No sabíamos que hacía falta tanto amor en este mundo. Una abuelita en silla de ruedas en Tamaulipas fue abandonada completamente en la orilla de una carretera. No podía moverse y está luchando por su vida actualmente. Su historia realmente nos rompió.
Todo ocurrió en el kilómetro 15 de la carretera rumbo a Playa Bagdad, en Matamoros. Ahí, personas que transitaban por la zona encontraron a una mujer inconsciente, sentada en su silla de ruedas, expuesta, vulnerable y sin nadie a su alrededor. No había explicación, no hubo ayuda inmediata, era una abuelita abandonada como si su vida no importara. Más tarde, tras breves momentos de lucidez, logró decir su nombre: Nilda Perales Ramos, originaria de Laredo, Texas.
La historia de la abuelita que abandonaron en una carretera y nos rompió a todos
Nilda, la abuelita, fue trasladada de emergencia al Hospital General de Matamoros, donde ingresó en estado delicado. Los médicos confirmaron que estaba bajo los efectos de una sustancia aún no identificada, lo que provocaba que perdiera el conocimiento por momentos y que apenas pudiera comunicarse.

Aunque su estado sigue siendo grave, autoridades del DIF han informado que ha mostrado ligeros signos de mejoría, lo cual es, por ahora, la única noticia un poco esperanzadora dentro de un caso profundamente indignante.
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Mucho se especuló en redes sobre una posible hipotermia, pero hasta el momento no existe ningún reporte oficial que confirme ese diagnóstico. Lo que sí está claro es que llegó en condiciones críticas, con un fuerte deterioro físico y completamente desprotegida. Su situación de salud ha complicado que se obtenga información clara sobre cómo llegó a Matamoros, quién la trasladó o, peor aún, quién decidió dejarla ahí.

Ante la gravedad del caso, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas y el DIF municipal activaron protocolos para salvaguardar sus derechos y comenzar una investigación. Se busca esclarecer cómo una mujer adulta mayor, en silla de ruedas y en ese estado, terminó abandonada en una carretera, y quiénes son los responsables. Las imágenes de cómo fue encontrada la abuelita se viralizaron rápidamente y provocaron una ola de enojo y tristeza, especialmente porque ocurrió en plena temporada decembrina, cuando tanto se habla de familia, cuidado y amor.
Nunca está de más decirlo, pero esto no es normal, no es aceptable y no debería pasar nunca. Abandonar a una persona así, en esas condiciones, es brutal. Es inhumano. Este caso no solo duele por lo que le hicieron a la abuelita Nilda, sino porque deja ver el peor lado de la humanidad, ese que prefiere deshacerse de los más vulnerables antes que hacerse responsable. Ojalá haya justicia, pero sobre todo, ojalá nunca volvamos a ver algo así.
