
Texto escrito por: Caramelo
Una mujer dueña de su sexualidad, tendrá el mundo a sus pies…
Para algunos “caballeros” su voluntad y belleza rayaban en lo obsceno -ofensivo al pudor, de acuerdo a nuestra amada Real Academia Española-, pero lo cierto es que Cleopatra sabía manejar a la perfección dos cualidades que hacían único al imperio egipcio: el sexo y la religión.
¿Blasfemia? No, en realidad. Egipto, a diferencia de muchas culturas, era firmemente religioso y libre de tabús sexuales; de ahí que muchos de sus grabados representen a sus deidades en “actos de la carne”. Como es el caso del Dios Osiris, que fue asesinado y mutilado por su hermano Seth y, posteriormente, cada una de sus partes fue recuperada por su esposa Isis, excepto una: su pene, por lo que la Diosa le colocó uno de arcilla y para darle vida ésta le practicó sexo oral, iniciando la tradición de los rituales sexuales del Antiguo Egipto.

La felación: un arte sagrado
Por este “poder” capaz de dar “vida”, los egipcios sabían de lo importante que era el sexo oral, y que debía haber mujeres expertas en tal arte: las “felatrices”. Jóvenes que hacían de su lengua un instrumento de placer y devoción, y se distinguían entre las demás por sus labios pintados de color rojo intenso.
Ahora bien, imagina que eres un romano, conocedor del sexo y de la guerra, pero no del placer producto de un arte sagrado… es aquí donde una mujer inteligente, educada y ambiciosa vio su oportunidad.

Aunque Cleopatra no era una felatriz, sí tenía un gran talento oral, el cual la llevó a recibir infinidad de apodos como el de “Marichane”, que quiere decir “la boca de 10 mil hombres”. Y es que cuenta la leyenda de los rituales sexuales del Antiguo Egipto, que en una noche, la hermosa emperatriz mandó llamar a 100 oficiales romanos, a quienes hizo sexo oral hasta que eyacularan en una copa de oro para después beber su semen.
Mito o no, Cleopatra consiguió tener un “imperio a sus pies” y ser inolvidable para los “grandes hombres” que marcarían la historia; como lo relató Plutarco en sus escritos Vidas paralelas.
“Poseía una voluptuosidad al hablar, y tanta dulzura y armonía en su voz, que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas”. -Plutarco, Vidas Paralelas.

Descubre el poder del sexo oral
Si existe una diferencia entre Cleopatra y tú no radica en la belleza, sino en el deseo de ser dueña de su propia sexualidad.
Por ello te invito a que pruebes el “sagrado” sexo oral, porque antes de descalificar algo es necesario intentarlo; claro, con seguridad. Por eso aquí una mini-guía:

Recuerda: una mujer que es libre -no sólo sexualmente-, es capaz de conquistar todo lo que desea.
Ahora que conoces los rituales sexuales del Antiguo Egipto, también descubre cómo las fantasías sexuales pueden mejorar tu salud y por qué la literatura erótica puede ser feminista.

