“Los países desarrollados están a favor del neoliberalismo y la globalización que aumentan la miseria e incluso la violencia y se convierten en una metáfora de la constante depredación social. Nos seguimos comportando de maneras tan primitivas como las comunidades tribales, en las cuales el homicidio también estaba presente como una conducta primaria, primitiva, que requiere de la intervención del control social formal y especialmente de las ciencias del comportamiento cuando se descubre que son las motivaciones psicológicas las que subyacen una conducta tan peligrosa, repetitiva y compleja.” dice Ángela Cristina Tapias, experta en psicología jurídica y forense sobre las condiciones sociales que gestan, en muchos casos, a psicópatas y asesinos seriales.Sabemos que no todos los psicópatas son asesinos en serie y no todos los asesinos en serie son psicópatas porque además de las condiciones sociales ya mencionadas, estas personas también son víctimas de trastornos psicológicos y de personalidad. Gracias a las películas y series de TV podemos llegar a creer no sólo que es “divertido” el hecho de asesinar en la vida real, sino que esta condición se da solamente en hombres, lo cual es totalmente falso, pues mujeres sin distinción alguna se han sumado a la lista de asesinos seriales caracterizándose también por la falta de remordimientos respecto a sus crímenes, indiferencia o impulsividad e incapacidad para adaptarse socialmente.

Sin embargo, es innegable que los casos reales de asesinos seriales nos resultan particularmente seductores cuando se trata de mujeres. Ellas son algunas de las que culpables o inocentes, dejaron su nombre grabado en la sección de los crímenes más escalofriantes de la historia.
Phoolan Devi Es sencillo decir que la historia de Phoolan Devi es la de una niña pobre de las zonas rurales de la India, que persiguió y mató a sus violadores en un acto de venganza, lo que la convirtió en una especie de Robin Hood femenina y líder política. Aunque si dejamos de lado esta parte del romanticismo en su historia, sabremos que Devi huyó de su vida cotidiana de sometimiento y violencia para unirse a un grupo de bandidos, pero su acción de venganza pudo haber haber incluido a hombres inocentes. Lo que es innegable es que esta mujer de casta inferior luchó y arañó en su camino hacia la independencia y por un lugar en el Parlamento de la India. Sea cual sea su verdad, su historia, tanto en la ficción como en la realidad, es una de las más fascinantes que hayamos escuchado.Si vida se llevó a la novela llamada Bandit Queen.

Caril Ann Fugate Cuando pensamos en historias que incluyan glamour y diversión cuando de crímenes se trata pensamos rápidamente en Bonnie Parker y Clyde Darrow o en la brutalidad de Ian Brady y Myra Hindley sin remitirnos a Caril Ann Fugate y Charles Starkweather que en su relación no sólo hubo drama, también homicidios en la década de 1950. Fugate tenía sólo 13 años y Starkweather 18 cuando fueron amantes aunque la naturaleza de su relación nunca se ha aclarado. Ann fue la mujer más joven en ser condenada por asesinato en primer grado en los EE.UU.

Christine y Léa Papin Las hermanas Papin fueron sirvientas en la mansión de Monsieur René Lancelin. Ahí vivieron muchos años, a veces juntas, a veces separadas pero siempre relegadas de la vida social, incluso se dice que su relación como amantes era posible. Pero fue hasta el invierno de 1932-1933, cuando un suceso desencadenó su locura: el temor de ser separadas de nuevo, por lo que Christine y Léa arremetieron salvajemente contra Madame Lancelin y su hija.Los asesinatos fueron una sensación en la prensa y la importancia social de sus acciones se convirtieron fueron tema de análisis por parte de académicos.

Sada Abe Su caso fue inspiración para In the Realm of the Senses, en el que nos preguntamos si era culpable o no. En la pre-Segunda Guerra Mundial en Japón, la adolescente Abe fue vendida a una casa de geishas por sus padres. Después de salir de la casa y pasar algún tiempo como prostituta, trabajó en un restaurante donde conoció a su eventual amante, Kichizo Ishida con quien pasó dos semanas encerrada en uno de los “hoteles del amor” en el que comían, bebían y obviamente tenían la mayor parte del tiempo relaciones sexuales. El final de la aventura fue cuando Ishida se ahogó y murió. Primero se pensó que fue por atragantarse y luego por asfixia autoerótica, aunque al poco tiempo fue encontrada en trance vagando por las calles sosteniendo el pene cortado de su amante.Abe y algunos en la sociedad japonesa lo vieron como un acto de amor y dedicación; otros como un simple asesinato pasional.

Magdalena SolísEs también conocida como el “la Gran Sacerdotisa de la Sangre”. A principios de 1960, los hermanos Santos y Cayetano Hernández engañaron a un pueblo en la zona rural del norte de México con el argumento de ser profetas. Para consolidar su poder, incluyeron a Solís, una prostituta, que les sirvió como la suma sacerdotisa de su propia secta religiosa. Las cosas se intensificaron como sus ceremonias que se convirtieron en orgías y esas orgías la ocasión perfecta para realizar sacrificios humanos, todos ellos con Solís en el centro.

Cuando una víctima del culto escapó y alertó a la policía de las matanzas, hubo un tiroteo y Magdalena sobrevivió sólo para enfrentarse a cumplir su pena en prisión durante 50 años.
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Familias asesinas en la historia
