“La izquierda fracasó en América Latina”, es una frase que hemos escuchado, leído y hasta imaginado, pero ¿qué tiene de verdad?Cuando un concepto se logra instalar en la sociedad puede resultar un virus difícil de erradicar pues ya nadie lo piensa y termina por convertirse en un cliché. El fracaso de la izquierda en América Latina puede verse como eso: sólo un cliché.Es cierto que podemos ver los gobiernos fracasados de países como Venezuela, Argentina o Brasil, y es evidente lo que ocurrió para que fracasaran, pero lo que no está claro es si eso de verdad era izquierda o sólo un intento de llamar izquierda a una especie de quimera engañosa y lastimosa para la verdadera lucha.
Podemos primero analizar la conveniencia de llamar “izquierda” a esos movimientos políticos que se hicieron con el poder gracias al discurso. Algunos actores efectivamente trataban de hacer algo por el pueblo y tenían una larga historia de luchas sociales; otros, recién llegados, simplemente entendieron que, tras los desastres económicos y sociales de la década neoliberal, nada funcionaría mejor que presentarse como eso que hoy es “fracaso”.“Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral”, eran las palabras del filósofo José Ortega y Gasset, palabras que no están alejadas de aquella idea moderna de la política cínica que han ejercido algunos jefes de Estado en América Latina.
Lula da Silva
Obrero, sindicalista, fundador y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva tuvo en el 2002 su cuarto intento para gobernar Brasil y tras moderar su imagen radical, consiguió ganar las elecciones presidenciales.A sus 71 años, Lula fue sentenciado a nueve años y seis meses de prisión en el marco del operativo “Lava Jato” (autolavado, en portugués), una gigantesca red de corrupción que rodeó a la petrolera estatal.El expresidente brasileño fue encontrado culpable de aceptar sobornos por 1.1 millones de dólares de la constructora OAS, una de las empresas implicadas en el escándalo de Petrobras.
Cristina Fernández de Kirchner
Todo parecía ir bien con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, pues números la avalaban con los 407 cómplices de la dictadura militar del 1976 ya encarcelados, o un crecimiento promedio del país en diez años superior al 7 por ciento, o cómo olvidar un desempleo que disminuyó diez puntos durante la década kirchnerista.Todo parecía ideal en la “izquierda” argentina hasta que el Fondo Monetario Internacional (FMI), intercedió para desenmascarar esa “quimera socialista”: en los últimos siete años el Gobierno hurtó a los argentinos y a la comunidad internacional.Fernández fue reelegida en 2011 con el 54 por ciento de los votos, pero el engaño duró hasta que el FMI amenazó con expulsar a Argentina y ahora los mismos seres que llevaban siete años mintiendo destaparon en enero toda la mentira.
Ollanta Humala
El expresidente Ollanta Humala y la ex primera dama Nadine Heredia (2011-2016), viven su momento judicial más complicado. El fiscal Germán Juárez Atoche solicitó prisión preventiva para ambos ex funcionarios por el financiamiento ilícito de las campañas presidenciales del 2006 y 2011, esta última vinculada con la entrega de tres millones de dólares de parte de Odebrecht.Aunque el expresidente ha argumentado que ese financiamiento no es ilegal, el posible origen ilícito del dinero los implicaría en lavado de activos y asociación ilícita para delinquir.
Nicolás Maduro
Aunque Nicolás Maduro no ha terminado su mandato al frente de Venezuela, sus acciones han dejado mucho que desear de esa “izquierda” que protegía al pueblo, por un gobierno intolerante que busca proteger sólo al chavismo oficialista.Al momento de su llegada al poder, Maduro recibió una Venezuela en crisis tras la muerte de su líder Hugo Chávez. Fue en ese momento cuando Maduro asumió una de las peores decisiones que puede tomar un mandatario: imprimir dinero para conseguir liquidez.Solo hay que ver la reacción, ya que al devaluarse el bolívar -la moneda de Venezuela-, la inflación en ese país se disparó por los aires.Hoy existe un amplio número de simpatizantes que buscan la salida de Nicolás Maduro del gobierno venezolano y no es para menos: una moneda devaluada, escasez de alimentos y productos, represión y hambre, son cosas que se pueden ver todos los días en ese país.
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