
Con el reciente estreno de la cinta Cruella, protagonizada por Emma Stone, se ha creado una gran controversia al romantizar la figura de una villana. Sin embargo este tipo de polémicas no es nueva, se ha repetido a lo largo de la historia del cine. Uno de los ejemplos más fáciles de recordar es el de Joker y uno de los más legendarios o antiguos es la historia de Bonnie y Clyde.
Foto: Cruella Disney
La historia verdadera de 101 dálmatas
Es verdad que Cruella de Vil es un personaje vinculado a los dibujos animados e historias fantásticas infantiles. Esto se debe a sus gloriosas interpretaciones ya sea en la cinta de dibujos animados de 1961, o a la cinta de 1996 protagonizada por Glenn Close, ambas producidas por Disney. Es bien sabido que esta historia se basó en la novela publicada en 1956, The One Hundred and One Dalmatians, escrita por Dodie Smith, la cual en su momento aseguró que este libro se encuentra basado en su propia experiencia. Así lo recopiló el diario Milenio:
«Estuve despierta toda una noche con mi esposo dando a luz a cachorros y eso se quedó en mí, eso pasó dos años antes de que yo escribiera el libro. Después, Disney convirtió mi obra en la película más hermosa que jamás haya visto».
Sin embargo resulta realmente perturbador saber que lejos de la ficción han existido un par de casos que si bien no inspiraron la novela, fueron hechos reales que comparten intrigantes características.
Foto: Infobae
Cruella de Vil de la vida real
Uno de los casos más parecidos con los crímenes de esta villana, fue el de una anciana de 85 años que en 2014 vivía en la ciudad de Waco, Texas, en Estados Unidos que no fue identificada, pero según el portal estadounidense World News Daily Report, fue acusada por sus vecinos de la desaparición de decenas de gatos. Se creía que utilizaba las pieles de los mínimos para fabricar abrigos y accesorios de piel. La sospecha de los vecinos fue corroborada con ayuda de investigadores privados quienes obtuvieron vídeos de la anciana robando a las mascotas. La acusada tuvo que enfrentarse a un juicio que le podía otorgar un año y medio de condena.
Al igual que Cruella, la mujer era una diseñadora de modas jubilada. Ella confesó que al principio tenía la intención de criar una camada de gatitos para utilizar su piel, sin embargo siempre se encariñaba con ellos, por lo que no podía hacerles daño. Así que decidió robar las mascotas de sus vecinos. Algunos vecinos reconocieron con horror el pelaje de sus gatos en los extraños abrigos.
Foto: Christina FeyOtro caso sonado en el 2014 fue el de Christina “Tina” Fay, una adinerada y excéntrica mujer que vivía en una mansión la cual había adaptado para ser una especie de “fábrica” de perros. Cuando la policía la arrestó el sitio estaba lleno de suciedad de perro y restos de pollo crudo en descomposición. La policía logró rescatar a más de 84 perros gran danés, desde cachorros con semanas de nacimiento, hasta adultos mayores, todos en condiciones de salud deplorable.
Algunos perros andaban sueltos por la mansión de 3 pisos, mientras que otros estaban resguardados en jaulas. Los reportes indicaban que Tina los vendía a los cachorros por dos mil 500 dólares cada uno, ella decía que los perros venían de una perrera llamada De La Sang Monde, un sitio que se publicitaba como un lugar de campo abierto, con instalaciones limpias y adecuadas, muy diferente a la realidad.
Foto: Humane society of the United StatesGracias a un par de denuncias anónimas se inició una investigación y se pudo irrumpir en el sitio, salvando a las decenas de perros. Mientras que Tina se tuvo que enfrentar a un juicio que involucraba la explotación y maltrato animal, además de poner en riesgo a los menores de edad que trabajaban en su sitio.
¿Sigues creyendo que este tipo de villanos merecen ser redimidos?
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