
Seguro has oído hablar de Hannibal Lecter, este es el personaje psicópata de ficción más conocido de todos los tiempos, sin embargo pocos saben que su verdadero origen se encuentra inspirado en una historia de la vida real: en un doctor mexicano llamado Alfredo Ballí Treviño.
¿Quién fue Alfredo Ballí Treviño?
Alfredo Ballí Treviño, nació en Méndez Tamaulipas en 1931. Fue un doctor y posteriormente se convertiría en un asesino.
En 1963, Ballí llevaba tres años preso, en ese tiempo un periodista de 23 años, de nombre Thomas Harris, reportero de Argosy, obtuvo permiso del director de un penal en México para hacerle una entrevista al recluso Dykes Askew Simmons. Sin embargo, el director le dijo que el reo que iba a entrevistar había intentado escapar y estaba delicado debido a graves heridas, pero sin problema lo podía recibir. Así que le asignaron a Alfredo Ballí para que le acompañara a la entrevista.
Luego de la entrevista, el periodista y Ballí tuvieron una charla larga y amena, Thomas estaba sorprendido por la presencia y forma correcta con la que se expresaba Ballí, incluso le llegó a platicar del perfil psicológico que tenía Simmons. Al regresar de la excelente plática que tuvo el periodista con Ballí, le preguntó al director del penal que cuánto tiempo llevaba Ballí trabajando en el reclusorio, pero el director se sorprendió y de inmediato le contó que Ballí estaba allí porque era un recluso, un psicópata, un asesino. A partir de ese momento, Thomas Harris, se interesó en Alfredo Ballí y en su historia.

¿Quién fue el verdadero Hannibal Lecter?
El director de aquel penal le contó la historia del crimen que cometió Ballí con lujo de detalle al periodista. Thomas Harris se inspiró en Alfredo Ballí para crear a Hannibal Lecter y años después publicó el libro; El silencio de los corderos y en 1991 se realizó la película protagonizada por Anthony Hopkins y Jodie Foster, ésta en la lengua española se llamó; El silencio de los inocentes.
Harris afirmó, que el único parecido de su personaje con Ballí es su elegancia, lo culto, la sutileza y el refinamiento para asesinar con un bisturí.
Alfredo Ballí, la historia de su crimen
Ballí, a sus 28 años era un ciudadano y un médico cirujano respetado. Muchos de sus pacientes vivían agradecidos con sus servicios, incluso llegaba a regalar medicina a quien más lo necesitaba. Pero cuando su labor terminaba, en ese mismo consultorio Ballí tenía su nicho de amor: dos o tres veces por semana lo visitaba Jesús Rangel, un estudiante de medicina de 20 años. Ambos estaban felices con su situación amorosa, que, aunque no era nada formal, mantenían el amor solo para ellos. Luego de varios meses de relación, Jesús le pidió a Ballí cierta cantidad de dinero prestada, el doctor se negó, pero Jesús insistía y le juraba pagárselo todo por completo, finalmente Ballí acepto el trato y le entregó el dinero.
Tiempo después, el médico empezó a exigirle su dinero, pero Jesús le daba largas, su relación empezó a desmoronarse poco a poco. Un mes más tarde, Jesús Rangel acudió a su consultorio y le entregó menos de la mitad prestada, Ballí, enojado le dio un golpe que le hizo perder el conocimiento. Enseguida le puso una inyección de pentotal sódico, lo arrastró hacia el baño y con un bisturí lo degolló.
Alfredo Ballí lo descuartizó en cortes perfectos, que solo un cirujano podría hacer. Después metió el cuerpo a una caja y lo metió a la cajuela de su auto. Su grave error fue ir a la casa de la tía de su víctima para pedirle una pala prestada. El medico enterró los restos en un baldío en un rancho llamado La Noria. Ante las fuertes sospechas, la tía de Jesús lo denunció.
Alfredo Ballí fue detenido, aceptó matar a Jesús Rangel y estuvo preso durante 20 años en el penal de Topo Chico. Recuperó su libertad en 1981, tenía 49 años. Finalmente murió en el 2009 a los 81 años de edad.

