Venecia es una ciudad que arrebata corazones fácilmente, pues es el lugar de los canales y los puentes que lleva un legado histórico difícil de ignorar. Sus góndolas, edificios barrocos y el aire del renacimiento italiano no hacen más que cautivar la mirada de quienes caminan entre sus callejones. Sin embargo, a pesar de que nos hemos encargado de significar a Venecia como una ciudad sensible para los enamorados, ésta tiene un pasado mucho más oscuro, lleno de conspiraciones, guerra, traiciones, libertinaje y curiosidades que se esconden entre los estrechos muros de sus calles y sus puentes. Tal es el caso de el famoso “Puente de los Suspiros”.
El Puente de los Suspiros en Venecia es uno de los más conocidos, ya que se pueden ver a cientos de parejas montadas en una góndola para pasar a través de él, esperando el momento perfecto para besarse. Pero si supieran el verdadero origen de éste, seguro lo verían con lástima antes que con entusiasmo.

La historia del puente se remonta al siglo XVII, pues entre los años 1595 y 1600 fue construido por Antonio Contino, arquitecto italiano de la época. Dicha estructura es de estilo barroco y se localiza sobre el Rio Di Palazzo, su propósito fue unir dos dependencias legales: el Palacio Ducal, sede del gobierno y de la corte de justicia veneciana, con la antigua prisión de la Inquisición, llamada Piombi. En el Palacio Ducal, los futuros prisioneros eran juzgados para después ser llevados a los calabozos, que estarían localizados al cruzar el puente; de esta historia ganó su nombre, haciendo referencia a los suspiros que dejaban ir los reos al ser trasladados a su celda, dándoles la última oportunidad de ver la luz del sol, el cielo y la hermosa ciudad de Venecia.
A pesar de que en toda la ciudad se sabía qué suerte corría el puente y quiénes pasaban por allí, fue hasta el siglo XIX que se popularizó su nombre. Lo anterior fue gracias a Lord Byron, quien en a «Childe Harold’s Pilgrimage» (Las peregrinaciones de Childe Harold), un extenso poema dividido en cuatro cantos, hace referencia al puente en algunos versos:
“I stood in Venice, at the Bridge of Sighs A palace and a prison on each hand (…)” “Me detuve en Venecia, en el Puente de los Suspiros Un palacio y una prisión en cada mano (…)”
Cabe mencionar que la connotación actual del puente es totalmente errónea, pues el romanticismo con el que Byron se dirigió a él, era por el movimiento romántico, es decir, el que trata temas desesperanzadores: la batalla entre la fantasía y lo real, la tragedia, el hombre contra su propio destino, la libertad, la muerte o el verdadero sentido de la existencia. No obstante, gracias al turismo o a la mala lectura histórica, el legítimo significado del Puente de los Suspiros ha quedado ahogado en los canales venecianos y se ha convertido en un símbolo del amor, sin que los enamorados entiendan que ese puente es emblema de la tragedia, ya que le arrebató la libertad y los suspiros a muchos otros encantados por Venecia.
Actualmente, se puede realizar el trayecto que un inculpado recorría; tras realizar una visita al Palacio Ducal, se atraviesa el mismo como parte del “Itinerario secreto”, donde se pasea por la sala de la Inquisición, la Cámara de Tortura y finalmente se cruza el Puente de los Suspiros, aunque tal vez no esperando el mismo destino que los reos en el siglo XVII, pues al terminar el recorrido, uno puede seguir suspirando por Venecia, admirado el día hasta el último rayo de sol y mirar el cielo con el corazón maravillado de historia.

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