La Historia de Sabana Grande es una ruleta de fuertes altibajos, el ahora centro “moderno” del Área Metropolitana de Caracas, fue desde un antiguo pueblo ubicado en las afueras de la ciudad, hasta la zona de residencia de uno de los nazis refugiados en Venezuela.
La otrora ruralidad
Es poco lo que queda del que era el pueblo de Sabana Grande, hace siglos no más que un pueblo retirado de Caracas, conocido por la producción de café, sus tierras planas y hasta por haber servido de leprosario, pero todavía se pueden ver algunas casas y quintas que nos recuerdan el carácter rural de lo que alguna vez fue. Jonathan Benavides señala que estas edificaciones, por lo general, se encuentran ubicadas en las calles de Los Apamates, El Cristo, Negrín, La Iglesia y Las Flores (transversales a la Avenida Francisco Solano López).

La periodista Aliana González, en el diario Tal Cual, escribió en el año 2001 lo siguiente:
Entre la quebrada de Maripérez y la quebrada de Chacaíto había una sabana grande y plana. De allí el nombre que empezó a tomar el pequeño pueblo que, en 1760, se formó con los caraqueños que preferían vivir en tranquilidad y acompañados del buen clima. El camino al Este, que llevaba hasta Petare, da origen a la Calle Real de Sabana Grande y aparece en el plano de Caracas de 1801, pero ya en 1810 se empieza a leer con el nombre de Camino Real de Sabana Grande. Era un cruce de caminos donde convergían las rutas hacia Barlovento, Petare y Guarenas, por lo que desde muy temprano se empezaron a instalar posadas y tiendas de mercancía. El Camino Real de Sabana Grande se iniciaba en el peaje que se encontraba al pasar el puente Anauco, límite entonces de la ciudad de Caracas, y llegaba a Petare, por lo que hoy es la Francisco de Miranda. La estación del ferrocarril estaba al norte de Quebrada Honda, también en los confines de la Caracas de entonces. Pero antes, Sabana Grande fue un leprosario. En 1747 el ayuntamiento manifestó al entonces gobernador de la provincia, maestre de campo Don Luis Francisco Castellanos, la urgente necesidad de recoger a los leprosos que andaban errantes por Caracas y confinarlos.
Desarrollo inicial
Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, la zona ya había comenzado a adquirir mayor relevancia. La ermita de Sabana Grande, erigida según Landaeta en 1780, tuvo su primera capilla aproximadamente en el año 1812. Treinta y cuatro años después, en 1846, se construiría la segunda, justo en el lugar donde hoy se encuentra la actual iglesia La Inmaculada Concepción de María, sector Las Delicias. En 1864, se le agregaron a la capilla las estructuras de sacristía, bautisterio y campanario.
En 1900, gracias a la intervención del arquitecto español José Félix Quiros y tristemente coincidiendo con uno de los terremotos más fuertes en la historia de la ciudad, la iglesia del pueblo de Sabana Grande fue nuevamente modificada y se le agregó el actual nártex de estilo neoclásico, el cual todavía conserva.

