Revolución a la Mexicana: personajes

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Revolución a la mexicana: personajes
Revolución a la Mexicana: personajes

La ironía es un concepto que se encuentra muy presente en la historia de nuestro país; el discurso de maniqueísmo (la típica historia de buenos Vs los malos) es el preferido para contar la Historia oficial; crea ideales alejados de la realidad, dejando al olvido el análisis hacia los personajes.

Un ejemplo a lo dicho anteriormente, son los llamados “Héroes de la Revolución”, los cuales una vez iniciado el movimiento se encontraban en constantes luchas armadas entre sí, extendiendo temporalmente el periodo, y creando así movimientos contrarrevolucionarios.

En la historia no existen buenos y malos, sino simplemente personajes, los cuales están sujetos a la interpretación de cada persona.

A continuación presentamos algunos de los personajes más representativos dentro del marco de la llamada Revolución Mexicana.

Porfirio Díaz:

El personaje del “Malo” en la historia de la Revolución Mexicana se lo lleva Porfirio Díaz, el cual realmente tiene poco que ver en los desenlaces póstumos al estallido armado.

La renuncia exigida por parte de los revolucionarios, y el auto exilio a Francia de Díaz se dio a los pocos días del primer levantamiento armado de importancia, lo que lo dejo muy alejado de la realidad presente durante el movimiento.

Por supuesto, esto no quiere decir que no tuvo nada que ver con la Revolución, ya que los malos manejos durante el Porfiriato, donde Díaz era directamente responsable, fueron los que dieron razón al movimiento. Si se habla sobre la duración de la lucha armada, 10 años aproximadamente (este dato es una aproximación, ya que hasta hoy en día siguen los debates con respecto a la duración del conflicto), este personaje no tuvo nada que ver con ellos.

 

Francisco I. Madero:

Este empresario Coahuilense, con estudios en Estados Unidos y Francia, es el que podría ser llamado como el actor principal del inicio de la Revolución (sin olvidar que desde años anteriores ya comenzaban iniciativas impulsadas por los hermanos Flores Magón).

La influencia que tenía Madero con sus simpatizantes era clara. Porfirio Díaz notó esto y por orden del gobierno de San Luis Potosí, éste lo mandó encarcelar en dicho estado, alegando cargos de conato de rebelión y ultraje a las autoridades.

Madero logró escapar hacia Estados Unidos, y desde San Antonio, Texas, comenzó a redactar junto a sus colegas más cercanos el texto que llevaría por nombre Plan de San Luis. A través de este documento llamaría a la población a levantarse en armas en contra del gobierno de Porfirio Díaz.

En un inicio, dicha iniciativa no tuvo una repercusión tangible en las clases medias o altas del país, pero para el 20 de noviembre de 1910, fecha estipulada para el inicio del conflicto armado, se alcanzaban a vislumbraban pequeños levantamientos en algunos estados que servían de convocatoria para que muchas personas se unieran a su movimiento revolucionario. Entre esas personas se veían personajes como Francisco Villa, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata, lo que ayudaría al ascenso de Madero a la presidencia de la república.

Emiliano Zapata Salazar

Lo planes de Zapata se encontraban muy alejados a los que proponía Madero. Sin embargo, cuando Zapata vio la propuesta de convocatoria en el Plan de San Luis, se dio cuenta que Madero era una opción viable para que las exigencias de la Junta de Defensa de las Tierras de Anenecuilco fueran cumplidas. Como líder de dicha junta decidió que era prudente apoyar la lucha armada que se proponía y así resolver de una vez por todas los problemas agrarios que se venían acarreando desde hace mucho tiempo, de los cuales se hacían mención en el Plan de San Luis.

Lo que permitió que Zapata fuera identificado como un símbolo de la resistencia campesina en México, y como un idealista de la justicia social, fue su inquebrantable lealtad con la gente que lo seguía. Sus objetivos se establecieron con claridad desde el inicio de la lucha armada (la lucha de la tierra), reivindicándolos en cada ocasión que se le presentaba.

Su notable simpatía ante la gente, y la experiencia obtenida durante su periodo de servicio en el 9° Regimiento de Caballería en Cuernavaca lo llevaron rápidamente al liderazgo; fue una pieza clave en los enfrentamientos en contra de las fuerzas federales.

 

Francisco Villa

“Todo un personaje”, esto y más es lo que podría decirse de Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa.

Perteneciente a la clases bajas del norte del país, este amante de las malteadas de fresa, y abstemio radical (cada vez que llegaba a una cantina destruía todas las botellas), contaba con pocos estudios, y un bajo nivel de alfabetismo. A pesar de ello, gracias a su influencia militar y a su popularidad entre la gente, llegó a las esferas políticas más altas del país, a tal punto de considerar, hipotéticamente, una postulación a la presidencia del país.

A diferencia de Emiliano Zapata, cuya lucha armada se limitaba al estado de Morelos, las campañas militares lideradas por Pancho Villa, se extendieron por diferentes puntos a lo largo y ancho de la zona norteña. Su fama se extendió a todos los rincones del país, esto fue un factor importante para que sus tropas contaran con la cantidad masiva de efectivos, elemento característico de su ejército.

A comparación del resto de los líderes revolucionarios, Pancho Villa sabía perfectamente el efecto que tenía la publicidad entre la gente, tomando en cuenta esto, Villa cuidaba con gran nivel de detalle su popularidad.

Su imagen tenía tanta importancia para él, que llegó a contratar productoras profesionales fílmicas estadounidenses  para que grabaran sus batallas. Fue así como obtuvo un canal de comunicación entre él y la gente, manteniendo el ideal del caudillo revolucionario.

 

Venustiano Carranza

A diferencia del resto de los jefes revolucionarios, más que habilidades militares, Carranza se caracterizó por su gran genio político, ya que tenía una experiencia amplia en este campo, y por el excelente equipo de lo rodeaba.

Perteneciente a las clases políticas nacientes al final del Porfiriato y participando ávidamente en la vida política del país, tomó
cargos de diputado, senador y gobernador, hasta llegar a la presidencia del país a la caída de Victoriano Huerta.

Carranza creía fielmente que aplicar reformas constitucionales, sería la vía por la cual México podría resolver sus principales problemas, convirtiéndose esto, como el estandarte principal de su lucha, de ahí el nombre de su ejército: Ejército Constitucionalista.

Se puede llegar a la conclusión de que Carranza tenía muy claras sus intenciones (el ascenso político); su enfoque poco social e incluyente, provocó severos problemas entre el resto de los revolucionarios.

En el siguiente artículo veremos cómo se desarrolló la Revolución Mexicana, así como sus consecuencias finales en la vida actual del país.

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