Historias de piratas que aterrorizaron los mares de México y Latinoamérica

jueves, 8 de junio de 2017 10:21

|Rodrigo Ayala



La ambición por obtener riquezas, fama y gloria siempre ha seducido al ser humano. Por ello, éste no escatima en recursos, fuerza, salvajismo y mentiras para conseguirlo. Viajar por tierra y sobre todo por mar, nunca fue un problema para los hombres más valientes y sanguinarios, a esos a los que el poeta español José de Espronceda dedicó uno de sus versos: “La canción del pirata”, exaltando sus aventuras en altamar de manera más romántica que realista:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín:
bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

barco pirata

Los piratas fueron hombres que hacían del mar su hogar y de la maldad y la codicia su modo de vida. Varios de ellos, arribaron al continente americano, sobre todo a la zona de la Nueva España, seducidos por las riquezas que los españoles llevaron a Europa tras la conquista. El oro, las joyas y la promesa de paraísos terrenales poblaron su imaginación y no dudaron en levantar velas, dirigir sus barcos hacia el océano y conquistar Nuevo Mundo.

Llegaron a este lado del planeta con el propósito de volverse ricos, secuestrar niños y mujeres para venderlos como esclavos e incrementar su fama como seres sanguinarios. Las aguas se tiñeron de sangre con el gran número de muertes de las cuales fueron responsables. Conoce a los más famosos de ellos…

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Francois l'Olonnais

François-l’Olonnais

Los relatos narran que este pirata, de origen francés, arrancaba el corazón a sus víctimas para morderlo, masticarlo y escupir los restos en el rostro de sus presas. Sin embargo, su final fue tan sanguinario como las atrocidades que cometió en vida. Fue desmembrado y  devorado por autóctonos de Darién, Panamá, en 1671, luego de ser capturado en compañía de sus hombres.

El hombre apodado “El Olonés” cumplió su servicio militar en el ejército francés antes de unirse a los salvajes filibusteros con los que cometería toda clase de crímenes y excesos. Fue uno de los piratas que más aterrorizó a los barcos españoles, con los que su país mantenía una rivalidad por la supremacía de los océanos y el poder económico de las rutas marítimas.

piratas en mexico

Fue así que en 1668 inició una cruzada de asaltos a ciudades de la Nueva España y el Caribe donde robó y torturó, asesinó a hombres y violó a mujeres en compañía de sus secuaces. Junto a Cayo Fragoso, Cuba se apoderó de una nave española y mató a toda su tripulación. Atacó Campeche, una de las ciudades de nuestro territorio que más sufrían de saqueos y violencia piratas. De ahí se dirigió a Maracaibo, Venezuela, donde obtuvo un cuantioso botín que consistía en joyas, objetos religiosos y demás riquezas.

Sus ansias de más poder lo llevaron a Nicaragua y algunas ciudades de Honduras, las cuales se encontraban bajo el dominio español, pero sin tener el éxito de Maracaibo. Por ello decidió bajar hasta Panamá donde finalmente viviría sus últimos días.

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Eduard Mansvelt

Edward Mansvelt

Éste fue otro de los terrores del ejército español y uno de los piratas más perseguidos. Nacido en Curazao y conocido como “Mansafar”, fue uno de los primeros en organizar ataques a gran escala de asentamientos españoles en México, el Caribe y Colombia. Campeche también sufrió su furia cuando destrozó parte de su fuerte, en 1663, no sin antes haber atacado el mismo año la ciudad de Santiago de los Caballeros, Santo Domingo, donde hizo un saqueo a gran escala.

En 1665, su vida se cruzaría con la de otro glorioso personaje que, a la postre, sería también conocido como uno de los hombres de mar más bravos y sanguinarios: Henry Morgan. Ambos comandarían una flota de 15 naves y 500 hombres para invadir Curazao, bajo las órdenes de Sir Eduard Modyford, gobernador de Jamaica, quien le financió con la flota ya descrita. A partir de este hecho, desobedeciendo las indicaciones de Modyford, comienza una serie de viajes, intervenciones, invasiones y demás acciones que irían dándole fama de sanguinario en los mares del Caribe y Centroamérica.

piratas en mexico barco

Saquea la isla Providencia y deja a un grupo de hombres en ella para crear una base de operaciones desde la cual se planearían todos sus movimientos. Granada y Nicaragua fueron sus siguientes objetivos, en los cuales deja una estela de destrucción, fuego y pánico entre los habitantes. Veraguas y Coclé, en Panamá, fueron otros de los territorios bajo dominio español que quedaron destruidos por Mansafar y compañía. Sin embargo, sufrirían un revés en su intento por tomar Cártago, ya que los habitantes de dicho lugar lograron repeler el ataque pirata con heroísmo.

Cuando regresó a Jamaica, para dar cuentas a Sir Eduard Modyford de su fallida misión de invadir Curazao, el pirata intenta solucionarlo ofreciendo a su jefe la isla Providencia. Sin embargo, el gobernador de Jamaica se negó al trato y retiró su apoyo al pirata. Los días de Eduard Mansvelt estaban contados.

piratas en mexico puerto pirata

Al igual que L'Olonnais encontró su final en Panamá, al ser degollado en 1667. Para ello, Mansvelt fue detenido por los españoles cuando viajaba hacia la isla de Tortuga, célebre refugio de piratas y bucaneros. Una vez muerto, Henry Morgan, su segundo al mando, asume el cargo vacante por Mansvelt y empieza a escribir su propia historia.

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La oscura presencia de estos villanos del mar queda patente en la vida de 7 piratas reales que aterrorizaron a cientos de inocentes con sus feroces intervenciones. Existen algunas leyendas más románticas, como la del pirata de Dios que conquistó los mares de Europa y se enamoró de una monja.


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Referencias

Casas, Benigno, "Piratas y corsarios en el Golfo de México (siglo XVI)", en Antropología, Boletín oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2002.

García de León, Antonio, "Contra viento y marea. Los piratas en el Golfo de México", México, 2004.

REFERENCIAS:
Rodrigo Ayala

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