que alguna teoría sea correcta, pero la mayoría nace a partir de la paranoia, la desconfianza, dando como resultado una falsa asunción exagerada que puede provocar caos en quienes lo vean.



Pero, ¿cómo saber si una teoría de conspiración es falsa?


Fácil. Corroborar información, pero, lo más importante es usar la lógica.



Por supuesto, millones de personas alrededor del mundo creen en Jesucristo y en otros entes cuya existencia no podemos comprobar, sin embargo, pensar que existen seres reptilianos controlado el gobierno norteamericano, no sólo es exagerado, es absurdo. Basta con mirar los videos y las imágenes y usar el sentido común para notar las sutiles ediciones, los errores de origen y la poca, pero exhaustiva, creatividad de los creadores de esta especie de creepypastas. El artículo de El país que mencionamos previamente asegura que las teorías de conspiración siempre encajan a la perfección y tienen explicaciones simples para problemas que son más complejos, pero que no pueden ser comprobables. Se escudan en la falta de información para justificar una conexión inexistente.


Un ejemplo de esto sería el caso de Watergate y Garganta Profunda. La teoría sugiere que para reducir el escándalo alrededor de Nixon, entraron en contacto con la empresa productora del filme pornográfico y le indicaron lanzarla, para distraer al público. La historia está acompañada de reuniones secretas, suposiciones y convenios de fantasía que no cobran sentido. Asimismo, se le han dedicado documentales a aquella versión del alunizaje que dice que Stanley Kubrick dirigió el suceso, y al no encontrar pruebas, refuerzan sus argumentos. Podría decirse que eso les da más validez, pero al ver con detenimiento los sucesos, nada cuadra realmente. De igual forma, al mirar la documentación que comprueba que no existe conexión, se borra cualquier duda y es posible ver que sólo son coincidencias y no planes malignos de una mente maestra detrás del gobierno.



¿Recuerdan cuando Paul McCartney murió? Claro que no. Sigue vivo; sin embargo, una teoría asegura que murió cuando era parte de The Beatles y la banda se encargó de ocultar su ausencia usando un doble. Eso requeriría un esfuerzo insólito. Sin embargo, la curiosidad de los fans les hizo creer que había decenas de pistas, las cuales, a pesar de no ser pruebas, ofrecen una historia contundente, por lo que, cualquier hipótesis basada sólo en suposiciones es claramente falsa. Se necesitaría al menos una prueba contundente que le de sentido a que el nuevo McCartney haya sido zurdo, un gran bajista del mismo país que haya cambiado su rostro en los 60, que genéticamente aún se vea parecido, que su familia no esté enterada, que ninguno de los Beatles haya sugerido nada en el futuro y que tenga el mismo talento de autor. Lo mismo sucede con los negadores del Holocausto, quienes usan pequeños hechos y extremas suposiciones ignorando los hechos. Si millones de judíos no hubiesen sido asesinados, cómo se explican los testimonios de sus parientes que sobrevivieron, los testimonios de los Juicios de Nuremberg, las imágenes de los cuerpos de los fallecidos, o las cientos de historias que se registraron posterior al hecho.



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En resumen, para saber si una teoría de la conspiración es falsa: revisa los hechos, no creas en suposiciones, no te aferres a un sólo dato, mira la imagen de manera objetiva, pero... enserio, usa el sentido común. Muchos creen que el gobierno o cualquier organización con poder es el responsable (de ahí nace la idea de los Illuminati o el Nuevo Orden Mundial). Estas teorías son aceptadas por la gente porque las personas prefieren creer que tienen conocimiento certero sobre un hecho; les asusta o rechazan la idea de vivir engañados, irónicamente, cayendo en otra mentira.


Aunque claro... hay algunas que resultaron ser ciertas.



Alonso Martínez

Alonso Martínez


Editor de Cine
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