Tras la presentación de reformas que pretenden favorecer a la población homosexual y exhortar a que se respeten los derechos de la comunidad LGBTTTI, las campañas conservadoras que desprestigian y descalifican estas medidas no han cesado.
PERVERSIONES
Organizaciones de padres de familia, grupos religiosos y evangélicos se llenan la boca sugiriendo la “perversión” que implican estas prácticas. Los mitos son tantos y han empleado tantos discursos que la campaña desinformativa ha alcanzado a muchos estratos de la sociedad.
Los que están detrás de este movimiento discriminatorio y que atenta contra los derechos de una gran parte de la ciudadanía han sugerido cosas tan absurdas como las “mafias de gays”, como si se tratara de una secta con prácticas totalmente diferentes a las actividades cotidianas de cualquier tipo de pareja.
Recientemente, la SEP propuso incorporar textos educativos que “sensibilicen” y promuevan el respeto a la diversidad sexual. En pleno siglo XXI, personajes con mentalidades retrógradas han profanado los textos: los niños que lean eso crecerán confundidos, serán más “propensos” a ser homosexuales.
FAMILIAS “NATURALES”
Estos grupos aseguran que la familia “natural” es mucho más antigua que las leyes. De acuerdo a “El País”, el objetivo de añadir esos contenidos complementarios en los libros de texto gratuitos que se distribuyen en México es que desde preescolar, los niños se comiencen a informar sobre la existencia de la homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y matrimonios del mismo sexo en la sociedad.
No sólo eso, también es importante darles las herramientas necesarias para evitar que ellos o sus compañeros cometan actos de bullying contra esta población. El proyecto es ambicioso y en el camino se ha topado con críticas y personas que se empeñan en echarlo atrás.
Una de las principales organizaciones que ha criticado la estrategia es la llamada “Red Familia”. En una revista a “Proceso”, su titular: Rubén Rebolledo, plantea un punto de vista claro e inmodificable, pues afirma que una cosa es educar en el respeto y la no discriminación hacia las minorías, y otra muy distinta es fomentar el homosexualismo, el lesbianismo y el transexualismo en los salones de clase.
Desde hace años, la red conformada por padres de familia de todo el país se ha encargado de predicar la única “identidad biológica” que ellos consideran posible: el matrimonio entre un hombre y una mujer.
SOBRE MENTES MOLDEABLES
Rebolledo, además de presentar un panorama que incita al “homosexualismo”, también teme a las “perversiones inculcadas”. Si entendemos por perversión las “inclinaciones antinaturales” o la aproximación a vicios antes de tiempo, no puede comprenderse a qué se refiere específicamente. Según él, lo que resulta perverso es que a niños de cuatro o cinco años se les metan estas ideas en la cabeza, pues a esa edad las mentes son “moldeables”.
En esencia, le temen a los desequilibrios emocionales que puedan provocarles estos nuevos textos y que aumente el número de niñas adolescentes embarazadas, pues todo el tiempo se les habla de “sexo y más sexo”.
De la misma manera, la Unión Neolonesa de Padres de Familia aseguró que no permitirá la distribución de los nuevos textos en Nuevo León. En “Milenio”, expresaron que rechazan este tipo de contenidos porque quieren proteger la educación de sus hijos, quieren evitar que el país se desvié con la imposición de ideologías de género.
Cuando se intenta inculcar este tipo de mentalidad respetuosa a los niños, se “atenta contra su pureza”.
Hay temas que no pueden prohibirse y mucho menos en una época en la que la agenda de la comunidad homosexual se empieza a meter en la legislación y en las políticas públicas. La inclusión de este tipo de enseñanzas debería hacerse desde una edad temprana para que los niños crezcan con ideas de respeto.

