Arbitrar es una de las actividades profesionales más incomprendidas; casi a nadie le caen bien los árbitros, siempre quedarán mal con alguna de las aficiones y equipos, o con ambos, por lo tanto se convierten automáticamente en los villanos eternos.
Ahora bien, cuando se trata de un árbitra mujer la cosa se pone peor, debido al factor misoginia/machismo, a los hombres en general, no les gusta recibir instrucciones y mucho menos sanciones por parte de una mujer.
Y aunque hoy las cosas han evolucionado, todavía son pocas las árbitras admitidas en el sistema del fútbol varonil profesional. Por eso vamos a conocer algunas de las primeras que pitaron durante partidos disputados por equipos masculinos.
Una turca en Europa
Se reconoce como la primera mujer árbitra del mundo a Drahsan Arda; originaria de Edirne, en Turquía, Drahsan inició su carrera en el arbitraje en el año de 1967, cuando terminó un curso de formación en la localidad de Zonguldak.
Ella tuvo que picar piedra en su país, para luego trasladarse a Alemania, donde desarrolló su profesión y sentó las bases para toda una nueva generación de mujeres interesadas en el fútbol desde la visión de ser las vigilantes del reglamento y las buenas prácticas deportivas.
Tras décadas de lucha y mucha pasión por su trabajo, en el año 2018 Drahsan Arda fue reconocida por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), como la primera mujer árbitra en la historia oficial del balompié.

Mención honorífica
Sin embargo debemos reconocer el papel de otra mujer pionera en el arbitraje, se trata de la austriaca Edith Klinger, nacida en 1911.
Cuando era niña vivió durante la breve época en la que fue “permitida” la práctica del fútbol femenino en Austria, entre los años 1923 a 1926.
Ella jugó pero también se interesó en el arbitraje, llegando a conseguir su licencia y participar silbante en encuentros tanto varoniles como femeniles.
Tras la prohibición, Edith se juntó con sus amigas y fundaron el Primer Club de Fútbol Femenino de Viena en el año 1935, con la firme intención de lograr que las mujeres tuvieran la posibilidad de jugar fútbol de manera pública, amateur y profesionalmente.

La lucha de Edith y la grupa que lideró, logró la simpatía de grandes sectores de la población e incluso contó con el respaldo del renombrado periodista deportivo Willi Schmieger.
Iban directas a la victoria, pero el recelo de la sociedad europea conservadora de aquella época, las frenó. En octubre del año 1936 y después de varias protestas, la Federación Austriaca de Fútbol prohibió el fútbol femenino.
Pero las buenas ideas nunca mueren y el nombre de Edith Klinger inspiró y sigue inspirando a millones de mujeres que trabajan para hacer realidad sus sueños, no solo en el arbitraje y en el fútbol, sino en todos los ámbitos de la vida cotidiana.
La primera oficialmente
Cláudia Vasconcelos, nacida en Brasil en 1963, fue la primera mujer que arbitró un partido de la FIFA, durante la Copa Mundial Femenina de Fútbol en el año 1991.
El Gobierno de Brasil promulgó en el año de 1941 un decreto a través del que se prohibió a las mujeres practicar deportes “incompatibles con su naturaleza”, según dice el documento oficial.
Para cuando Cláudia se hizo mayor la prohibición ya no era vigente, así que en el año 1983, sólo cuatro años después de que se levantara el veto femenino en el fútbol brasileño, ella decidió que se convertiría en árbitra.
Ese mismo año se fundó la liga femenina de Río de Janeiro, ciudad natal de Cláudia, lo que le permitió que al año siguiente pitara su primer partido en ese torneo. De ahí para la historia.

Las mexicanas
Virginia Tovar fue la primera mujer árbitra en el fútbol varonil mexicano. Ella participó durante el partido de Primera División varonil entre Irapuato y el Club América, un 22 de febrero del año 2004, ya bien entrado el Siglo XXI.
Hasta el último momento tuvo que luchar por su lugar en el medio deportivo; se tenía previsto su debut para una semana antes, sería durante el partido que el Irapuato jugaría contra el Tigres, sin embargo su participación se canceló de último minuto, dicen las malas lenguas que una mano machista en el Tigres la vetó.
“Después de que terminó mi primer partido yo estaba soñada, fue un partido buenísimo, hubo más rating que en ningún otro partido y mi asesor me dijo ‘todo muy bien, lo único que no me gustó es que corrieras como mujer’. ¿Y dónde voy a correr yo como hombre?”, recordó en su momento sobre su debut Virginia Tovar.

Tovar recuerda que tuvo que enfrentar la violencia de género en las canchas; insultos, acosos, minimización, invisibilización… etcétera. Ella lo afrontó con temple y siguió adelante.
Reconoce que hubo algunos personajes que le hicieron sentir su apoyo, como el futbolista Pável Pardo, quien le regaló flores cuando debutó como la primera mujer árbitra en la historia del fútbol profesional en México, pero luego hubo otros machos que no se la hicieron fácil, como Luis García o Cuauhtémoc Blanco, este último le habría propuesto que mejor se regresara a su casa a “lavar platos”, acusó Tovar.
En fin, que el camino de las mujeres en este campo espinado llamado fútbol, no ha sido nada fácil para las árbitras mexicanas.

Tuvieron que pasar 20 años para que otra mujer árbitra le hiciera ver su suerte a los futbolistas mexicanos. Se trata de Katia Itzel García.
En el año 2024 Katia Itzel se convirtió en la primera mujer central de la Liga MX; en el año 2025 también fue la primera mujer árbitra en una Liguilla de la Liga MX, fue durante el encuentro entre Toluca y Juárez, además de ser la primera en dirigir la Copa de Oro masculina.
Desde el año 2019 porta su gafete oficial de la FIFA, lo que le ha permitido silbar en los Juegos Olímpicos de París 2024, así como en otras categorías internacionales.
Después de leer estas historias, que son solo algunas de las miles que existen, sería un buen momento para reflexionar y buscar las “razones” que hay para que no existan más mujeres árbitras en el fútbol profesional. ¿Son mejores los árbitros varones que las mujeres árbitras?
