El pasado 1º de mayo fue inaugurada oficialmente la exposición de Jill Magid “Una carta siempre llega a su destino. Los archivos de Barragán” en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La polémica y debates en torno al trabajo de la estadounidense Magid giran en torno a un diamante, no cualquier joya, hablamos de las cenizas del arquitecto más importante de la historia moderna mexicana, Luis Barragán Morfin, quien parte de su cuerpo y alma, hoy están inmortalizadas en una piedra preciosa.
Al menos 525 gramos de sus cenizas fueron exhumadas para convertirlas en un anillo brillante de color azul que se puede observar a través de una vitrina. La obra es conocida como “La Propuesta”.
La pieza pretende generar una oferta de intercambio para que la fundación suiza Barrangan Foundation, que tiene la mayor parte del archivo de Barragán, regrese estas obras a México.La oferta es directamente dirigida a Federica Zanco, directora de la Barragan Foundation, con sede Vitra de Basilea, Suiza, donde supuestamente el acervo personal del arquitecto jalisciense fue adquirido en 1995 por Zanco y su entonces novio, Rolf Fehlbaum, situación que ella niega rotundamente.
Alejandra Labastida, curadora del MUAC, dijo en entrevista para TV UNAM, que la obra de Magid consiste en un despliegue narrativo de una investigación de largo plazo que en este caso está trabajando las preguntas sobre la privatización de un legado y es restringido.
Por su parte, Jill Magid, participó el pasado 27 de abril en una mesa de diálogo llamado “obra, fetiche y ley” donde expresó que se encuentra emocionada de que su pieza sea mostrada en la máxima casa de estudios del país, pero que no busca dejar contentos a todos con su trabajo.
En dicho encuentro participaron como moderador Ricardo Raphael, Director del Centro Universitario Tlatelolco, Enrique Miranda, historiador de Arquitectura de la UNAM, César Cervantes, coleccionista y promotor cultural, Jill Magid, artista estadounidense, Cuauhtémoc Medica, curador en jefe del MUAC, Ismael Reyes Retana Tello, abogado del despacho White and Case LLP y Luis Vega García, abogado y catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM.
La controversia se polarizó cuando a petición de académicos y personalidades solicitaron a Magid que regrese el anillo a su urna, para que deje descansar al arquitecto Barragán.
Magid insistió, en entrevista para Imagen Noticias, que la producción del trabajo fue realizado con extrema sensibilidad, con gran respeto hacia Barragán, con respeto a su familia y a su vida, en especial por su legado. Pero ella no esperaba tanto rechazo a su proyecto por parte de un grupo de intelectuales, artistas y algunos miembros de la familia del arquitecto.
La idea surgió en la artista cuando visitó en la ciudad de Guadalajara la Casa Barragán, allí se interesó por el trabajo del arquitecto, pero descubrió que su acervo no estaba completo. Entonces, contactó con la fundación en Suiza, quienes le negaron consultar los archivos, además de advertirle que no podía reproducir nada del archivo profesional de Barragán porque los derechos le pertenecían a ellos.
Al escuchar que Zanco recibió el acervo del arquitecto como una propuesta de matrimonio por parte de su novio, Magid tuvo la idea de crear un anillo de compromiso; inmediatamente después se reunió con 18 miembros de la familia Barragán y ellos, al escuchar su idea, accedieron.
En septiembre del 2015, con apoyo de los familiares y las autoridades de Jalisco, los restos fueron sacados de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres para meter una cuarta parte en una bolsa, la cual Magid se llevaría a Nueva York.
Después de la formación de los restos a un diamante, la artista viajó a Suiza para reunirse con Zanco en un café de Vitra, Jill abrió la caja con el anillo adentro y le propuso que devolviera el trabajo del arquitecto mexicano.
Según la revista The New Yorker, la coleccionista se levantó y sólo respondió mediante un correo electrónico, indicando que fue convertida en un personaje de ficción, y que la imaginación de la artista llegó demasiado lejos.
Las expresiones de disgusto y repudio al trabajo de Jill por parte del gremio artístico, cultural e intelectual mexicano han llegado desde el 2016 hasta la fecha, invitándola a regresar los restos de Barragán al mausoleo.
La exposición estará abierta al público del 27 de abril al 8 de octubre en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, con un costo de 40 pesos por persona en Ciudad Universitaria.
El Curador en Jefe del MUAC Opina
En entrevista para Cultura Colectiva Noticias, Cuauhtémoc Medina, Curador en Jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo dijo que dicho recinto es una entidad perteneciente a la UNAM, al igual que un instituto de física o un laboratorio de electrónica.Bajo el mismo paraguas institucional, la academia tiene una relación entre profesionales y cuerpos colegiados, es así como en dicha lógica fue la relación del MUAC con la artista de Jill Magid.Medica, indicó que conoció a la estadounidense desde 2003 cuando fue curador de la exposición internacional de la bienal de Liverpool, ese momento inició el trabajo internacional de Magid.
“En algún momento de 2015 conocimos que Magid había venido trabajando en México a los hechos de Barragán, esto no era de todo sorprendente, porque en 2010 ella tuvo una presentación muy interesante en el Museo Tamayo, entonces había una presencia previa de ella a nosotros. El saber de esas obras fue algo que nos decidió a que ella era la artista que debíamos abordar, empezamos a hablar para una exposición para 2018 que fuera una pequeña visión del conjunto de su trabajo. En esa aproximación de nosotros a la artista que nos enteramos en 2016 que había esta fase importante en el verano”.Al cuestionarlo sobre la polémica detrás del objeto, Medina, dijo que la obra de Magid tiene una carga en la propuesta, el intercambio de dones o de regalos para que exista una posibilidad en favor de que los archivos de Barragán regresen al país para localizarse en alguna institución en acuerdo con la familia a cambio del objeto de la artista.“La obra de arte no es el objeto, sino la propuesta del intercambio y su documentación. Bueno, es el conjunto de la obra de la propuesta misma, en la que el diamante y el anillo son un elemento decisivo, la obra de Magid tiene una constitución en cierta manera narrativa, es la sugerencia de la posibilidad y el establecimiento de una estructura legal para acompañar esa posibilidad, y la obra sin embargo tiene una representación material física que, puede existir en museos o exposiciones futuras, que está destinado a ser entregado a una institución pública que decida el artista y la familia”.
La censura
Fernando González Gortázar, destacado arquitecto mexicano, a través de una carta, solicitó al rector de la UNAM, Enrique Graue, que se censure la exposición.Adicionalmente, la solicitud de censura es una práctica común en el país, aseguró Medina.“La táctica de censura nos convendría erradicarla, en la medida en que quede claro socialmente que las decisiones de exhibición no son decisiones piramidales, también la manera de conducir el escándalo, no al momento de reflexión sobre la obra, sino a la búsqueda de culpables y responsables con una presión sobre la estructura política se mostrará como en esta caso sino errada como en este objeto, sino ineficaz y con suerte dejará de operar de esa manera”.
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