La particular geografía de Caracas, que más que un valle es en realidad un semi-graben, fue una de las principales dificultades para extender la ciudad hacia el Este. Todavía en la década de los treinta del siglo XX, cuenta Juan José Martín Frechilla que Caracas terminaba en La Candelaria y El Parque Los Caobos. Sobre este asunto, los arquitectos y urbanistas comentan que, en particular, la Quebrada Honda fue uno de los mayores retos para expandir a Caracas hacia el Este. En el siglo XX, gracias a las oportunidades que trajo el petróleo, las quebradas, los ríos y lagunas de la ciudad fueron intervenidos para darle paso a nuevas y modernas calles y avenidas. Este fue, desde luego, un proceso largo que tomó varias décadas pero hizo a la zona ejemplo de cómo se vive en Caracas, Venezuela.
No han pasado ni 100 años desde que esa Sabana Grande rural se convirtió en el pujante y concurrido pasaje comercial que es ahora; el carácter de retiro de Sabana Grande proporcionaba tal tranquilidad, que hasta funcionó como guarida de los agentes nazis en Venezuela, en plena guerra mundial. En un informe entregado al Congreso sobre las actividades totalitarias y de quinta columna en Venezuela, se lee lo siguiente:
“Ya para promediar 1940, cuando la guerra estaba en pleno desarrollo y la fulminante derrota de Francia parecía preludiar un dominio inmediato de la ‘Gran Alemania’, las actividades nazistas en Venezuela acusaron un definido carácter de espionaje al servicio del Reich. En la casa de habitación, en Sabana Grande (Distrito Federal), del señor Ramelow, abogado civil de la Embajada Nazi en Venezuela, se efectuaron reuniones clandestinas de importantes personajes del nazismo local. Ramlow (Ramelow) pasó luego, aún contrariando las normas del orden jerárquico de la carrera consular, a ocupar el cargo de Consúl de Alemania en Barranquilla, Colombia”.
Un espacio de vocación comercial
Aunque el carácter comercial de Sabana Grande, por tratarse de un punto de conexión que comunicaba a Caracas, Petare y Guarenas, ya se había previsto desde el año 1772, lo cierto es que no fue sino hasta el siglo XX que la zona comenzó a tomar verdaderamente importancia. Fue en Sabana Grande que se construyeron los dos primeros grandes centros comerciales de la ciudad: el Centro Comercial del Este (1953), ubicado en la Avenida Casanova y el Gran Avenida (1954), cerca de La Previsora.

En las décadas de los treinta, los cuarenta y los cincuenta, el sector vivió una de sus mayores transformaciones. A raíz de la revaluación del metro cuadrado en Sabana Grande, importantes hombres de negocios y renombrados arquitectos decidieron urbanizar la zona. La Sabana Grande que se extendía desde Maripérez hasta Chacaíto, se dividió en nuevos sectores y urbanizaciones.
Fue en la urbanización Las Delicias de Sabana Grande, casi al frente del legendario restaurante español Urrutia, que se firmó el Pacto de Puntofijo, en la quinta de Rafael Caldera que llevaba ese nombre. Hace décadas la quinta fue vendida y reemplaza por un edificio residencial llamado “Punto Fijo”. Aún al estar ubicado en una avenida tan importante de la capital, son pocos los caraqueños que saben que ahí se firmó el histórico pacto que fijó los cimientos de la democracia venezolana.
La Avenida Abraham Lincoln
La calle Real de Sabana Grande, como se llamaba la vía principal del modesto pueblo del sector, le dio paso a la Avenida Abraham Lincoln a mediados del siglo XX, en honor al importante político republicano del siglo XIX. Junto a la Gran Avenida, ambas se convirtieron en el principal lugar de esparcimiento de las clases medias y altas de Caracas. Su estratégica ubicación, muy cerca del centro de la ciudad y de pudientes urbanizaciones como La Florida, el Caracas Country Club y Los Caobos, le dieron vida a este espacio de Caracas, la capital de un país que se encontraba en plena expansión.
“Toda la zona era súper agradable, con muchos cafés, librerías, tiendas, restaurantes y otros lugares de encuentro, con mucha gente interesante”, dijo el escritor Francisco Massiani sobre Sabana Grande. A través del tiempo, los locales del sector han variado muchísimo, unas veces para bien, y otras, para mal. Esta apreciación, por supuesto, es muy subjetiva y dependerá de cada persona, en lo que sí podemos estar casi todos de acuerdo es que, más allá de los establecimientos que han logrado sostenerse durante todas estas décadas, la oferta comercial ha cambiado -y sigue cambiando hoy en día, con la apertura de tiendas Balú, AISHOP, Planeta Sports y Apolo Shoes-, ya sea por la situación del país o por las condiciones tan particulares del distrito.

