*El país va a la baja en lo que respecta a garantizar la seguridad de los comunicadores debido a una mala aplicación de la ley para proteger a los periodistas y a la impunidad que persiste en los autores de crímenes contra la prensa.
El lunes de la semana pasada, en un editorial publicado por el New York Times, el medio señalaba la falta de libertad de expresión por la que pasa México. Éste también incitaba al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto a tomarse en serio la tarea de proteger a los periodistas que trabajan en el país y a promover su labor de investigación para ayudar a fortalecer la democracia y la transparencia en el país.
Una vez más, hoy nos queda claro el porqué de esta invitación y reflexión por parte de un medio extranjero: en el último par de semanas, dos periodistas han sido asesinados en distintos estados de la República.
El periodista Aureliano Campos, director del semanario poblano El Gráfico de la Sierra, falleció la madrugada del jueves 15 de septiembre después de ser baleado.
El ataque ocurrió alrededor de las 11 de la noche de miércoles 14 de septiembre cuando Campos viajaba a bordo de su camioneta sobre la carretera México-Tuxpan a la altura del municipio de Huauchinango, informó la Fiscalía General de Puebla.
Una vez perpetrado el ataque, la policía recibió una llamada anónima, por lo que agentes del municipio de Juan Galindo acudieron al lugar de los hechos junto con paramédicos de la Cruz Roja de Xicotepec, quienes suministraron primeros auxilios al periodista.
Por el momento se desconocen los motivos del ataque, aunque se creen ligados a su profesión. El medio que dirigía se dedica a cubrir notas policiacas en el norte de Puebla.
Más al sur, en el variopinto estado de Oaxaca, el martes 13 de septiembre asesinaron al segundo periodista de la radio comunitaria Tu-un Ñuu Savi en un lapso de 79 días: Agustín Pavia Pavia.
Amigos cercanos al periodista afirmaron que además de las labores que realizaba como maestro, abogado y locutor de la radio comunitaria en el programa de análisis político “Forum”, Pavia era presidente del Comité de Padres de Familia de una escuela primaria de la zona. También fue excandidato suplente a diputado local del partido político Morena.
De acuerdo con familiares del periodista, sujetos desconocidos llegaron a su domicilio la noche del martes para dispararle con un arma de fuego en repetidas ocasiones, hasta finalmente quitarle la vida. Estos también manifestaron su temor ante los hechos, debido a que consideran que fue un “acto preparado”, mismo que puede tener relación con la lucha por los derechos humanos que llevaba a cabo, así como con la radio comunitaria en la que participaba, en particular con su programa de crítica hacia la política pública del gobierno estatal y municipal.
Ante los hechos de violencia contra periodistas, en el reporte “Libertad de Prensa 2016” de la organización Freedom House posicionó a México como un país “parcialmente libre” y calificó la situación de la prensa como “No libre”.
También consideró que el país va a la baja en lo que respecta a garantizar la seguridad de los comunicadores debido a una mala aplicación de la ley diseñada para proteger a los periodistas y a la impunidad que persiste en los autores de crímenes contra la prensa.
El informe también denunció los niveles extremos de violencia a los que se han enfrentado lo periodistas en México durante más de una década y la total incapacidad gubernamental para abordar el tema.
Como un claro ejemplo, tenemos los casos anteriormente mencionados, los cuales siguen sucediendo sin importar cuántas ONGs, instituciones o medios internacionales hagan recomendaciones y soliciten al gobierno de Peña Nieto tomar medidas en contra de las agresiones a periodistas.
Una postura que claramente refleja las prioridades del Gobierno mexicano: ocultar la verdad y favorecer la violencia en lugar de la transparencia, seguridad y democracia.
*Con información de: New York Times

