El año es 1821 y el lugar, obviamente, es México. La Revolución había finalizado y por fin mujeres y hombres podían considerarse un pueblo independiente, liberados del yugo de la Corona española. El proceso no fue fácil ni pacífico, de hecho fue mucho más compleja de lo que comúnmente se piensa, en todo sentido, en todo aspecto social de la vida cotidiana, el período de transición e independencia afectó la vida de la nación. Al punto de que una mujer tuvo que hacerse pasar por hombre para convertirse en una heroína. En fin, después de tantos años de lucha consiguieron estar fuera del dominio colonialista. De 1810 a 1821 el pueblo luchó por su independencia con antecedentes de la invasión de Francia a España en 1808, extendiéndose al Grito de Dolores en 1810 y finalmente hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, en el glorioso año de 1821. Todas estas batallas, políticas y encarnecidas, no hubieran sido posibles sin figuras como Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Domingo y Vicente Guerrero. Este último fue un importante jefe militar que lideró la insurgencia en la etapa denominada como Resistencia, entre 1816 y 1821, en el contexto de la guerra de Independencia de México.

Vicente Ramón Guerrero Saldaña nació el 9 de agosto de 1782, en Tixtla. Sus padres y sus dos hermanos se dedicaban a la armería, por lo que Guerrero aprendió a manejar, dar mantenimiento, reparar y forjar fusiles, cañones y espaldas, lo que en cierto modo anunciaba su futuro. El joven Guerrero era sumamente habilidoso con armas de fuego y con armas blancas, además de tener un extenso conocimiento del territorio suriano, una ventaja que en sus futuras batallas sabría capitalizar.
Comenzó su carrera militar en 1810, bajo las órdenes directas de Hermenegildo Galeana. Su rasgos más significativos eran su fuerte carácter y su valentía, que se verían plasmados en su liderazgo al dirigir y participar en furiosas cargas de caballería y feroces embates de infantería. Vicente Guerrero se distinguió en la Batalla de Izúcar, el 23 de febrero de 1812. Como segundo al mando del general Mariano Matamoros, derrotó al general brigadier Ciriaco del Llano.
El 23 de julio del mismo año participó en el Sitio de Huajuapan. Su caballería, en combinación con la de Hermenegildo Galeana, derrotó al capitán realista Juan Antonio Caldelas. La victoria insurgente en Huajuapan hizo fácil la toma de la Ciudad de Oaxaca, pero Morelos decidió partir hacia Tehuacán. Durante 1816, Guerrero continuó combatiendo en los estados del sur como uno de los líderes de la Resistencia. En 1818, fue nombrado General en Jefe de los Ejércitos del Sur por el remanente del Congreso de Chilpancingo, la Junta de Jaujilla y ratificado en 1820 por la Junta Subalterna, que entregó en sus manos “toda la autoridad y el mando” de las milicias insurgentes. El 24 de febrero de 1821 se promulgó el Plan de Iguala, con el cual se unieron los ejércitos insurgente y realista, lo que dio forma al Ejército Trigarante. Finalmente, el 27 de septiembre de 1821, este ejército entró a la Ciudad de México desde diferentes rumbos, y compuso una columna al frente de la cual iba Agustín de Iturbide. La Guerra de Independencia de México llegaba a su fin.

Batalla de Izúcar (óleo), de María Guadalupe Cruz
Tras la caída del Primer Imperio, Vicente Guerrero se postuló a la Presidencia de la República en sustitución de Guadalupe Victoria. Durante esta época se definieron tres clases sociales: la suprema, compuesta por los antiguos nobles, los capitalistas rancios y el alto clero; la media, compuesta por literatos, maestros, soldados, pequeños comerciantes y empleados; y la ínfima, a la que pertenecían las personas más pobres. Guerrero era muy popular entre las dos últimas clases, pues representaba los ideales liberales e igualitarios de la insurgencia. Su presidencia duró ocho meses y medio. Como candidato del Partido del Pueblo, gestionó la creación de escuelas públicas y trató de impulsar el plan nacional de educación gratuita que había ideado. Llevó a cabo una reforma agraria favorable para los campesinos, intentó propulsar el desarrollo de la industria, creó un centro nacional de atención para los inválidos de las guerras, alimentó el comercio interno y con otros países, así como otros programas de naturaleza liberal. Se mostró a favor de la tolerancia religiosa, el fortalecimiento de la elección directa de representantes, el fortalecimiento del sistema federal y la democracia, agilizar la burocracia, el perdón a exiliados que habían beneficiado de alguna manera a la nación, la supresión de los fueros militares y eclesiásticos y la venta de bienes que habían pertenecido a la Inquisición.
Sin embargo, pese a su aceptación generalizada, su Gobierno e ideas liberales enfrentaron oposición por parte de grupos conservadores, cuyo propósito era restablecer las viejas formas y sostener la ideología de que sólo la clase acomodada y propietaria debía elegir y ser elegida como mandataria.
El 15 de enero de 1831 en la playa Tlacopanocha, en Acapulco, Vicente Guerrero recibió una invitación a almorzar con el capitán del bergantín Colombo, Francisco Picaluga, mercenario genovés. Una vez a bordo, fue aprehendido sorpresivamente junto con su comitiva. La traición ocurrió por medio del ministro de Guerra José Antonio Facio, por indicaciones general Anastasio Bustamante, vicepresidente y líder de la sublevación en contra del Presidente. El 25 de enero, Vicente Gerrero comenzó a ser interrogado y finalmente fue fusilado el 14 de febrero de 1831 en Cuilápam, Oaxaca.
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