Sabana Grande, además de sus cafés y restaurantes -La Huerta, Da Guido y Urrutia todavía resisten el paso del tiempo; otros como Le Coq D’Or se fueron- también ofrecía una importante oferta cinematográfica. Los cines Radio City y Broadway tenían un target comercial, mientras que la cartelera del Teatro del Este y el Cine Las Palmas estaba dirigida a un público más específico, selecto, intelectual y exclusivo.
En este ambiente con un encanto especial se formaron distintos grupos artísticos, como Sardio y luego El Techo de la Ballena. El núcleo de Sardio se generó en el Liceo Fermín Toro, con un grupo de estudiantes a finales de la década de los 50, entre los que se contaban jóvenes que luego se desarrollaron como escritores o artistas, tal como Luis García Morales, Adriano Gonzáles León, Elisa Lerner, Rodolfo Izaguirre, Guillermo Sucre, Rómulo Aranguren, Carlos Contramaestre, Ramón Palomares, Alfonso Montilla, Salvador Garmendia, Francisco Pérez Perdomo, Félix Guzmán y Zoila Beily.
En Caracas, el Techo de la Ballena también desataba pasiones. Es famosa la exposición realizada en 1962 por el artista Carlos Contramaestre, perteneciente a este grupo, llamada “Homenaje a la necrofilia”, ya que los cuadros que expuso estaban hechos de carne fresca y otras materias colgantes, en un país convulsionado por las insurrecciones de la guerrilla y las ejecuciones por parte de órganos del estado. -Gladys Morín, 2007
La Avenida Abraham Lincoln, así como sus calles transversales, fue el epicentro del movimiento cultural izquierdista conocido como la República del Este. En los numerosos cafés del sector, la intelectualidad se reunió a discutir sobre los principales problemas del país y el mundo entero. Juan Domingo Perón, Gabriel García Márquez, Henri Charriere -autor del Papillón y antiguo dueño del Gran Café-, el diseñador Christian Dior, Arturo Almandoz y Octavio Paz, son solo algunas de las personalidades que pasaron por Sabana Grande. El mito de la República del Este duró básicamente dos décadas, entre los años 1968 y 1983.

“El parecido que se le podía conseguir a Sabana Grande con paseos tan icónicos como Montparnasse o Times Square no era algo netamente fortuito, se trataba de un intento de modernidad realizada con la medida de la imitación”, dicen Verónica Rodríguez y Carla Valero sobre Sabana Grande. El punto de extensión de Caracas hacia el Este, desde sus inicios, se perfiló como el principal ensayo de lo que sería la urbe caraqueña del siglo XX, proyectada a convertirse en una ciudad cosmopolita.
El bulevar de Sabana Grande
Ya en 1965, el arquitecto Orlando Flores había presentado un proyecto que tenía como fin convertir a la Avenida Abraham Lincoln en un paseo peatonal, luego de ser aprobado, el proyecto tomaría varios años. Fue en el año 1983 que se culminó la Plaza Luis Brión de Chacaíto, extensión de Sabana Grande hacia lo que antes había sido el primer tramo de la Avenida Francisco de Miranda del Distrito Sucre.
La geografía es, nuevamente, un aspecto esencial a considerar: Caracas no tiene una zona plana de la misma extensión de Sabana Grande. El semi-graben de Caracas, llamado valle por algunos, está compuesto de numerosas pendientes. La idea de convertir a Sabana Grande en el nuevo eje central de Caracas partía también de esta premisa. Además, gracias a la apertura de tres estaciones de Metro, y la existencia de importantes arterías viales como la Avenida Libertador, la Avenida Casanova y la Avenida Solano, el tránsito de potenciales consumidores sería constante.
El bulevar [de Sabana Grande] es comercial, la Solano de tascas y restaurantes y la Casanova de mala fama [prostitución]. — Gildred Flores, 2015

El sector Sabana Grande, sobre todo a partir de la culminación del bulevar, se hizo masivamente comercial y se popularizó entre las diversas clases sociales de Venezuela. Desde los ochenta, se ha hecho común ver entre Sabana Grande a visitantes de Catia y Petare, debido a la mayor accesibilidad que trajo el Metro de Caracas. En términos comerciales, esto fue una gran oportunidad.
Los ochenta y los noventa no fueron, sin embargo, las mejores décadas para la economía venezolana. El modelo de desarrollo que había sido aplicado hasta entonces se agotó; la industrialización por sustitución de importaciones fracasó. Para bien o para mal, el Viernes Negro marcó un antes y un final en la historia de Venezuela, desde entonces, el país se ha sumido en una montaña rusa en materia económica, con una crisis cada vez más fuerte que la anterior. Javier Corrales, en un artículo académico del año 1999, afirma que el problema de la economía venezolana fue no haber culminado ningún programa de ajuste. Gladys Morín Licón (2007) cuenta lo siguiente:
La situación llegó a tal punto que en el año 1995, se hizo una acuerdo entre la Alcaldía del Municipio Libertador, gremios de los informales y la Asociación de Vecinos de Sabana Grande, en el que se acordó dejar trabajar a los buhoneros en el lugar de martes a sábado, ocupar el lunes con la limpieza del sitio y dejar el domingo como único día para que los peatones usaran libremente el espacio, según lo publicó El Universal en julio de 1995.
Rateros, prostitutas, traficantes y consumidores de todo tipo de droga colmaron los espacios del boulevard en aquella época, de forma tal que en los tarantines donde trabajaban los buhoneros en el día, dormían en la noche los vagabundos, de acuerdo a la prensa de la época.

Ante esta situación la Alcaldía del Municipio Libertador puso en marcha en el año 96 en proyecto “Isla del Este”, que consistió principalmente en asfaltar vías, recuperar las caminerías y las áreas verdes, reforzar la presencia policial, instalar mobiliario urbano, etc.
Sin embargo, los informales siguieron cada vez con más fuerza en este espacio público, donde se ofrecían servicios que iban desde hacerse la manicure en plena calle, comprar películas piratas, adquirir cualquier tipo de ropa y accesorios, hasta la realización de pearcing y tatuajes en una acera, etc.
El caos trató de ser abordado también por la secretaría de Planificación y Ordenación Urbanística de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, creada en el año 2000 para atender a los municipios Libertador, Chacao, Sucre, Baruta y El Hatillo.
Rateros, prostitutas, traficantes y consumidores de todo tipo de droga colmaron los espacios del boulevard en aquella época, de forma tal que en los tarantines donde trabajaban los buhoneros en el día, dormían en la noche los vagabundos, de acuerdo a la prensa de la época. — Gladys Morín (2007)
En medio de esta situación, no era de extrañar que Sabana Grande, al haberse popularizado, fuera reflejo de las reiteradas crisis económicas que Venezuela ha vivido desde los años ochenta. En 1989, sobre los buhoneros de Sabana Grande, la periodista Sofía Ímber comentó:

“Iba yo por Sabana Grande el sábado cuando vi un espectáculo bochornoso, pero que se repite todos los días, por suerte yo no lo vi sino ese día, un grupo de policías con… Yo no sé cómo llaman eso, unas armas de esas terribles, persiguiendo a unas pobres mujeres. Yo no estoy absolutamente segura de si lo que estaban haciendo es legal o no, pero es lo que llaman buhoneros. Por cierto, Carlos y yo siempre hemos defendido a los buhoneros, porque son pequeños comerciantes que ganan su vida, que se les dé mejor “stand”, que se les dé mejores condiciones, que trabajen en cierto sitio determinado; pero realmente los buhoneros tienen derecho de vivir, sobre todo en una coyuntura tan difícil como la que vive Venezuela en estos momentos. Una de esas mujeres se desmayó al ver a un policía, yo también, porque conociendo a nuestra policía yo si la veo me desmayo cien veces. Yo le rogué que por favor la dejara tranquila, le dije: mira, si fuera tú mamá, ¿tú la dejarías así?”
Aún así, la situación no fue completamente negativa para el sector en los años noventa y el nuevo milenio. Gracias a las fuertes modificaciones realizadas por la Alcaldía del Municipio Libertador, se lograron mejorar las condiciones y se emprendieron ambiciosos proyectos, entre los cuales destacan: el hotel Gran Meliá Caracas, el Centro Comercial El Recreo y el Centro Empresarial Sabana Grande. Asimismo, proyectos ya existentes como La Previsora y el la Torre Polar I comenzaron labores de modernización y remozamiento; Sabana Grande prometía llenarse de rascacielos en los noventa y principios de milenio.
A lo largo del recorrido peatonal, hay más de veinte obras realizadas por artistas de gran trayectoria nacional e internacional. PDVSA La Estancia buscó armonizar el espacio público a través del arte, dándole mayor atractivo visual al sector. El estado de la mayoría -por no decir todas- de las obras de arte que se encuentran en el bulevar de Sabana Grande es lamentable, al igual que las de la Plaza Brión y la Plaza Venezuela. Ojalá pudiéramos decir que este deterioro únicamente se debe al paso del tiempo y al desgaste que implica la exposición abierta de las obras, pero no es así, estas obras han sido vandalizadas. La violencia que se vive en las calles de Venezuela termina afectando también al mobiliario público urbano, el cual es hurtado y hasta destruido.
Bohemia, cultura y diversidad sexual

