Estados Unidos es un país acostumbrado a la victoria y si hay un episodio en su historia que lo ha marcado es la Guerra de Vietnam. No sólo representa toda una generación de veteranos afectados por los horrores que vivieron en tierra extranjera, enfrentando conflictos ajenos, sino también significa una derrota en sus anales del pasado.
Pero dentro de los males hubo capítulo que definiría el rumbo la vida de miles de niños vietnamitas. Hacia finales del conflicto armado, viendo la situación extremadamente difícil, el presidente americano en turno, Gerard Ford, decidió que tenía que sacar a sus tropas, diplomáticos y a los civiles que se encontraran en Vietnam.

Para llegar a este punto en el la historia es necesario hacer un recuento de los hechos que se desencadenaron.
Vietnam era una colonia francesa que entró en conflicto cuando se introdujo la ideología comunista en el territorio. Este pensamiento tomó poder en el norte del país. Francia no quería perder su colonia por lo que intentó contener “el virus del comunismo”. Para 1954 se dio cuenta que no había mucho por hacer así que, tras firmarse los acuerdos de Ginebra, el país galo desocupó el territorio que quedó dividido en Norte, comunista y Sur, democrático.
En 1960, Viet Cong orquestó un golpe de estado contra la democracia, es decir, en el territorio del sur. Estados Unidos sólo había mandado asesores diplomáticos pues consideraba una amenaza la expansión del comunismo. Cuatro años después, con el ataque a sus tropas en el Golfo de Tonkin, fue que se determinó la necesidad de enviar ayuda militar a Vietnam del Sur.



El conflicto armado se expandió hasta Laos y Cambodia. Ambas partes armadas se aprovecharon de las tácticas más crueles para combatir al enemigo, unos haciendo uso de sus conocimientos topográficos –los locales- y otros con el uso de armas químicas como el agente naranja y el napalm –los extranjeros-.
Es en este punto donde se retoma el heroico pasaje del rescate de infantes. Con la situación fuera de control en el año 1975, la ciudad de Saigon estaba a punto de ser sitiada y se ordenó el rescate de niños huérfanos que serían protegidos por servicios sociales norteamericanos. Esto sólo fue una cortina para llevar a cabo la evacuación de la comunidad americana. Se tenían planeados 30 vuelos para la operación de rescate llamada “Babylift”, que comenzarían el 4 de abril. Dos días antes salió el primer vuelo no oficial con 57 niños a bordo.



Para empeorar la ya mala situación, el día marcado para empezar el salvamento sucedió una tragedia cuando el primer vuelo tuvo un accidente y chocó en Tan Son Nhut, convirtiéndose en uno de los peores accidentes aéreos de la historia de Estados Unidos.
A finales de año, en California se levantó una demanda contra el presidente bajo la acusación de procedimientos incorrectos durante la operación Babylift. Se aclamaba que algunos de los niños no eran huérfanos y fueron separados de sus familias y llevados a un país nuevo. La demanda fue desechada después de llevar a cabo investigaciones al respecto.
La conclusión de la guerra en Vietnam fue el 2 de julio de 1976 cuando el país se unificó bajo un régimen comunista después de la rendición de la división del sur.

Como en todos los hechos de la historia, siempre quedan preguntas y polémicas sobre el modo de acción de los personajes involucrados: decisiones presidenciales que afectaron a otros países, protestas ciudadanas en contra del conflicto, miles de familias afectadas. Si fue una cortina de humo con intereses detrás o si fue una acción humanitaria, si algunos de los niños eran hijos de los militares norteamericanos o si en efecto hubo niños que fueron arrebatados de sus familias.
Hecho que no se pueden. Sin embargo, dentro de la desgracia hubo una luz de esperanza para miles de infantes cuyos destinos cambiaron inesperadamente.

