
Los papalotes son un signo muy representativo de la libertad, aventura, naturaleza y agilidad. Volar uno en una tarde airosa podría considerarse un acto terapéutico y artístico: ver como se despliegan los colores por los cielos, como danzan con las corrientes y sentir la fuerza de la naturaleza, una experiencia que todos tenemos que vivir una vez en la vida.
¿Qué significa “papalote”?
Como es conocido en México, papalote es sinónimo de cometa o volantín, esos dispositivos rudimentarios y ligeros que vuelan por los cielos con la fuerza del viento, desplegando colores vivos. Sin embargo, lo que pocos saben es que esta palabra viene de la palabra náhuatl “papalotl”, que quiere decir “mariposa”, curiosamente tiene una fonética muy parecida a la palabra francesa “papillon”, que también significa “mariposa”.

Leyenda y tradición de volar un papalote
Existe una leyenda muy antigua proveniente del Istmo de Tehuantepec que sugiere que en realidad los papalotes son vehículos que ayudan a que las almas vuelvan a la tierra para los festejos del Día de muertos, es por esto que en esta zona de Oaxaca se puede ver a muchos habitantes volando estos artefactos semanas antes de estas fechas, para señalar con colores y formas llamativas el camino que deben seguir para llegar a sus viejos hogares y disfrutar de sus ofrendas y altares preparados especialmente para ellos, con todo lo necesario para su noche: flores de cempasúchil, veladoras, fruta, bebida y platillos de su preferencia.
Al terminar estos festejos se repite la tradición de volar un papalote en los cielos. Los más tradicionales son de figuras romboides o con formas de aves o flores, adornados con estelas de colores vibrantes que le indicarán el camino de regreso a todas las almas que vinieron de visita.

No se sabe con precisión el origen de esta tradición, sin embargo se sabe que esto se practicaba desde la llegada de los conquistadores europeos. El pintor Francisco Toledo era un entusiasta practicante de esta tradición, así como muchos oaxaqueños contemporáneos, así como lo menciona Francisco Avendaño, un habitante del pueblo San Mateo la Mar, al portal MasdeMX:
«El papalote es un instrumento de recepción o un transporte para nuestros ancestros, para el espíritu de nuestros familiares. La intención es ayudar a los que nos vienen a visitar a que no hagan el largo trayecto y no se cansen mucho, lo que implica es darles el transporte, bajar el papalote en la tarde para que bajen los espíritus».

Mientras tanto los papalotes seguirán surcando los cielos, volando como aves domésticas, como espíritus libres que se guían con la ayuda y el amor de quienes los esperan.
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