“No sé ni en qué día vivo”, seguramente muchos hemos pensado eso cuando nos vemos alterados y desbalanceados por el cambio de horario. Si odias esa alteración de horas y toda la confusión y privación de sueño que trae, ahora podrás, con datos sólidos, odiarlo más.
Nuevas investigaciones dan argumentos contra el cambio de hora dos veces por año.
Pero primero lo primero, el horario de verano es una medida que consiste en adelantar el reloj una hora durante la parte del año en la que se registra mayor insolación, es decir, en el periodo con mayor duración de luz solar. Así, en junio se presentan los días más largos del año en el hemisferio norte, y en diciembre en el hemisferio sur.
Actualmente, más de 90 países aplican el horario de verano, tanto en el Hemisferio Norte como en los Trópicos y el Hemisferio Sur. Entre las naciones tropicales que se han sumado a esta medida, se encuentran Brasil, Cuba y Haití.
El horario de verano forma parte de un conjunto de esfuerzos de gobierno y sociedad, orientados a desarrollar una nueva cultura del ahorro y uso eficiente de la energía en nuestro país.
Ahora sí; los argumentos a favor del horario de verano carecen de fundamento firme desde hace algún tiempo ya que aunque el cambio de hora originalmente se implementó para ahorrar energía, docenas de estudios de todo el mundo han llegado a la conclusión de que el cambio de hora tiene efectos mínimos o inexistentes en el consumo de ella.
Después de que Indiana finalmente implementara el horario de verano, algo que no ocurrió sino hasta 2006, sus habitantes en realidad usaron más electricidad.
El horario de verano no es sólo una reliquia inocua de la crisis energética de los años 70. Las últimas investigaciones indican que el cambio de hora puede ser perjudicial para la salud y cuesta dinero.
El sufrimiento del cambio de horario de primavera comienza con la pérdida de una hora de sueño, esto podría parecer poca cosa, pero investigadores han descubierto que puede ser peligroso interferir con los horarios de sueño ya que los accidentes de tránsito, los accidentes cerebrovasculares y los ataques cardíacos aumentan en los días posteriores al cambio de hora del mes de marzo.
Algunos de los últimos defensores del horario de verano son un puñado de grupos empresariales que suponen que el cambio contribuye a estimular el gasto de los consumidores. Eso tampoco es cierto, según un análisis reciente de 380 millones de transacciones bancarias y de tarjetas de crédito realizado por el Instituto JPMorgan Chase.
Este año, los relojes en los Estados Unidos se adelantaron el domingo 12 de marzo, mientras que en México el domingo 2 de abril será la fecha para el cambio, así que trata de dormir temprano para que no te alteren tu sueño.
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