La Encuesta Nacional para la Consulta sobre el Modelo Educativo 2016, entre otras preferencias de los estudiantes, arrojó que para los alumnos mexicanos es más importante llevarse bien con sus profesores que ponerse a estudiar.
La Encuesta se llevó a cabo entre el 14 y el 22 de septiembre a alrededor de mil 200 estudiantes de educación básica y media superior. Los resultados recabados deberán (o deberían) tomarse en cuenta para implementar nuevas estrategias educativas que fomenten el gusto por el estudio en un país que históricamente permite que la política y los problemas sociales se cuelen en las aulas.
El Modelo Educativo presentado por la Secretaría de Educación Pública, a cargo de Aurelio Nuño, tiene planes ambiciosos: pretende enfrentar el rezago en el aprendizaje de los niños y desarrollar habilidades socioemocionales para que puedan desarrollarse como seres sociales que conforman una comunidad.
La oposición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a la Reforma Educativa no es el único reto al que se deberá enfrentar el nuevo sistema educativo, pues el problema no sólo recae en que los niños se vean obligados a faltar a clases porque sus maestros están en paro o en plantones.
También hay batallas que sortear dentro de las aulas: para los alumnos ya no es importante ir a aprender, prefieren materias que les permitan usar una computadora y su prioridad es llevarse bien con sus maestros antes que estudiar.
El reto, entonces, consiste en ofrecer planes de estudio y estrategias educativas en el salón de clases atractivas sin sacrificar conocimientos ni calidad. Que sean lo suficientemente interesantes para que los niños vayan a la escuela a hacer lo que les corresponde: de acuerdo a la Encuesta, el 12 % de los alumnos de educación básica y media superior cambiarían la forma en como los maestros dan clases.
El 25 % de los alumnos de primaria, secundaria y bachillerato prefiere las materias de tecnología y computación y únicamente 4 % disfrutan de la literatura: escribir cuentos o historias. Asimismo, también el 25 % le da importancia a la relación que lleva con su profesor, frente a un escueto 2 % a los que les gusta estudiar.
¿Será que una buena relación con el profesorado significa tener mejores calificaciones, obtener ciertas ventajas frente al resto de sus compañeros o sencillamente que les sea perdonada la actitud apática ante el estudio?
La infraestructura también les resulta un problema, pues casi el 49 % de los alumnos en primaria y el 43 % en secundaria les gustaría que se mejorara el aspecto de baños y salones.
En cuanto a las formas de aprendizaje, el 65 % ciento de los alumnos de primaria consideran que aprenden más leyendo y escribiendo, actividades escasas en la mayoría de los planes de estudio, además de que cada vez menos escuelas cuentan con círculos de lectura o bibliotecas dignas.
Ahora, sólo queda esperar a que la SEP verdaderamente “integre” los resultados y propuestas hechas por los consultados, para que el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) diseñe una propuesta final.
Aurelio Nuño aseguró que “la educación tiene el poder de cambiar vidas, ustedes van a tener muchas opciones en la vida porque van a tener esos conocimientos”. No obstante, si no se toma en cuenta lo que los alumnos -los verdaderos interesados y afectados- solicitan, no habrá resultados para que cambie el rumbo educativo del país, y que a fin de cuentas, es la única manera de impulsar su desarrollo.
*Con información de: Excélsior.

