La mujer que con su seducción e inteligencia manipuló el destino de México

Miércoles, 4 de enero de 2017 12:28

|Carlos Urena





“Su cabeza llegaba al corazón de cualquier hombre”.
Artemio de Valle Arizpe


Cuando la belleza y la inteligencia se juntan, se genera una arma contundente que puede ser utilizada para destruir o crear. Ella lo sabía y logró convertirse en una de las mujeres más poderosas de la Nueva España y de los primeros años del México independiente. Vio la luz por primera vez el 20 de noviembre de 1778 en la Ciudad de México, María Ignacia Rodríguez de Velasco llevaría por nombre, pero nuestro país la recordaría como “La Güera Rodríguez”.

A lo largo de nuestra historia  se ha creído que los hombres son los únicos artífices y consumadores de las decisiones importantes, pero han existido personajes que se mueven en los entretelones, que manejan los hilos y deciden destinos. Tal fue el caso de La Güera Rodríguez, a quien la naturaleza la dotó de una belleza inigualable, increíble destreza mental y una gran habilidad social; estos atributos le permitieron deslumbrar en las altas esferas en las que se desenvolvió.


la guera rodriguez

Se casó por primera vez en 1792 con un militar de apellido López de Peralta de Villar, con él tuvo cuatro hijos; sin embargo, dicha unión acabó en escándalo cuando él la golpeó e intentó dispararle, tiro que afortunadamente falló. Al romper con el deber femenino de sumisión de aquella época, La Güera solicitó a la iglesia la anulación de su matrimonio, aunque su esposo murió antes de conocer el dictamen, lo que la convirtió en viuda. 

De manera posterior, contrajo nupcias con un adinerado comerciante del Valle de Toluca mucho mayor que ella, pero pocos meses después también murió, aumentando su ya cuantiosa fortuna.


maría ignacia rodriguez

Desde su juventud estuvo llena de admiradores, todos los hombres quedaban deslumbrados por su belleza y sobresalía del resto de mujeres, aunado a su impecable clase y cultura. Se le atribuyeron muchos amantes, entre ellos Simón Bolívar y Alexander Von Humboldt, romances que la sociedad de esa época aplaudía.

A pesar de lo que se pensaba, no sólo fue una señora frívola burguesa, existen fuentes que aseguran que también estuvo interesada en la política de la Nueva España y financió parte del movimiento independentista que inició Miguel Hidalgo en 1810; esto gracias a que fue la reina absoluta de “los saraos” —reuniones sociales que se realizaban en las casas de las encumbradas familias de la ciudad—, donde conoció a un señor de apellido “Del Castillo”, quien sería el enlace para apoyar al cura Hidalgo en su cruzada.


maria ignacia rodriguez de velazco

Estas reuniones le permitían lucirse y enterarse de información velada para muchos otros, y le otorgó un poder especial que supo usar en momentos adecuados, como cuando fue llamada por el “Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición”, acusada de complicidad con la Guerra de Independencia, quienes tenían argumentos pobres en su contra; a los que respondió evidenciando la corrupción y prácticas sexuales de algunos integrantes connotados del clero, quienes terminaron por desestimar los cargos.

Años más tarde llegaría su momento de mayor poder en el país, ya que fue ella quien, con su dinero e influencias, convenció al Virrey Apodaca de nombrar Jefe del Ejército Realista al entonces Coronel Agustín de Iturbide —con quien sostenía un romance clandestino, pues éste se encontraba casado con Ana Huarte—. Una vez concedido, fungió como orquestadora intelectual para la tan anhelada “Consumación de la Independencia”.


ignacia rodriguez de velazco

Al convertirse en la más cercana e influyente consejera de Iturbide, le propuso incluir en el “Plan de Iguala” que el congreso fuera quien designara al nuevo emperador del país libre, pues la Güera Rodríguez tenía un alto nivel de persuasión con los integrantes de aquella Cámara.

Tal parecía que en esos menesteres juagaba al ajedrez, siempre estaba un movimiento adelante de su oponente. Al final sucedió como lo tenía planeado y logró que Agustín de Iturbide fuera el elegido. O en otras palabras: ella decidió quién sería el primer emperador de México.


la guera rodriguez

Pasado el tiempo, el imperio cayó y ella se casó, por tercera vez, con un comerciante chileno. Continuó como referente social, con su gran belleza física, carisma y perspicacia. Impresionó a la misma Marquesa Calderón de la Barca —esposa del primer embajador de España en 1833—, quien la describió en sus memorias como una mujer importante y de gran influencia en México.

Murió el 1 de noviembre de 1850 a causa de una enfermedad degenerativa, ya no podía caminar y veía la vida de la nación pasar desde su balcón; en cuyo lugar recordaba aquel glorioso día del 27 de septiembre de 1821, en el que la algarabía llenaba el ambiente y los colores verde, blanco y rojo vestían las calles. 



maria ignacia

Aquel resonar de cabalgata que anunciaba la triunfal entrada del Ejército Trigarante, encabezado por un gallardo Agustín de Iturbide, quien en un soberbio acto de amor, desvió la ruta del contingente para pasar frente a ese balcón donde La Güera Rodríguez, más bella que nunca, le esperaba. Él detuvo la marcha y quitándose el sobrero le entregó una rosa, y le dedicó ese momento que sería parte de la Historia de México. 


maria ignacia la guera rodriguez


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REFERENCIAS:
Carlos Urena

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