
El sincretismo tiene su raíz en el griego synkretismos, que significa “unión de comunidades, doctrinas o sistemas” que podría darse de forma orgánica o por medio de la imposición de un regente o miembro de mayor jerarquía dentro del grupo al que pertenece.
En este sentido, se nos presenta el sincretismo como un proceso que enlaza y unifica dos elementos, ideas, pensamientos, culturas y tradiciones; llevándonos a conciliar distintas doctrinas o posturas. Dentro de este ambiguo proceso de sincretización se nos presentan distintas ramas o tipos para marcar diferencias y así poder clasificarlas y distinguirlas. Dentro de ellas encontramos el sincretismo religioso, que como su misma palabra lo dice unifica y enlaza dos tradiciones o religiones diferentes que se igualan o asemejan entre sí.
Distintos autores mantienen sus teorías acerca de este tema, siendo Esch Jakob uno de los más relevantes, puesto que plantea que el sincretismo muestra una relación equilibrada y justa sin aires de superioridad o rivalidad. En este caso, entre santos orishas y santos católicos, como ocurre en la historia de Yemayá, diosa Yoruba, y Nuestra Señora de la Concepción.

La Virgen de la Concepción y por qué se vincula a Yemayá
La Virgen de la Concepción, conocida como La Virgen de los Navegantes, Virgen de los Viajeros, Nuestra Señora del Buen Viaje o La Estrella del Mar; es la virgen patrona de Brasil, específicamente de Bahía, en el río Grande del Sur, desde mediados de 1717.
Esta imagen representa a la Virgen María y al niño Jesús con su propio corazón, lo cual conmemora las razas de la nacionalidad brasileña. Fue tallada y esculpida por los primeros Jesuitas misioneros, a quienes dirigió el Beato Padre José de Anchieta en el año de 1725, y a partir de ese momento se le otorga el seudónimo de Virgen de los Divinos Corazones.
La Virgen de la Concepción es la intercesora y la auxiliadora en las tribulaciones, protectora de las tormentas y otros peligros que existen en el mar y en los ríos. Sus devotos asisten a las iglesias para pedir su dirección, guía y protección antes de emprender un viaje por los mares y para que los conduzca a puertos seguros. Esta Virgen es festejada por la feligresía católica el 2 de febrero.
El mismo día se celebra a Yemayá, mejor conocida como Jemanjá, la Orisha del pueblo de Egba; conocida en la religión Yoruba como la madre del mar, protectora del hogar, la familia, los barcos, peces y pescadores. Ella domina la naturaleza y la creatividad; Yemayá es la hija de Olokun, divinidad de los mares, y fue la esposa de Ifé.

Se dice que Yemayá es la deidad superior del templo Yoruba debido a que fue la primera en nacer cuando Olofi creó al mundo, ella representa el útero materno como fuente de vida, fertilidad y evolución. Posee características propias de la luna y se le conoce también como la reina del amor porque enseñó a amar al prójimo. Se le ofrenda con rosas blancas y se le relaciona con el número 7 porque posee 7 remos, 7 manillas y 7 cuentas azules o blancas; su baile se asemeja a los movimientos de las olas del mar, seductivo e implacable y su carácter es cambiante y arrebatador como el oleaje.
Yemayá posee gran popularidad y devoción en países como Brasil y Cuba, donde es festejada todos los 2 de febrero y el 8 de diciembre junto a la Virgen de la Concepción en Brasil; y el 8 septiembre, junto a la Virgen de Regla en Cuba.
Al analizar las características de ambas figuras religiosas se pueden apreciar claramente las similitudes entre ellas; tanto la Virgen de la Concepción como Yemayá simbolizan la maternidad y ofrecen guía y protección ante los peligros del mar. También son auxiliadoras, a quienes se acude para interceder por causas difíciles. Este sincretismo religioso fue detonado por el proceso de transculturización y la prohibición de adorar a sus dioses que los portugueses impusieron sobre los esclavos; por el temor a perder su cultura e ideología, se comenzaron a asociar las características de los orishas y los santos católicos, al grado de existir muchas equivalencias como esta entre dichos imaginarios.
Venerar a la Virgen de la Concepción, para las personas con creencias afrobrasileñas en los tiempos de la esclavitud, era una manera de venerar a sus dioses, en posturas diferentes pero enmarcados bajo el mismo concepto de fidelidad hacia sus principios, creencias y construcción de la identidad.
Este artículo fue escrito en colaboración de Ayuda Mística
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