
La temporada de premios en el Hollywood está a la vuelta de la esquina y esto se vuelve el tema central en las pláticas y análisis de los expertos en la industria cinematográfica de Estados Unidos.
Pero también trae a colación temas colaterales como la validez de los premios, la representatividad de quienes los otorgan y la forma en que factores externos intervienen en la forma de lograrlos.
El premio que está en la mira en estos momentos es el Globo de Oro, otorgado por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por su sigla en inglés).
En general ha sido considerada pintoresca e inofensiva, quizá corrupta y no necesariamente productiva desde el punto de vista periodístico, ya que sus integrantes son pocos, no están en medios conocidos y generan poca información de relevancia. Pero la conceder los Globos de Oro, cortejar a sus miembros —solo hay 87— se ha convertido en una meta ritualizada en la meca del cine.
Los famosos les mandan tarjetas navideñas escritas a mano. Los estudios los hospedan en hoteles de cinco estrellas. Los regalos exclusivos no faltan. El champán, el vino caro, las obras de arte firmadas, las mantas de cachemira, las pantuflas, los tocadiscos, los pasteles, los auriculares y los altavoces son ejemplos de lo se reparte.
Los ostentosos y caros regalos a los jurados de los Globos de Oro
Los Globos de Oro son la tercera entrega de premios más vista, después de los Grammy y los Oscars, que son mucho más discretos. Es una cuestión paradójica ya que se corteja el premio pero burlarse de los Globos, y de sus nominaciones y elecciones a veces extravagantes, se ha convertido en un deporte sangriento anual para la prensa de Hollywood, que les da cobertura de todos modos, y los miembros de la asociación, muchos de los cuales trabajan para medios poco conocidos, suelen describirse como temerosos, fuera de onda y ligeramente corruptos, aunque no se ha comprobado nada.
Ahora, en vísperas del espectáculo del 28 de febrero, el tema retoma actualidad luego de una reciente demanda y una serie de entrevistas y registros financieros que documentan una mirada más descarnada al grupo, que no hace pública su lista de miembros, admite muy pocos solicitantes y, a pesar de ser una asociación de medios de comunicación, tiene algunos miembros que dicen tener miedo de hablar con la prensa. El grupo también está siendo sometido a un mayor escrutinio por parte de grandes medios informativos como Los Angeles Times, que recientemente investigó sus finanzas; entre sus hallazgos destacados es que no tiene miembros afroamericanos.

La demanda en contra del grupo surgió el año pasado, cuando Kjersti Flaa, una reportera noruega a la que se le ha negado tres veces la admisión al grupo y cuya pareja sentimental es miembro de la HFPA, acudió a los tribunales al alegar que actúa como un monopolio, porque acapara preciadas entrevistas a pesar de que relativamente pocos de sus miembros trabajaban como periodistas activos. Los estudios se unieron para congraciarse, dijo, debido al valor de los votos de los miembros.
«Es muy obvio quién es importante para los estudios y quién no», dijo Flaa en una entrevista. «Y la cuestión es que nadie ha dicho nada sobre esto antes. Simplemente, se ha aceptado».
Los miembros son territoriales y se resisten a dar la bienvenida a los competidores, alegó, y se presionan mutuamente para permitir o rechazar la entrada a nuevos solicitantes, sin que importen los méritos periodísticos. Flaa se refirió a un altercado con un miembro ruso que en 2015 fue acusado de exigir a una aspirante ucraniana que no escribiera para ningún medio ruso y que entregara sus entradas adicionales para los Globos de Oro —y garantizara su promesa en una carta notarial— a cambio de ser considerada para admisión.
Flaa dijo que la gente que está fuera de la asociación tenía un apodo para ellos: el cartel.
La HFPA no quiso hacer comentarios específicos sobre el incidente de 2015, pero Gregory Goeckner, director de operaciones y consejero general de la asociación, dijo que esas acciones estaban prohibidas y que en 2018 su junta directiva aprobó una política que confirmaba que cualquier carta de ese tipo era “nula e inaplicable.” Goeckner también describió las acusaciones de Flaa como “salaces” y dijo que eran los estudios, y no la asociación, los que tomaban las decisiones sobre el acceso a la prensa.
Un juez desestimó la mayor parte de la demanda de Flaa, pero ella la ha modificado recientemente y otro periodista al que también se le ha negado la entrada a la asociación se ha unido a la querella.
La demanda de Flaa causó que varios miembros y ex miembros de la asociación dijeron que las afirmaciones sobre las maquinaciones internas eran verdaderas, pero pidieron permanecer en el anonimato porque dijeron que temían represalias del grupo.
La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood nació en la década de 1940, cuando los corresponsales extranjeros que daban cobertura a las noticias de Hollywood se asociaron para tener acceso a las estrellas de cine. Los Globos de Oro reconocen el cine y la televisión, y están repletos de estrellas, sin ninguna categoría técnica: no hay ningún premio de edición de sonido, por ejemplo.
Como otros espectáculos, la fortuna está en los derechos de televisión. En 2018, la NBC acordó pagar 60 millones de dólares al año por los derechos de transmisión. Los Globos de Oro mantienen sus índices de audiencia por lo que la NBC estaba dispuesta a seguir pagando.
Al ser una organización sin fines de lucro, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood también está exenta de impuestos. La presentación del año fiscal que terminó en junio de 2019 mostró que el grupo contaba con cerca de 55 millones de dólares en efectivo.
En 2014, un antiguo presidente de la asociación publicó una autobiografía en la que sugirió que sus colegas podían ser persuadidos por el intercambio de favores.
La asociación ha intentado rehabilitar su imagen en los últimos años. En 1999, devolvió los relojes Coach de 400 dólares que una empresa cinematográfica les regaló a sus miembros y, en 2016, pidió a los miembros que devolvieran parte del regalo de una fragancia de la marca Tom Ford que les enviaron los productores de Animales nocturnos.
Actualmente, los miembros no deben aceptar regalos que superen los 125 dólares, aunque se les puede cortejar. Para algunos, no hubo mucha sorpresa cuando la frívola serie Emily en París —que obtuvo críticas por decirlo así, mixtas— obtuvo dos nominaciones a los Globos de Oro este año. En septiembre de 2019, decenas de miembros de la asociación volaron a París para visitar el plató de la serie y fueron hospedados en el hotel cinco estrellas The Peninsula, cortesía de Paramount.
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