Hay personas con las que puedes compartir memes, planes, chismes y hasta gustos musicales. Pero basta con que aparezca una competencia para que todo cambie.
Son tus frenemies: esas personas que están demasiado cerca para ser tus enemigas, pero con las que existe una rivalidad que hace imposible tratarlas como simples amigas.
Y si hay una relación que explica perfectamente este concepto, es la de México y Estados Unidos en el futbol.
Porque sí: son rivales. Pero también son vecinos. Comparten frontera, cultura, familias, ciudades y hasta aficiones. Y precisamente esa cercanía hace que cuando se enfrentan en la cancha, el partido se sienta diferente.
No es odio, es sana competencia. La rivalidad entre México y Estados Unidos tiene décadas de historia. Aunque durante buena parte del siglo XX México tuvo el dominio de la serie, el futbol estadounidense comenzó a crecer con fuerza a partir de los años 90 y los enfrentamientos se volvieron mucho más parejos.
Desde entonces, cada encuentro carga con algo más que 90 minutos.
Está el orgullo; está la historia; está el “a ver quién manda en Norteamérica”.
Y también está esa sensación tan frenemy de querer que al otro le vaya bien… excepto cuando está jugando contra ti.
Porque conocemos demasiado bien al otro
Una de las características de cualquier frenemy es que conoce tus fortalezas, tus debilidades y exactamente qué botón presionar para molestarte.
México y Estados Unidos llevan décadas haciéndolo en la cancha.
Han compartido finales, eliminatorias y hasta un histórico enfrentamiento en los octavos de final del Mundial de 2002, cuando Estados Unidos derrotó 2-0 a México.
Con el tiempo, el resultado de cada partido se convirtió en parte de una conversación mucho más grande: quién está creciendo, quién está cambiando, quién domina la región y quién tiene algo que demostrar.
Y luego está el detalle incómodo: nos necesitamos. Una rivalidad necesita un rival. México necesita a Estados Unidos para que el duelo tenga esa carga histórica. Estados Unidos necesita a México como uno de los referentes contra los que mide su crecimiento futbolístico.
Por eso, aunque ambos quieran ganar, la existencia del otro también hace más interesante la historia.
Es como esa persona que te cae bien, pero que secretamente te encanta tener cerca porque siempre te obliga a sacar tu mejor versión.
El próximo capítulo
El próximo encuentro entre ambos será el 3 de octubre, cuando Estados Unidos y México se enfrenten en el State Farm Stadium de Glendale, Arizona, en un partido de preparación. Será el partido número 80 entre las dos selecciones.
Partido al que, por cierto, puedes meterle un poco más de sazón: regístrate en caliente.mx y que empiece el pique.
Porque, aunque en teoría es un amistoso, hay ciertas rivalidades que nunca se sienten completamente amistosas.
Así funcionan los frenemies: puedes compartir memes con ellos, cruzar la frontera, tener amigos en común y hasta reconocer que son buenos en lo que hacen.
Y quizá esa sea la verdadera definición de un frenemy: alguien lo suficientemente cercano como para entenderte y lo suficientemente competitivo como para querer ganarte.
