Las caricaturas son una de las cosas que más se recuerdan de la infancia. Estas producciones nos acompañan desde pequeños y de cierta forma nos enfrentan con temas complicados de la vida de una forma amigable.
En México, hay muchos canales que tienen una extensa programación dedicada a públicos jóvenes, pero, sin duda alguna, uno de los mejores en este ámbito siempre ha sido el Canal Once.
Antes se reunían producciones de todo el mundo con una calidad que difícilmente se encuentra en la actualidad en cualquier programación. Además, tenían series originales que eran muy queridas como El Diván de Valentina.
Si bien el Canal Once en México siempre se ha diferenciado por presentar contenidos diferentes, hoy ya no pasan muchos de esos programas que marcaron a millones de personas.
Algunos de estos shows se quedaron tan arraigados en la cultura mexicana, que el canal los pasa todavía los fines de semana, pero nada como esos tiempos de antaño en los que se podían disfrutar todos, uno tras otro.
Hoy recordaremos esos programas del Canal del Instituto Politécnico Nacional que seguro marcaron tu infancia.
31 Minutos
Proveniente de Chile, este programa imitaba el formato de los clásicos noticieros; la característica más notable, es que los protagonistas eran títeres. Aquí se exageraban cosas como reportajes, tops musicales y la manera de dar las noticias de ciertos medios.
Actualmente, gracias a sus icónicas canciones, 31 Minutos hace giras en donde salen los títeres y cantan los temas que pertenecían al programa, esto los ha llevado a escenarios sumamente importantes como el Vive Latino.
Pingu
Este era uno de los programas más entretenidos en las filas del canal. Tan simple y tan bueno a la vez. Sketches de un tierno pingüino utilizando la técnica de stop motion, en donde el protagonista pasaba por situaciones llenas de ironía e inocencia.
Aunque Pingu carecía de diálogos, no se necesitaba de tanto ingenio para entender el programa, ya que lo que transmitía con tan solo sonidos, expresiones y la técnica de animación que utilizaban, era muchísimo.
Zoboomafoo
Si queremos hablar de un programa infantil que nos dejaba enseñanzas sobre un cierto tema, ese era Zoboomafoo. Con tan solo 60 episodios los hermanos Kratt en compañía del icónico lémur, recorrían la fauna conociendo animales de distintas regiones y enseñaban a los niños sobre la naturaleza.
Además de ser bastante interesante y entretenido, la magia del programa iniciaba desde el intro con una canción tan pegajosa e impactante, pues salían muchos animales que interactuaban con los conductores.
Bizbirije
Esta es una de las producciones originales de Canal Once, en donde niños reporteros compartían experiencias de todo tipo. Todos querían ser parte de este programa, y aparecer en la tele que inició en 1996.
¿Quién no quiso alguna vez en su infancia tener esa tarjeta de reportero de Bizbirije?
El Mundo de Beakman
Proveniente de Estados Unidos, el conductor de El Mundo de Beakman explicaba a los niños televidentes fenómenos físicos o químicos, a través de experimentos sumamente divertidos e interesantes.
Duró cuatro temporadas y esto bastó para ganarse el cariño del público que, como lo veía en televisión, buscaba replicar los experimentos del famoso científico.

Arthur
Una escena de esta caricatura hoy se volvió un meme. Sin embargo, antes del internet, Arthur reunía a millones de niños frente a la pantalla que disfrutaban de las aventuras de este personaje sacado de los libros ilustrados de Marc Brown.

Charlie y Lola
Esta serie animada llegó en 2014 y como muchas otras caricaturas es una adaptación de una saga literaria para niños. Esta es una de las producciones más nobles que se han transmitido en el Once.
Aquí se promovían valores como la bondad, la solidaridad, el respeto y muchos más que se veían representados en los dos hermanos protagonistas: Charlie, el hermano mayor, y Lola, su hermanita de cuatro años.

Futboleros
Otra de las series originales era Futboleros. Aquí se mostraban historias, protagonizadas por niños, de todo tipo en las que el centro de la trama era la pasión por el fútbol.
Muchos valores estaban de por medio en las situaciones que cada capítulo explorábamos, apegadas a lo emotivo y demostrando los valores más importantes dentro del deporte y la infancia.
Los Cuentos de la Calle Broca
Esta fue una de las más aclamadas por el público. Proveniente de Francia, en cada capítulo el personaje de Sr. Pierre, les contaba a los hijos del dueño de una tienda ubicada en la calle Broca, historias que terminaban con una gran moraleja.
Con un chasquido era transportados a mundos y épocas increíbles que nos dejaban llenos de enseñanzas sumamente valiosas. Sumado a esto, los dibujos y la trama eran excepcionales.

Mona, la vampira
Basada en los libros de Sonia Holleyman y Hiawyn Oram, en este personaje, muchos niños encontraban la valentía que se necesitaba para afrontar algunos de los miedos más clichés.
Mona Parker y sus amigos combatían contra fuerzas sobrenaturales como espíritus salvajes, extraterrestres o monstruos hambrientos de malos modales a los que derrotaban cada capítulo. Sin embargo, esto era sólo producto de la imaginación de Mona.

El Diván de Valentina
Llena de profundas reflexiones y problemas cotidianos durante la etapa de crecer, este programa se ganó el cariño de todo México, pues en compañía de sus familiares y amigos, Valentina nos brindó horas de entretenimiento y enseñanzas.
Cómo olvidar los consejos de Mamaí, las aventuras tan divertidas que pasaba en compañía de Benny, su hermano, la rivalidad con Carla Camino y ese ambiente lleno de amor que reflejaban sus papás. Sin duda, una de las series originales de Canal Once, que más importancia ha tenido.
La Bruja Desastrosa
Ella era la peor bruja de la academia de acuerdo con sus profesoras, y como su nombre lo indicaba, Mildred Embrollo, siempre se metía en problemas que nos entretenían horas y horas a lo largo de tres temporadas.
Sin embargo, junto a sus amigas, la joven bruja nos alegraba todas las tardes.

Aventuras de una mosca
Esta serie animada está basada en un cómic de origen francés y, al igual que otras caricaturas que pasaban, Aventuras de una mosca también carecía de diálogos, pero eso no era motivo de aburrimiento sino todo lo contrario.
Los Misterios de Moville
Sí, esta caricatura era algo extraña, pero eso no le quita lo interesante y divertida. En ella se mezclaba el humor y elementos de horror de diversas épocas. Fue traída desde Canadá y durante 26 capítulos nos regaló horas de diversión llenas de terror.

Titch
Este programa, al igual que Pingu, utilizó la técnica de stop motion. De hecho, el creador del programa dijo que cada episodio tomó tres semanas de realización, ya que utilizaban figuras de arcilla en lugar de los clásicos materiales para este tipo de producciones.
Titch era un que se enfrentaba a la travesía de ser niño en compañía de su tierno gato que lo acompañaba en cada capítulo.

