Decían que robar en el Museo Louvre era casi imposible, pero este domingo alguien demostró lo contrario, pues en pleno corazón de París y a plena luz del día, la Galería de Apolo, uno de los lugares más emblemáticos del museo, fue escenario de un robo que parece sacado de una película de acción.
Cuatro ladrones entraron, se llevaron joyas reales y desaparecieron en solo siete minutos, sí, siete, por eso te decimos que el robo parece sacado de una película de acción y espérate a que te contemos cuáles fueron las joyas que se llevaron.
Lee también: El caso Torenza: La mujer que llegó de un país fantasma que sería la prueba de que existen otras dimensiones
Todas las joyas que fueron robadas del museo Louvre y la historia detrás de ellas
Este robo estuvo más que planeado y las pruebas son la forma en la que se metieron al museo, pero sobretodo, las piezas que tomaron. No se trató de cualquier joya, entro lo que se llevaron habías piezas con siglos de historia: diademas, collares, pendientes y broches que pertenecieron a mujeres que reinaron Francia, como María Amelia, María Luisa, Hortensia y la emperatriz Eugenia de Montijo.

Reinas, emperatrices y figuras que alguna vez usaron esos diamantes para simbolizar poder, estatus y elegancia. Hoy, esas mismas joyas están perdidas y probablemente serán convertidas en billetes o fundidas en algún taller clandestino.
La escena del crimen fue la Galería de Apolo, la primera galería real de Francia y una joya arquitectónica, es un salón dorado, lleno de historia, arte y luz, que incluso inspiró la famosa Galería de los Espejos del Palacio de Versalles. Pero este fin de semana, esa belleza fue testigo de uno de los robos más espectaculares desde que desapareció la Mona Lisa en 1911.
¿Cómo fue el robo al museo Louvre?
Los ladrones sabían exactamente lo que hacían, llegaron en un camión con una escalera extensible, la colocaron justo frente al museo, subieron hasta el segundo piso, rompieron una ventana con una cortadora de disco y entraron. No usaron trajes negros ni gadgets imposibles como en Misión Imposible, de hecho su modus operandi fue simple, rápido y brutalmente efectivo, tomaron lo que querían, ignoraron lo demás y huyeron antes de que nadie pudiera detenerlos.

Las autoridades francesas confirmaron que se trató de un robo “claramente profesional”. Según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, la banda había estudiado el terreno por días y sabía con precisión qué vitrinas romper, lo curioso es que, a pesar de toda la sofisticación del Louvre, las alarmas funcionaron correctamente, pero aun así, los ladrones lograron escapar.
En el caos, algo inesperado ocurrió: mientras huían, dejaron caer una de las piezas más valiosas del botín, la corona de la emperatriz Eugenia. Fue encontrada cerca del museo, dañada pero intacta.
¿Cuáles fueron las joyas que se robaron en el museo Louvre?
Tiara de la Emperatriz Eugenia
Esta pieza histórica no solo es hermosa, sino que vale millones, está formada por siete pequeñas cuentas con tres grandes perlas apiladas, el diseño se intercala con ocho marcos en forma de piel adornados con un detalle en forma de pera y decoraciones de follaje hechas con diamantes.

En total tiene doscientas doce perlas en toda la diadema, mil novecientas noventa y ocho diamantes y novecientas noventa y dos rosas, o sea, vale mucho más de lo que podríamos imaginar y ahora está perdida.
Conjunto de la reina Maria Amélie y la reina Hortensia
Un dato curioso de todas estas joyas es que los zafiros que la adornan están en su estado natural, o sea que no fueron calentados para cambiar su color, cosa que sucede normalmente con la joyería. Todo este conjunto fue usado por la reina Hotensia, la reina Maria Amelia e Isabel de Orleans.

Existen pinturas que prueban que todas ellas usaron esas joyas pero nadie tiene idea de dónde salieron, quién las mandó hacer ni por qué.
Collar de esmeraldas del conjunto de Marie-Louise
Esta pieza la regaló Napoleón a Maria Luisa por su. matrimonio y según los registros, fue entregada en marzo de 1810 y no solo se trataba de un collar, el conjunto incluía una tiara, un par de aretes, una peineta y claro, el collar.

Si te preguntas cuanto valía la pieza, solo imagina esto: está compuesta por treinta y dos esmeraldas, mil ciento treinta y ocho diamantes, ochocientos setenta y cuatro diamantes y doscientas sesenta y cuatro rosas.
Broche relicario
Esta pequeña pieza está compuesta por noventa y cuatro diamantes, aunque es pequeña, es muy valiosa y ahora que fue robada, probablemente no volveremos a verla.

Lazo del corpiño de la Emperatriz Eugenia
Esta pieza formaba parte de un cinturón que originalmente estaba formado por más de cuatro mil diamantes que pertenecían a los Diamantes de la Corona. Fue usado por la Emperatriz Eugenia y expuesto en la Exposición Universal de 1855.

Corona de la Emperatriz Eugenia
Esta increíble pieza tiene un final bastante interesante, los ladrones intentaron llevársela, pero en la huida, se les cayó y quizá no se dieron cuenta de que la dejaron o simplemente no tuvieron tiempo de regresar por ella, pues era eso o ser atrapados. Así que sí, el museo recuperó la pieza y que bueno, pues es una de las más impresionantes de la colección.

Por cierto, si te gusta analizar historias de amor ajenas para entender la tuya, únete a Yo en el amor, una comunidad donde hablamos de relaciones reales, corazones rotos, dudas existenciales, apps de citas, vínculos bonitos y todo lo que pasa cuando intentamos querer y que nos quieran.
