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HISTORIA

Porfirio Díaz: ¿Quién fue y qué hizo en la Revolución Mexicana?

A pesar de ser el principal 'enemigo' durante la Revolución Mexicana, Porfirio Díaz dio cabida a la revolución debido a una entrevista que tuvo después de una presidencia controversial.

La pelea revolucionaria fue un proceso histórico en México que buscaba derrocar la presidencia larga de Porfirio Díaz. El porfiriato de 30 años aún sigue siendo discutido hoy en día por la gran polarización que tuvo: si bien por un lado hubo un gran progreso hacia la modernidad, también aumentó la desigualdad social y la pobreza en varios sectores de la población.

Fue una gran suma de varios factores la que detonó finalmente la revolución por 1910, obligando a Porfirio Díaz a renunciar al cargo después de su trabajo para la nación. Antes del conflicto, ¿qué logró Porfirio Díaz? ¿Fue todo malo? No por nada sigue siendo tan discutido hoy en día.

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El pasado como militar

Antes de subir a la presidencia, Porfirio Díaz se desempeñó como un destacado militar en diversas luchas del siglo XIX, entre las que sobresalen la Guerra de Reforma, la Batalla de Puebla y diversas luchas contra los franceses.

Estos logros militares le valieron una hacienda después de la ejecución de Maximiliano. Sin embargo, no sería la última vez que Díaz se levantara en armas, pues en 1871, con la reelección de Benito Juárez, el oaxaqueño lanzó el Plan de la Noria contra Juárez, alegando fraude en las elecciones.

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La rebelión no llegó a mayores debido a la muerte de Juárez en 1872, pero cuando Sebastián Lerdo de Tejada fue quien subió al poder en su lugar, Díaz se preparó nuevamente para un enfrentamiento armado. Así, en 1876, por el final del mandato de Lerdo de Tejada, Díaz lanzó el Plan de Tuxtepec.

Inicia la presidencia de Porfirio

La segunda rebelión de Díaz tuvo éxito, subiendo al poder el 23 de noviembre de 1876 hasta el 30 de noviembre de 1880. En este primer mandato empezó a sentar las bases de un desarrollo económico acelerado, lo cual le valió la presidencia para un segundo mandato en 1884, y fue aquí donde empezó el Porfiriato.

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Así, algunos de los logros que Díaz consiguió durante su largo periodo presidencial fue un impulso a la industria textil, la promoción de líneas ferrocarrileras a lo largo del país, diversas obras de modernización como plazas y centros comerciales, y en general diversos esfuerzos por ‘europeizar’ al país.

Pero no podemos ignorar la otra cara de la moneda. Si bien los centros urbanos del país mostraban un progreso acelerado, la mayoría de la población mexicana era rural, donde aún se vivía una gran pobreza y desigualdad.

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El descontento de la población ignorada

Fue el lado campesino y minero de la población mexicana el que eventualmente se levantaría en armas contra Díaz. Fue un sector extremadamente descuidado por el presidente que sufría las consecuencias del supuesto desarrollo nacional.

Para empezar, estaba el hecho de que los campesinos, a pesar de ser quienes trabajaban la tierra, no eran dueños de ella. Además, los hacendados, quienes eran verdaderos dueños de minas y plantíos, explotaban a los trabajadores con tal de un aumento en las exportaciones.

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Y por si fuera poco, tanto capataces como el mismo gobierno impulsaron una policía rural que ‘mantenía el orden’ de los trabajadores. Claro que en realidad era una opresión hacia cualquiera que se rebelara contra el nuevo sistema de explotación.

La gota que derramó el vaso

A pesar de que el descontento ya se venía acumulando desde hace varios años, no hubo progresos críticos en el lado político que impulsaran el cambio de la presidencia de Díaz.

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Ya existían varios movimientos campesinos por recuperar las tierras, como el de Emiliano Zapata quien desde 1906 empezaba a devolver las tierras a su gente, recibiendo apoyo de diversos pueblos indígenas.

Pero a pesar de estos conflictos armados, curiosamente quien daría cabida al movimiento que derrocaría a Porfirio Díaz fue él mismo: en una entrevista con el periodista James Creelman que, supuestamente, sólo se publicaría en inglés, Díaz reveló que no pensaba postularse de nuevo en 1910 ya que consideraba que México estaba listo para la democracia.

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La entrevista fue traducida al español y publicada en ‘El Imparcial’, dando entrada a diversos partidos políticos como el de Francisco I. Madero, quien al final sería quien inició la revolución después de unas elecciones fraudulentas.

El exilio de Díaz

Después de una lucha armada, Díaz renunció al poder en 1911 y escapó del país. A decir verdad, fue una decisión inteligente considerando los siguientes 10 años de lucha que sumergieron al país, donde cada nuevo presidente era traicionada y asesinado por sus contrincantes.

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Fue en el exilio que Díaz vivió el resto de sus días, falleciendo en Francia en 1915 a sus 84 años, con su segunda esposa Carmen Romero Rubio a su lado. Pero a pesar de que ese fue el final de la historia de Díaz, su influencia en México sigue vigente hasta el día de hoy, tanto para bien como para mal.

*Con imágenes de: Flickr, Wikimedia, Picryl

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