
Cualquier capitalino sabe que existe una avenida al sur de la ciudad donde es posible encontrar la oferta más amplia de hoteles de paso. Cada noche, el movimiento de ambos sentidos de Calzada de Tlalpan se adapta al ritmo de casetas, cocheras y plumas de tránsito que dan a acceso a las suites y habitaciones para las parejas que buscan privacidad, pero… ¿Cómo se convirtió Tlalpan en el corredor más famoso de moteles de la Ciudad de México?
Según el cronista Héctor de Mauleón, la alta concentración de moteles en Tlalpan no es ninguna casualidad. El origen de estos establecimientos se remonta a un terreno a medio camino entre el metro Villa de Cortés y Nativitas, un portón blanco aún en funcionamiento que da cuenta del primer hotel de paso en Calzada de Tlalpan.
Choque de coches en la calzada de Tlalpan (1916). Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
San Antonio Abad y Prolongación de Calzada de Tlalpan (c. 1925-30). Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El motel Casa Silencio abrió sus puertas en 1935, cuando esta avenida aún mantenía un aspecto rural, con filas de árboles a ambos lados de la terracería que se prolongaba más allá de los límites de la ciudad, que finalizaba extraoficialmente con el fin de la Calzada San Antonio Abad.
Hotel Casa Silencio en la actualidad. Google Maps.Las actividades productivas de Tlalpan fueron decisivas en el carácter de la Calzada que habría de conectar en definitiva estas localidades con el corazón de la capital. Las fábricas de tela y papel que se establecieron a finales del siglo XIX surtían a la metrópoli, convirtiendo la Calzada en una ruta eminentemente comercial que incluso contaba con un tranvía, pero cuya distancia aún resultaba difícil de sortear.
A diferencia de los primeros mesones y hoteles de la capital que se establecieron en el Centro de la ciudad que servían de alojamientos de lujo a un precio elevado, las condiciones aportaron a que los terrenos de ambos lados de la Calzada de Tlalpan comenzaran a utilizarse como hoteles de paso destinados al descanso.
Obras sobre la calzada de Tlalpan, vista parcial (1945). Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).En una ciudad altamente centralizada pero incipiente que se abría camino en todas direcciones, las calles y avenidas principales no eran los sitios más aptos para un encuentro amoroso.
Conforme la mancha urbana absorbió la antigua Calzada (utilizada desde tiempos prehispánicos como una ruta que conectaba Tenochtitlán con los pueblos del sur del Valle de México), la avenida se convirtió en una zona ideal para la ocasión. Los trabajos de construcción de la vía rápida en la Calzada de Tlalpan en los 50 y 60, la llegada del STC-Metro en 1968 y más recientemente el Tren Ligero (1986) aunaron a concretar el corredor de moteles más concurrido de la ciudad.
Viaducto en Calzada de Tlalpan (1957) Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Automóviles transitan sobre el “paso a desnivel Tlalpan” (1960). Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).En la actualidad, los hoteles de paso son un negocio; mientras algunos mantienen la apariencia de hace tres o cuatro décadas que los caracterizó popularmente como sitios oscuros y peligrosos o lugares donde suelen concretarse negocios ilícitos, otros han evolucionado hacia conceptos como boutique, kinky o love hotels que apuestan por la comodidad y el lujo para las parejas que requieren de un espacio a solas, al menos por unas horas.