La heterogeneidad fue ha sido uno de los principales rasgos de Sabana Grande, sobre todo a partir de la apertura de tres estaciones del Metro de Caracas a lo largo y ancho del sector. Comenta Jonathan Benavides Lugo, abogado y politólogo de la UCV, que muy cerca de Chacaíto, las tiendas de lujo más exclusivas convivían amenamente con el Volta, un humilde hotel para los enamorados que no disponen de un holgado presupuesto.
Según Verónica Rodríguez y Carla Valero, Sabana Grande en Caracas ha sido comparada con Las Ramblas y Chueca en España, los Champs Élysée en Francia y el Times Square en Nueva York. Y es el contraste de colores, filosofías, etnias, estratos socioeconómicos, lo que ha hecho especial al sector. Establecimientos como La Hoguera, Pullman Bar, El Gran Café, La Vesubiana, La Poma, Pan 900, Restaurante Franco, Restaurante Urrutia, Restaurante LA Huerta y Da Guido, son algunos de los puntos de referencia que permiten trazar la historia de Sabana Grande. David Lazo comentó:
En Sabana Grande surgieron importantes bandas de punk, pop rock, heavy metal, etc. La principal inspiración del movimiento punk de Sabana Grande fueron las bandas The Clash, Sex Pistols, Ramones y Black Flag, que impactaban a los quinceañeros de clase alta y media con su irreverencia y sus opiniones sobre cómo se vive en Caracas, Venezuela. Una de las tribus urbanas más importantes del sector fue Los Anticristo y Los Gladiadores; estos últimos rendían tributo a su físico esbelto.
Por otra parte, espacios como el Pasaje la Asunción (conocido como Callejón Teja Rodada y La Puñalada), la Avenida Francisco Solano López, la Avenida Libertador, la Calle Villaflor, la Calle El Colegio y la Calle San Antonio, han sido durante los siglos XX y XXI los principales puntos de encuentro de la comunidad homosexual caraqueña. En una sociedad católica y conservadora como la venezolana, el hecho de que Sabana Grande se concibiera como zona de tolerancia ocasionó que, alejó a aquellos que buscaban un ambiente “más familiar” para compartir y pasar el tiempo. Hasta que quebraron, los locales Todo París, Coco Rico, el Gallego y La Madame fueron muy populares en el distrito Sabana Grande.

Según Juan Carvallo (1995), la Avenida Francisco Solano López era un importante eje de prostitución homosexual en Caracas, mientras que la Libertador era popular por la presencia de transexuales. Los taxistas de la avenida Libertador, los grupos de homosexuales en la Solano y las trans de la Libertador crearon una red que les servía de protección y refugio, especialmente ante la policía. El mercado de la prostitución en Caracas se ramificó y diversificó en Sabana Grande; y también el de la reasignación de género: “Hay cirujanos en el mundo especializados en colocar penes, el cual es extraído del antebrazo”, dijo en los noventa la sexólogo clínico Luz Jaimes.
La violencia y la delincuencia, han sido históricamente de los problemas de Sabana Grande, esta situación, por supuesto, ha visto diferentes temporadas. En diversos momentos, cuando las autoridades y los gremios vecinales y empresariales se lo han propuesto, las condiciones de seguridad en el sector han mejorado sustancialmente, aún cuando las raíces de dicha problemática en el sector son muy complejas. Más allá de las pendulares crisis económicas de Venezuela -la criminología ha demostrado que la pobreza no es una causa en sí de la delincuencia, aunque esté correlacionada- y la particular dinámica urbana que ha tenido lugar en Sabana Grande, el análisis también debe centrarse en la vida nocturna que allí se ha desarrollado y el tipo de público que ha tenido como target.
La proliferación de drogas y la llegada de visitantes muy peculiares están asociados a los distritos bohemios; el problema adquiere dimensiones mayores, si tomamos en consideración la problemática urbanística que generaron los edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela -unos a favor y otros en contra-, así como la invasión de terrenos y edificios, propiedad privada.
El sector inmobiliario venezolano, consciente de esta situación, ha propuesto en varias oportunidades la implementación de una serie de medidas que permitan regular la vida nocturna de Sabana Grande. El aumento de los costos es fundamental: mientras más caro sea comprar y salir de fiesta en Sabana Grande, se lograría definir un target más alto, que es el que tiene dinero para consumir. Pero no solo es un asunto de costos: también de ambiente, orientación recreacional, psicología del consumo, etcétera. Por supuesto, este tipo de cambios significarían el fin de la Sabana Grande colorida y diversa que todos hemos visto. ¿Vale la pena sacrificar el alma de Sabana Grande? ¿O debería recuperarse, aún con las dificultades que representa el target de su vida nocturna?

