
A propósito del ritual que AMLO encabezará para inaugurar la construcción del Tren Maya en el sureste de México te platicamos un poco sobre los rituales a la Madre Tierra por parte de los llamados Pueblos Originarios y otros que han adorado a la Tierra como lo más sagrado en su cosmovisión.
La Madre Tierra es una manera de referirse a todo lo que conforma nuestro planeta: tierras, aguas, especies vivas y demás elementos naturales con los que el ser humano ha convivido desde sus aparición en el planeta. Desde tiempos ancestrales diversos asentamientos humanos en México, Perú y otras partes del mundo han visto al planeta Tierra como un ente vivo que merece respeto y veneración, pues es ella la que da sustento civilizaciones enteras a través de las aguas y las cosechas.

Los rituales a la Madre Tierra (Pachamama para los pueblos andinos) tienen como propósito agradecerle por la ayuda recibida a lo largo de ciertos periodos y devolver un poco de lo dado por ella, debido a lo anterior se le pide permiso para abrirla y sembrar algo en su seno. Cualquier acción que el ser humano quiera cometer en suelo sagrado tiene que ser precedido por un ritual de permiso a la Madre Tierra para llevarlo a cabo.
Estar en equilibrio con la naturaleza y sus ciclos es estar en equilibrio con uno mismo. Los rituales a la madre naturaleza varían de un lugar a otro, pero todos conservan la misma intención: honrar los ciclos de la vida, respetarlos y pedir permiso a la Madre Tierra para ser tocada. Para ello se usan ciertos elementos aromáticos como laurel, coca, romero, yerba o ruda con los que se purifican los espacios y el cuerpo mismo. Al quemar estos elementos también se está honrando a los cielos.

Suele abrirse un agujero en la Tierra e introducir en ella alimentos y bebidas u otros objetos como una muestra de la fertilidad sagrada propia de la tierra, a la vez que un agradecimiento por el alimento, la salud y la energía positiva dada a lo largo de cierto periodo. “Todo lo que se entrega a la Pachamama, se hace desde la dualidad: hombre-mujer, Tata Inti-Mama Quilla, par-impar. Esto se practica para vivir en armonía. Los cuatro elementos que nos unen y son nuestros formadores, al agua, aire, fuego y la pacha. Sin ellos no habría vida”, afirma Alipio Cuilla, un sabio quechua.

Todo este ritual puede ir acompañado de cantos, oraciones, comida que se ofrenda a la tierra y se comparte entre los mismos asistentes.
Se les denomina pueblos originarios a aquellas comunidades que conservan sus tradiciones y costumbres intactas tras la conquista y colonización de México por parte de España. Su existencia es patrimonio cultural de la nación y una manera de recordar la identidad primigenia de un país que ha sufrido una transformación total desde su raíz.
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