Considerado por muchos como el mejor gol en un Mundial, el gol de Maradona en el partido entre la selección de Argentina e Inglaterra durante el Mundial de México 86 pasó a la historia no sólo por su protagonista, sino por la inusual forma en la que el futbolista hizo llegar el balón a la red contraria y ni más ni menos que en contra de la selección de un país con el que Argentina ha tenido una historia muy controvertida dada la guerra por el control de las Islas Malvinas.
Conocida como “La mano de Dios”, se trata de una jugada que de ocurrir en la actualidad no habría habido lugar con la ayuda del famoso VAR, puesto que no es necesario saber demasiado de futbol como para saber que si hay algo no permitido en el deporte es precisamente meter las manos en la trayectoria del balón… y mucho menos para dirigirlo.
Eso fue lo que precisamente ocurrió un 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca, cuando por azares del destino la mano de Maradona tocó el balón logrando un gol, al tiempo que la lente de Eduardo Longoni, fotógrafo e historiador argentino capturó por mero error la imagen que le daría la vuelta al mundo y que hoy sigue siendo recordada por muchos.
Pero para lograr aquella mítica foto, Eduardo Longoni primero tuvo que sortear todo tipo de peripecias que jamás repetiría en su carrera, según su relato aquel día él tomó un taxi en dirección al Estado Azteca y ya fuera por la mala vialidad dada la reconstrucción de la ciudad tras el sismo del 85 o porque el extinto Distrito Federal siempre ha tenido una relación peculiar con el tránsito, en el que distancias relativamente cortas suelen ser sumamente largas, Longoni llegó hasta las 11 de la mañana al Estadio Azteca a pesar de haber salido a las 8 de la mañana de su hotel.
Siendo fotógrafo y más de justas deportivas y llegar tarde (a pesar de que el partido comenzaba una hora después) implica perder un lugar privilegiado y por lo tanto a tener que posicionarse en lugares que a veces son considerados malos, en ese sentido, Longoni pasó los dos tiempos del partido una mala posición en el campo, aunque nadie esperaría que eso fuera lo que le ayudó a conseguir tan preciada fotografía.
Vista de la serie “Maradona mítico” en el sitio de Eduardo Longoni.
Si bien la fotografía de Longoni no fue la única de este gran momento, este fotógrafo tuvo a su favor un contexto que habla mucho de la tecnología y el trabajo en la prensa de ese momento. Longoni tenía en sus manos una toma en blanco y negro en la que el puño de un Maradona en el aire aún no toca el balón, a su derecha el portero inglés Peter Shilton y al fondo el resto de los jugadores y las tribunas repletas de espectadores. Es esta fotografía, en la que con ambos pies en el aire queda el halo de misterio y la duda frente lo que pasó aquel día, ¿Maradona acababa de anotar un gol con la mano?
Sin embargo, había otro camarógrafo con una toma que resolvía el misterio, el mexicano Alejandro Ojeda Carbajal tenía en su rollo una fotografía a color en el que el balón está prácticamente sobre la mano de Maradona, a Shilton aún se le ve en pleno salto hacia el balón para hacer lo propio y en general el resto de la disposición es similar. No obstante, esta fotografía a pesar de dejar más en claro qué ocurrió tenía en su contra el simple hecho de haber sido tomada a color.
Fotografía de Alejandro Ojeda Carbajal de La mano de Dios. / Foto: Alejandro Ojeda Carbajal – Entrepreneur
De acuerdo con Alejandro Aguirre, en aquel momento en la prensa –y en general– la fotografía a blanco y negro era privilegiada frente a las tomas a color por simple hecho de que al tratarse de una tecnología en desarrollo, las cámaras en blanco y negro daban mejor calidad… y a la hora de imprimir cientos de periódicos simplemente era preferible para cualquier medio optar por una toma en blanco y negro. Si acaso, esto es lo que hizo que la fotografía de Longoni adquiriera tal significado… aunque el paso del tiempo también le daría su lugar a Ojeda Carbajal, pues en la actualidad es su fotografía la que suele utilizarse.
Después de aquel gran gol, Longoni relata que en lugar de entregarle el rollo a Kodak para que lo develara, decidió guardárselo y no confiarlo a nadie más que a sus propias manos, para lo cual estaba preparado, ya que en la proximidad del Estadio Azteca consiguió montar un espacio para revelar sus fotografías. Así, fue que pudo revelar aquel negativo histórico y hacérselo llegar a la agencia Noticias Argentina quien colaboró para hacer que aquella imagen le diera la vuelta al mundo.
Foto del suceso publicada en El Gráfico. / Foto: Wikimedia Commons.
En la actualidad, esta fotografía es conservada por Longoni y aunque ahora es más común encontrar la fotografía a color de La mano de Dios, a Eduardo Longoni nadie le roba el crédito ni el hito de fotografiar uno de los momentos más relevantes de la historia del futbol y por supuesto del momento que cimentó la carrera deportiva de Maradona.
Foto en portada: Eduardo Longoni
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