Tras la firma del acuerdo de paz en Cartagena de Indias entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el voto de los ciudadanos, recae el futuro de ambas partes.
Colombia fue el escenario de una de las guerras más violentas de Latinoamérica, prolongada por 52 años. Dejó un saldo de ocho millones de víctimas 260 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 5 millones de desplazados.
Tras cuatro años de negociaciones entre ambas partes en La Habana, Cuba, llegaron a un acuerdo de paz que fue finalmente firmado el pasado lunes entre el mandatario colombiano Juan Manuel Santos y el líder de las FARC, Rodrgio Londoño (Timochenko).
El acuerdo más importante al que se llegó consiste en el desarme de la guerrilla, para convertirse en un ente político y legal.
De acuerdo a The New York Times, las FARC se reunieron por última vez antes de llegar al acuerdo de paz. Llegaron de todas partes de Colombia con el objetivo de abandonar las armas que los acompañaron por medio siglo y empezar a incorporarse a la sociedad.
En el 2000, el gobierno arreció sus ataques contra los “rebeldes”, muchos de los líderes guerrilleros fueron capturados y los principales líderes del ejército también fueron detectados y esto los debilitó.
Una vez terminada la guerra y con la firma del acuerdo de paz, ahora el reto de los guerrilleros consiste en decidir de qué manera se van a reintegrar a la sociedad. Algunos de ellos planean postularse a algún puesto de elección popular y otros, sencillamente van a regresar a sus casas, lugares a los que no han llegado en años.
Algunos de ellos no han vivido fuera del campo de batalla, su reinserción en la sociedad será una hazaña complicada. No están acostumbrados a muchas cosas que generalmente emplean en la vida cotidiana en la ciudad. Su vida estaba cimentada en las montañas y el campo.
Algunos expertos en el tema aseguran que si el gobierno no halla oportunidades laborales para los excombatientes, podrían llegar a convertirse en presa fácil de los grupos paramilitares que están dispuestos a luchar por una rebanada del pastel en el negocio del narcotráfico.
Todavía está por verse si su liderazgo tendrá alguna influencia en la política colombiana, ya que de entrada tienen asegurados 10 espacios en el Congreso a partir del 2018. El diario norteamericano asegura que durante el último encuentro, probaron qué se siente vivir fuera de la jungla, entre bestias y rifles.
No obstante, no hay que olvidar que todo recae en el voto de los ciudadanos. El domingo se aprobará o se rechazará el acuerdo de paz que tantos años y vidas costó.
*Con Información de: The New York Times.

