
Tras el éxito de ‘Popeye’, personaje que apareció por primera vez en el cómic Thimble Theatre en 1929, años más tarde, en 1933, se convirtió en una de las caricaturas más recordadas de todos los tiempos: ‘Popeye the Sailor’ o en español ‘Popeye, el marino’.
Una de las características principales de este icónico personaje era que al comer espinacas le crecían los músculos y desarrollaba una fuerza sin igual para combatir a Brutus luego de llevarse a su novia Oliva.
Al tratarse de una caricatura, parecía ‘normal’ la exagerada fuerza que Popeye desarrollaba cuando comía una lata, pero curiosamente y algo que pocos saben es que un error hizo que al creador le llegara esa idea.

Por qué Popeye come espinacas
Se dice que en 1870 el científico alemán llamado Erich von Wolf omitió por accidente el punto decimal sobre la cantidad de hierro en una porción de espinacas a la venta y marcó 35 miligramos en lugar de 3,5.
Cabe señalar que el hierro contiene vitamina A, C y E, y las espinacas están compuestas de 93% de agua, por lo que aportan muchos nutrientes y no tienen muchas calorías. A su vez, aportan ácido fólico, potasio, calcio y proteína.
La ‘estratosférica’ cantidad que el científico colocó por error en aquel entonces, dio pie a la idea de que las espinacas eran ideales para fortalecer el cuerpo, justo como lo plasmó el creador de la caricatura, Elzie Crisler Segarel en 1933.
Se dice que hasta 1937 el error fue corregido con la finalidad de evitar malentendidos, ya que en años anteriores Estados Unidos pasaba por una época en la que mucha gente enfermó de anemia por desnutrición y se tenía la idea de que las espinacas eran ‘la solución’ por contener mucho hierro. Además, la caricatura fue una gran influencia entre la población para consumir este alimento, por lo que los expertos desmintieron el mito de la espinaca o al menos el que se veía en ‘Popeye, el marino’.

