Santería: la extraña religión que combina sacrificios con rituales

Jueves, 9 de noviembre de 2017 17:05

|Diana Garrido
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Entre sacrificios, rituales y veladoras se esconde algo mucho más complejo que un estereotipo tachado de satanismo.


La gente se congrega en una casa pequeña que parece ser un hogar común y corriente; sin embargo, al entrar hay un altar muy grande sin espacio para un objeto más. Está lleno de veladoras y figuras sacras. En las paredes, decenas de fotos viejas flanquean un crucifijo gigante. Bajo el altar, una alfombra morada llena de otras figuras sacras contrasta con la escena. Llaman la atención otras que parecen no tener forma conocida: hay una figura que emula a un coco con ojos y boca, rodeado de más cocos, dulces y juguetes. Hay también figuras con rasgos exagerados y cuerpos exuberantes. El ambiente huele a humo y a frutas y a lo lejos se vislumbra un hombre vestido de blanco, el babalawo, quien funge como sacerdote.


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El hombre se acerca para comenzar la ceremonia. Es el ritual de iniciación a la religión yoruba o santería de algunos nuevos practicantes, mismos que entran temerosos con ropas blancas y la cabeza cubierta. El babalawo les dice algunas palabras y enseguida, les asigna, con ayuda de una tabla que pareciera emular un oráculo, un eleke, un collar que representará la protección de un orisha o los santos principales: Changó, Eleguá, Obatalá, Yemayá, Oshún y Oyá. Cada eleke tiene un número determinado de cuentas de distintos colores.


Acto seguido, aparece una gallina de color negro y luego de algunas palabras, el resto de los asistentes colocan los elekes frente al altar, mientras el babalawo toma al animal. Luego de un par de oraciones en voz baja, acaricia su cuello y lo rompe. Toda la sangre que emana del cuerpo del ave es esparcida sobre los elekes con el fin de alimentarlos...


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La ceremonia ha concluido y la religión tiene nuevos adeptos, mismos que le tienen devoción a las figuras afrocaribeñas, pero que tienen su versión católica. Aunque el ritual de matar animales, la sangre y los collares podrían parecer un rito casi satánico, la santería es mucho más cercana a la religión católica de lo que parece, puesto que ambas comparten las mismas figuras sacras, pero con diferentes nombres. Se les rinde culto de manera similar y sus fines son los mismos: proteger a sus fieles de diferentes males y guiarlos por la vida. Pero la unión de ambas creencias tiene un pasado muy preciso.


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Los esclavos africanos que llegaron a América con la colonización tenían muy arraigadas sus tradiciones y creencias; sin embargo, las practicaban a escondidas. Poco a poco poblaron islas y otros territorios como Puerto Rico, Haití, Cuba y Brasil. Conforme fue ganando adeptos, la práctica de esta religión se hizo más grande y mientras el tiempo pasaba, se normalizaron los rituales, convirtiéndose en una religión.


A través de rezos, ofrendas y sacrificios, los santeros (como cualquier creyente de otra religión) le rinden culto a sus figuras sacras, las cuales tienen su origen en un sólo Dios, de nombre Olorun. Él es la fuente del ashe, es decir, de la energía espiritual de la que se compone el Universo. Olorun se pone en contacto con el mundo a través de algunos enviados especiales, estos son llamados orishas: seis santos que rigen y cuidan a los humanos.



En gran parte del territorio del continente americano, durante el proceso de evangelización, los practicantes de esta religión notaron que el catolicismo y la religión yoruba eran muy parecidas e incluso, tenían muchas más coincidencias de las que se creía. Así que para que no les prohibieran practicarla, hallaron a los santos que más se acercaban a sus orishas en cuanto a objetivos y los disfrazaron como los santos y vírgenes católicos. Así, los dueños de los esclavos pensaban que le tenían devoción a Santa Barbara Bendita o al Santo Niño de Atocha, quienes en realidad eran Changó y Eleguá. Es por ello que se le denominó Santería.


Aún en la actualidad, estos ritos son criticados por una gran parte de la sociedad, incluso les llegan a tachar de satanismo por el hecho de asociar la magia y los rituales alrededor de las creencias, así como los sacrificios y otro tipo de actitudes con una práctica "proveniente del infierno", cuando simplemente, se trata una forma de ponerse en contacto con quien ellos creen que gobierna el mundo. No es nada sencillo ni tampoco efímero, ya que para poder ser parte de la religión yoruba hay que estudiarla y hacerse de distintos conocimientos, pero sobre todo comprender el sincretismo que la creó.


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Una vez que la ceremonia de iniciación concluye, el nuevo creyente debe mantenerse fiel y seguir algunas instrucciones como ponerle ofrendas al orisha que los rige y por supuesto mantener latente la fe, porque como cualquier religión, no basta con ejecutar rezos, hay que sentirlos y tener en mente que se trata de algo más allá del plano material. En la santería no hay lados buenos ni malos, simplemente opiniones distintas y maneras de pensar que convergen en un mismo espacio social. No hay motivos para ocultar las creencias, simplemente hace falta mirar a la historia para comprender el presente y mantener una mente abierta.


¡Maferefun gbogbo orisha!


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Diana Garrido

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