La historia de la mexicana que fue exhibida como la mujer más fea del mundo

Lunes, 17 de abril de 2017 13:13

|Alejandro López


Más allá encontramos los bosques poblados por los enormes Cabezas de Perro, que trataban de atacarnos y huían ante los disparos de flechas.

—Cristobal Colón


Bestias, fenómenos, hombres-perro u horribles sirenas. En el imaginario de los navegantes europeos, los viajes más allá del territorio conocido eran una auténtica odisea, apenas más riesgosa que la original. Si bien el poderío militar hizo avanzar a sangre y fuego la consecución de la conquista de ultramar, la legitimación ideológica de tal empresa corrió a cargo del barbarismo y la identificación de los nativos con seres infrahumanos.

Julia Pastrana nació en Sinaloa en 1834 en condiciones desconocidas. Desde pequeña tuvo que aprender a trabajar para poder subsistir, tal y como los millones de desposeídos del norte del país. Sin embargo, Pastrana nació con un par de condiciones médicas poco comunes y desconocidas durante la época: La hipertricosis, que le provocaba una exceso de vello corporal que cubría sus extremidades por completo y abundaba en su pecho y rostro. Además de la hiperplasia gingival, que se manifestaba en un crecimiento desmedido de las encías, que le brindaba una mandíbula prominente y acentuada.

julia pastrana la mujer

Después de trabajar como empleada doméstica en Sinaloa, Julia fue asediada por empresarios norteamericanos que vieron en sus afecciones una oportunidad de negocio: el auge de los circos de fenómenos y el morbo que despertaba ver cualidades extraordinarias ante una explicación científica insatisfactoria, popularizaron los espectáculos de esta naturaleza.

Tratándose de un ejemplar único en su tipo, Julia fue "contratada" por al menos dos empresarios estadounidenses para exhibir su "rareza" y hacer millones de dólares con ella. Presentada como "la mujer más fea del mundo", "mujer barbuda" o "mujer-oso", a sus veinte años la vida de la joven se transformó radicalmente en la de una empleada doméstica cualquiera, a la de un fenómeno terrorífico y cómico por igual. 

julia pastrana foto  julia pastrana

Julia hizo su debut en el papel de fenómeno circense en 1854, en el Gothic Hall de Nueva York. El Times se refirió a ella como "el eslabón perdido entre la raza humana y el orangután". A pesar de que era la estrella del show, el papel de Julia era humillante y sobajaba su dignidad a cada instante. Exhibida como un monstruo, objeto de exclusión y símbolo inequívoco de fealdad, realizó un par de giras por los Estados Unidos antes de conocer a su futuro esposo y "representante" definitivo, el empresario circense Theodore Lent.

Su asidua presentación en ferias y espectáculos circenses la catapultó a un papel tan miserable como ruin. Pastrana se convirtió en una pieza kitsch de moda entre las clases más poderosas que disfrutaban del espectáculo para su diversión. La explotación de Lent no terminaba cuando bajaba el telón: Julia también era visitada en casa por curiosos durante sus actividades cotidianas, que miraban con asombro y asco después de pagar una cantidad exorbitante al empresario.

julia pastrana momificada

En 1857,  Theodore Lent le propuso matrimonio como una estrategia para mantener el vínculo y asegurarse que nadie más habría de explotar el padecimiento de Julia para acumular fortuna. Entonces iniciaron una gira europea que pasó por Inglaterra, Alemania, Polonia y Rusia causando admiración y despertando por primera vez la curiosidad de la comunidad científica de entonces.

El propio Darwin describió escuetamente a Julia Pastrana ocho años después de su muerte, en el capítulo XXV de "The Variation of Animals and Plants Under Domestication"(1868):

"... Julia Pastrana, una bailarina española, una mujer extraordinariamente fina pero con una gruesa barba y frente velluda; fue fotografiada y su piel exhibida en un show. Pero lo que nos concierne es que tenía en ambas quijadas, superior e inferior, una irregular doble hilera de dientes (...) Debido al exceso de dientes, su boca se proyectaba y su cara tenía la apariencia de un gorila"

julia pastrana cara

A pesar de que su papel era regalado al de "la mujer más fea del mundo", Julia era una artista: no sólo tenía un don natural para bailar, también cantaba en al menos tres idiomas. Después de una serie de espectáculos europeos y durante su estadía en Rusia, Pastrana resultó embarazada de Lent pero de ninguna manera significó el fin de la vergonzosa empresa. El recién nacido heredó las enfermedades de su madre y murió a las pocas horas del parto, mientras Julia falleció días más tarde debido a su imposibilidad de dar a luz.

Aún después de muerta, Lent mantuvo en pie la gira ultramarina y vendió al menos un par de veces los cadáveres de Julia y el recién nacido, recuperándolos después de que fueron momificados y exhibiéndolos hasta su muerte, en 1880. Desde entonces, los cuerpos embalsamados pasaron de mano en mano de coleccionistas y científicos, hasta que en 1976 fueron reportados como robados y recuperados por la policía noruega, y entregados al Instituto de Ciencias del país nórdico.

julia pastrana muerta

Finalmente, los restos de Julia Pastrana regresaron a México en 2013, en un intento por intentar remediar el trato que sufrió durante su vida.

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Referencias:

The New York Times

The Human Marvels

Julia Pastrana: The Bearded Lady

REFERENCIAS:
Alejandro López

Alejandro López


Editor de Historia y Ciencia
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