PUBLICIDAD

HISTORIA

Margaret Howe, la mujer que “tuvo un romance” con un delfín

Este caso generó bastante polémica debido a la interacción que tuvo esta mujer con el mamífero.

Los delfines son considerados dentro de los mamíferos más inteligentes del mundo. Su gran astucia ha quedado al descubierto a lo largo de los años, e incluso investigaciones científicas han demostrado que poseen características muy similares a las de los humanos, como hablar entre ellos en diferentes dialectos según la región, además de ser de los animales más sexuales, ya que tienen terminaciones nerviosas parecidas a las de nosotros.

A pesar de este gran parecido, resulta sorprendente creer que los delfines puedan sentir deseos sexuales y amor por una persona, tal como sucedió en el caso que intrigó a la comunidad científica de Estados Unidos, en la que un delfín se “enamoró locamente” de una científica.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW

El caso de Margaret Howe Lovatt

En la década de 1960, el neurocientífico John Lilly y el astrónomo Frank Drake se asociaron para investigar cómo establecer comunicación entre humanos y delfines.

La NASA financió el proyecto y para desarrollarlo pidieron voluntarios. El anuncio llamó la atención de Margaret Howe Lovatt, una joven de 23 años que se integró al equipo de científicos que buscaban comunicarse con estos mamíferos.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW

Ahí fue en donde conoció a Peter, un delfín que vivía en un laboratorio en las Islas Vírgenes, el cual tenía el nombre de “Casa del Delfín”, y fue construido por Lilly y Drake para llevar a cabo el estudio.

Durante su estancia en este lugar, Margaret pudo comprobar que los delfínes hacían sonidos muy similares a los de los humanos, por lo que se empezó a fascinar más por estos animales, al grado de irse a vivir al laboratorio para estar la mayor parte del tiempo con ellos.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW

Fue cuando llegó a vivir de tiempo completo a ese lugar, que empezó a desarrollar una relación muy estrecha con Peter, uno de los cetáceos que formaban parte de este experimento.

Un delfín enamorado

Margaret tuvo la idea de hablarle a Peter como si fuera su madre, con palabras de cariño, lo cual empezó a resultar en que el animal desarrolló mejor sus habilidades, a tal grado de emitir sonidos muy parecidos a los de la voz humana.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW

Conforme la relación fue avanzando, Peter llevó las cosas al plano sexual y comenzó a frotarse en Margaret, quien en lugar de mandar al delfín con hembras que estaban en el mismo laboratorio, optó por estimularlo.

“No fue algo sexual por mi parte… sensual quizás. Me pareció que estrechaba el vínculo. No por la actividad sexual, sino por no tener que seguir rompiendo. Y eso es realmente todo lo que era. Yo estaba allí para conocer a Peter. Eso era parte de Peter”, dijo la joven cuando fue cuestionada sobre su extraña relación.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW

De acuerdo con el veterinario que cuidaba a los animales del experimento, “Peter estaba locamente enamorado de Margaret”.

Con el paso del tiempo el experimento se debilitó y el laboratorio fue cerrado, por lo que los delfines fueron trasladados a Miami. Poco tiempo después Peter murió de tristeza por alejarse de su cuidadora.

ADVERTISING - CONTINUE READING BELOW


Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD