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HISTORIA

La leyenda del ‘Callejón del aguacate’ en Coyoacán, CDMX

Las personas que pasan por ahí y los vecinos de la zona aseguran sentir una vibra muy extraña que les pone la piel de gallina...

La Ciudad de México es un lugar lleno de anécdotas e historias que han sobrevivido por generaciones y se han convertido en leyendas urbanas que locales y extranjeros que la visitan se interesan por conocer.

La CDMX también cuenta con escalofriantes leyendas que las abuelitas siguen contando a sus nietos como la de ‘La casa de la tía Toña’ en el Bosque de Chapultepec, la de ‘La mano peluda’ en la colonia popular Santa María La Ribera o la de ‘La Casa de las Brujas’ en la colonia Roma, en la cual estuvo involucrada la famosa chamana Pachita, quien conoció al científico mexicano desaparecido, Jacobo Grinberg.

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Sin duda hay miles de historias por conocer dentro de la ciudad, pero ninguna otra como la del ‘Callejón del aguacate’, la cual hasta fecha sigue poniendo la piel chinita tanto a sus visitantes como a los vecinos del barrio bohemio de Santa Catarina en Coyoacán, ya que aseguran se siente una vibra inusual en la atmósfera del lugar.

Si no has escuchado hablar de esta leyenda y tienes curiosidad de qué se trata porque desconoces la energía de la que tanto hablan los lugareños, aquí te compartimos.

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La leyenda del ‘Callejón del aguacate’

Esta historia se remonta a los años 30 donde supuestamente habitaba un introvertido y aislado militar de la época del exPresidente de México, Lázaro Cárdenas. Se dice que aquel hombre siempre portaba su uniforme con orgullo y en su atuendo nunca faltaban sus medallas de reconocimiento.

Un día, durante su camino a casa en la reducida calle empedrada, se encontró a un niño que quedó fascinado por su atuendo y le pidió que jugara con él, pero éste se negó rotundamente. Se dice que el pequeño le insistió mucho al soldado y en un acto desesperado de ira terminó con su vida y lo colgó en el árbol de aguacate del callejón.

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La leyenda cuenta que el soldado se arrepintió por lo que hizo y tras el incidente mandó a poner un altar con una virgen en una de las esquinas del pequeño callejón con la finalidad de que cada persona que pase por ahí se ‘libere’ de sus pecados orando.

Los lugareños cuentan que desde entonces se puede sentir una energía extraña que asocian a la presencia del niño. Incluso aseguran que se escucha su llanto y supuestamente a veces se logra ver su rostro en el árbol.

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