Es difícil evaluar con precisión histórica lo que ha ocurrido en Caracas en las últimas décadas, por variables de índole comercial, política, sociales y hasta culturales; sobre todo en la prensa, la información sobre Sabana Grande no se ha caracterizado por ser consistente. Desde aproximadamente el año 2001, en la prensa se habla de Sabana Grande como el “centro de Caracas”, aún cuando incluso en las recientes zonificaciones del área metropolitana sigue ubicada en el sector Este; en los años setenta y ochenta, el sector Chacaíto y la Plaza Luis Brión fueron concebidos por el Metro de Caracas (CAMETRO) como la extensión final de Sabana Grande.
¿Pero hasta qué punto es Sabana Grande realmente el nuevo centro de Caracas? Después de todo, esta es un área de la ciudad que por mucho tiempo no fue parte del Distrito Capital, y todavía después de su anexión, no era considerada parte de la ciudad formal. Más allá de ser la zona comercial por excelencia de Caracas, todavía no tiene la oferta cultural del centro y tampoco la misma presencia de centros del poder político, los cuales en su mayoría todavía permanecen en Catedral, Altagracia y Candelaria.
Conviene, entonces, poner en marcha el proyecto de la Zona Rental y extender una parte de la vida cultural hacia el Este, e incluso, los mismos centros del poder público. Y no menos importante: un programa de rehabilitación verdaderamente integral de Sabana Grande, que permita que los habitantes de la ciudad disfruten de un nuevo centro elegante, moderno y vanguardista. Algunos esfuerzos se han hecho, pero no han sido suficientes.
Más allá de lo comercial, Sabana Grande tiene que ser asociada con la cultura y la amena convivencia ciudadana, tema tan delicado en una ciudad que no ha logrado reconciliarse con sus espacios públicos, en Sabana Grande se encuentra la colección ornitológica más importante de América Latina, y aunque sea a duras penas, sobreviven todavía joyas de la arquitectura del siglo XX. En Sabana Grande nació la reina pepiada, considerada por algunos el mejor desayuno del mundo, y también el inolvidable grupo de rock venezolano Sentimiento Muerto. En este espacio de la capital venezolana, se dice que Cerati también pasó sus últimos momentos — consciente, por supuesto .

Vicente Quintero es Licenciado en Estudios Liberales de la Universidad Metropolitana de Caracas, con énfasis en los estudios políticos. También ha realizado cursos de política, cultura, literatura e historia en la Universidad Politécnica Estatal de San Petersburgo (Rusia). Quintero es analista-colaborador del Centro Internacional Anti-Crisis con sede en San Petersburgo, el cual publica sus artículos en los idiomas inglés, francés y ruso. Quintero es columnista y articulista de El Nacional Web (Venezuela), The Global World (España), American Herald Tribune (Estados Unidos), WTC Radio (Venezuela), ProEconomia (Venezuela-España), Entorno Inteligente (Venezuela) y La Trenza (México). En el año 2018, ha tenido la oportunidad de presentar sus obras de arte en el Museo Alejandro Otero (Fundación de los Museos Nacionales de Venezuela). A través del arte, Quintero expresa la realidad política y económica del mundo. Quintero habla cuatro idiomas: español, inglés, ruso y alemán. Lo encuentras en su página web y en twitter @vicenquintero
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