Nuestro lenguaje corporal dice mucho de nosotros. La forma en que nos sentamos, la posición de nuestras manos, y más, puede evidenciar nuestras intenciones, mentiras y personalidad. A pesar de eso, muchas veces actuamos conscientemente, por lo que si ofendemos a alguien por medio de gestos y expresiones, siempre es de forma intencionada.
Dedos en medio, señas de alientos o fluidos corporales, pulgares que en un país significan algo bueno y del otro lado del mundo el significado se invierte, como si la distancia o la posición en la Tierra hiciera que los significados actuaran como polos opuestos. Si vas a ofender qué mejor forma que conociendo de dónde vienen estas señas, su origen y significado. Tal vez así pienses bien las cosas antes de gesticular groserías, o quizá te sirva para hacerlo aún más.
El dedo del medio

Este gesto es el más usado y por una razón: alude al miembro fálico. Freud tenía razón y nuestra mente siempre termina acercándose a ese amplio terreno que es el del sexo. En algunos lugares de occidente se utiliza para denigrar a alguien refiriéndose al simple acto sexual, en Grecia, supuestamente, se refiere a la penetración anal, claro que en México es tan fácil como hacer la seña y decir “pito”.
Se dice que el origen de la seña obscena más famosa del mundo proviene de la comedia griega Las nubes, del filósofo Aristófanes, en la que Strepsiades hace uso de esa seña para insultar a Sócrates. Otra teoría es que un pirata en el siglo XVI perdió sus dedos por culpa de un tiburón y solamente se quedó con el dedo de en medio. Después, para retar e insultar a sus enemigos, alzaba el brazo mutilado mostrando solamente ese dedo en alto.

El pulgar también tiene una historia interesante. Mientras en las culturas occidentales mostrar el pulgar arriba significa algo bueno, en África y en Arabia Saudita es una ofensa grave que se traduce en algo como: “Que te den por el culo”.
Huevos
En la mayor parte de México se le dice “huevos”, pero algunas personas dicen que la terminación correcta es “mocos”. De nuevo, la relación entre sexo y grosería es evidente, como dice Alfonso Hernández, director del Centro de Estudios tepiteños de la Ciudad de México, en dos de las explicaciones de las muchas que dio a Publimetro:
“Echarle azúcar a los churros o jugar a los dados bajo la ducha, utiliza la mano encogida con la palma hacia arriba. En la masturbación masculina, cuando concluye y se retira la mano del pene, con la palma hacia abajo, la mano queda con los dedos enroscados del remordimiento que es el que convierte en la señal de huevos o mocos…”
“Mis huevos son tus ojos, mis pelos tus pestañas y mis mocos tus lagañas, queda reflejado en el círculo que hacen el dedo índice y el pulgar, con los demás dedos encogidos y el meñique de alcahuete…”

Su origen, según William H. Prescott en su libro Historia de la conquista de México, se remonta a tiempos aztecas cuando las personas solían mostrar la seña ante una posible riña. Simbolizaba el zarpazo de un jaguar enojado, aquí también se acompañaba de un gruñido. La costumbre se mezcló con la de los europeos: sacarse el miembro para ofender a alguien más; en algunos lugares se dice “huevos” refiriéndose a la costumbre europea, mientras que en otros lares se dice “mocos” cuando se recurre a la idea de que alguien se saca un moco de la nariz y se lo lanza a alguien más.
Chinga tu madre

Extender el brazo para después flexionarlo, manteniendo el codo a la altura de la oreja, es quizás el peor insulto en México, es lo que realmente causa peleas, pues la persona ofende a una entidad intocable: la madre. Es por eso que la chingada es la grosería favorita de muchos, porque realmente surte efecto en el enemigo, será un insulto a la mujer, pero que mejor que el único Premio Nobel de Literatura de México, Octavio Paz, lo explique:
“Es probable su procedencia azteca: chingaste es xinachtli (semilla de hortaliza) o xinaxtli (aguamiel fermentado). La voz y sus derivados se usan, en casi toda América y en algunas regiones de España, asociados a las bebidas alcohólicas o no: chingaste son los residuos o heces que quedan en el vaso…”
“Chingar también implica la idea de fracaso. En Chile y Argentina se chinga un petardo ‘cuando no revienta, se frustra o sale fallido’. Y las empresas que fracasan, las fiestas que se aguan, las acciones que no llegan a su término, se chingan. En Colombia, chingarse es llevarse un chasco. En el Plata un vestido desgarrado es un vestido chingado. En casi todas partes chingarse es salir burlado, fracasar”.

Paz incluso remarca la acentuación de la chingada comparando la frase mexicana: “hijo de la chingada”, con la española: “hijo de puta”. El hijo de puta tiene una madre que accedió al acto sexual, alguien que abrió las piernas por la remuneración próxima; mientras que el hijo de la chingada es producto de una violación. Violación histórica, violación ideológica, violación de identidad.
Cercando el término para abarcar la totalidad del mexicano, Octavio Paz buscó en la religión ancestral y moderna, en los ritos que el mexica adoptó para darle al mexicano un consuelo ante sus dioses destruidos. Anteriormente la Coatlicue, ahora la virgen María, la madre del mexicano, se contrapone en su pureza con la chingada, víctima callada de la violación. De ahí surge el análisis que se remite hasta una de las madres mexicanas más famosas, la Malinche, amante de Cortés desechada cuando resultó inútil, convertida en traidora ante los ojos de su pueblo esta mujer. Y es repudiando la figura de la Malinche, dice Octavio Paz, que el mexicano rompe sus ligas con el pasado, reniega su origen y se adentra solo en la vida histórica.
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Fuentes:
Publimetro, batanga
